SpaceX consolida las bases de Starship hacia 2026 tras un año de avances históricos

SpaceX ha protagonizado un 2025 repleto de hitos en el desarrollo de Starship, su ambicioso sistema de lanzamiento totalmente reutilizable destinado a revolucionar el acceso al espacio profundo. A lo largo del año, la compañía fundada por Elon Musk ha realizado cinco vuelos de prueba con la configuración completa de Starship y su propulsor Super Heavy, marcando un antes y un después en la carrera espacial contemporánea y sentando las bases para los planes de 2026 y años posteriores.
La saga de Starship arrancó este año con una serie de lanzamientos sucesivos desde la plataforma de Boca Chica, Texas, donde SpaceX ha transformado lo que antes era un remoto paraje costero en el epicentro mundial de la innovación aeroespacial privada. Cada vuelo ha supuesto un paso adelante en la validación de los sistemas que, en el futuro, no solo pondrán en órbita toneladas de carga a bajo coste, sino que también transportarán seres humanos a la Luna, Marte y más allá.
Los progresos técnicos de 2025 han sido notables. En el primer trimestre, el cuarto vuelo de Starship logró superar la barrera de los 120 kilómetros de altitud, alcanzando una velocidad cercana a la orbital antes de ejecutar con éxito la separación entre las etapas. Este hito permitió a los ingenieros poner a prueba los sistemas de control y propulsión del Super Heavy, el propulsor más potente jamás construido, impulsado por 33 motores Raptor de metano y oxígeno líquido.
Uno de los principales desafíos ha sido perfeccionar la maniobra de retorno y aterrizaje tanto del propulsor como de la nave superior. Si bien se han producido explosiones espectaculares y aterrizajes fallidos, cada intento ha ofrecido valiosos datos que han impulsado mejoras en la resistencia térmica, la gestión de combustible y el control de actitud durante la reentrada. El quinto vuelo, realizado a finales de año, se ha acercado más que nunca al objetivo de recuperación completa de ambas etapas, una condición indispensable para cumplir la promesa de reutilización total y reducción de costes.
A nivel histórico, el programa Starship representa la culminación de más de dos décadas de avances en cohetes reutilizables. SpaceX ya sorprendió al mundo con la recuperación de las primeras etapas del Falcon 9, pero el salto a un sistema totalmente reutilizable, de mayor capacidad y con proyección interplanetaria, sitúa a la compañía en la vanguardia tecnológica del sector. Además, el diseño de Starship, fabricado en acero inoxidable y con un volumen interno superior a cualquier lanzador anterior, está pensado para ser adaptado a múltiples misiones: desde el despliegue masivo de satélites Starlink hasta la exploración lunar y marciana.
El progreso de SpaceX también ha influido en la estrategia de otras agencias y empresas espaciales. La NASA, por ejemplo, ha seleccionado a Starship como módulo lunar para el programa Artemis, que pretende devolver astronautas estadounidenses a la superficie lunar en los próximos años. Paralelamente, compañías como Blue Origin avanzan con su propio lanzador pesado, New Glenn, y empresas europeas como PLD Space continúan desarrollando vehículos reutilizables en el segmento de menor capacidad, como el Miura 5.
Por otro lado, 2025 ha sido testigo de una creciente actividad en la exploración de exoplanetas y el auge de la colaboración público-privada en el sector espacial. Mientras telescopios espaciales como el James Webb han seguido descubriendo mundos potencialmente habitables, iniciativas como las de Virgin Galactic han consolidado el turismo suborbital, democratizando el acceso al espacio.
De cara a 2026 y más allá, SpaceX se encuentra en una posición única para liderar la transición hacia una economía espacial verdaderamente sostenible. Los próximos pasos incluyen la integración de sistemas de repostaje en órbita, fundamentales para misiones a Marte, y la construcción de infraestructuras de lanzamiento adicionales, tanto en Estados Unidos como en otras regiones del mundo. El objetivo declarado de Musk es claro: hacer del ser humano una especie multiplanetaria y, en el proceso, transformar por completo la logística espacial.
En definitiva, el año 2025 ha confirmado que el programa Starship ya no es solo una visión futurista, sino una realidad en constante evolución que está definiendo el rumbo de la exploración espacial moderna. Con cada vuelo de prueba, SpaceX no solo acumula experiencia técnica, sino que también inspira a una nueva generación de ingenieros, científicos y soñadores en todo el planeta.
(Fuente: NASASpaceflight)
