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SpaceX domina los lanzamientos de seguridad nacional de EE. UU. para 2026 y refuerza su hegemonía orbital

SpaceX domina los lanzamientos de seguridad nacional de EE. UU. para 2026 y refuerza su hegemonía orbital

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha adjudicado los lanzamientos más críticos de su programa espacial para el año fiscal 2026, y SpaceX ha salido como claro vencedor. La compañía liderada por Elon Musk ha obtenido cinco de los siete lanzamientos de seguridad nacional dentro de la Fase 3, Carril 2 (Lane 2) del programa National Security Space Launch (NSSL), mientras que United Launch Alliance (ULA) se ha hecho con los dos restantes. Este reparto consolida aún más la posición de SpaceX como proveedor dominante para las misiones espaciales más sensibles del gobierno estadounidense.

El programa NSSL es el pilar sobre el que se asienta la estrategia de defensa espacial de Estados Unidos. Su objetivo es garantizar que los satélites de inteligencia, comunicaciones seguras y vigilancia, esenciales para la seguridad nacional, sean puestos en órbita con fiabilidad y puntualidad. Tradicionalmente, empresas como ULA, una joint venture entre Boeing y Lockheed Martin, monopolizaban estos contratos. Sin embargo, la irrupción de SpaceX en 2015, con su cohete Falcon 9 y más tarde el Falcon Heavy, ha transformado radicalmente el sector.

En esta tercera fase del NSSL, el Departamento de Defensa ha estructurado la adjudicación en “carriles” para aumentar la competencia e impulsar la innovación. El Carril 2, en concreto, está reservado para lanzadores certificados capaces de ejecutar misiones de alto riesgo y gran complejidad, como aquellas que requieren órbitas geosincrónicas o inserciones directas, y con las que se juega la capacidad estratégica de Estados Unidos frente a potencias como China y Rusia.

La adjudicación de cinco de estos codiciados lanzamientos a SpaceX no solo refleja la madurez tecnológica de la compañía, sino también la confianza que el Pentágono deposita en su capacidad logística y su historial de éxitos. El Falcon 9 y el Falcon Heavy han demostrado no solo una tasa de éxito sin precedentes, sino también la versatilidad de sus sistemas reutilizables, que han reducido drásticamente los costes y tiempos de preparación entre misiones. Cabe recordar que SpaceX ha completado más de 300 lanzamientos orbitales, con una racha de fiabilidad que ha convencido incluso a los clientes más exigentes del sector militar.

Por su parte, ULA, aunque ha perdido peso en el reparto, mantiene su presencia gracias a su probado Atlas V y la reciente llegada del Vulcan Centaur. Este último, que realizó su vuelo inaugural con éxito en enero de 2024, está llamado a ser la columna vertebral de ULA en los próximos años y a competir de tú a tú con los modelos de SpaceX. No obstante, la menor frecuencia de lanzamientos y los mayores costes operativos han lastrado la competitividad de ULA frente a su rival californiano.

La creciente dependencia de SpaceX por parte del Departamento de Defensa ha suscitado cierto debate en círculos políticos y de la industria. Algunos analistas advierten del riesgo de confiar en exceso en un único proveedor, mientras que otros subrayan la necesidad de mantener la competencia para evitar la aparición de monopolios y fomentar la innovación. En este sentido, la entrada de nuevos actores como Blue Origin con su cohete New Glenn, prevista para finales de esta década, podría cambiar de nuevo el panorama. Sin embargo, la certificación para misiones de seguridad nacional es un proceso largo y exigente, y por ahora, solo SpaceX y ULA cumplen los estrictos requisitos del Pentágono.

En el ámbito internacional, el dominio de SpaceX en el mercado de lanzamientos gubernamentales estadounidenses es observado con atención por agencias como la ESA y empresas privadas europeas. En España, la firma PLD Space avanza en el desarrollo de su lanzador Miura 5, con el objetivo de posicionarse como alternativa para cargas medianas y pequeñas, aunque aún está lejos de competir en el segmento de seguridad nacional que exigen los Estados Unidos.

Mientras tanto, la NASA sigue beneficiándose de la capacidad de SpaceX para abaratar los costes de acceso al espacio, lo que ha permitido multiplicar la exploración de exoplanetas, mantener la Estación Espacial Internacional abastecida y acelerar la hoja de ruta hacia la Luna y Marte. Virgin Galactic, por su parte, continúa centrada en el turismo suborbital, mientras que Blue Origin aspira a obtener pronto su certificación para misiones gubernamentales.

La adjudicación de la mayoría de los lanzamientos del NSSL a SpaceX para 2026 es, en definitiva, un hito que refleja el vertiginoso avance de la nueva industria espacial. Con cada misión, la firma de Elon Musk consolida no solo su supremacía comercial, sino también su papel esencial en la defensa y la estrategia espacial de Estados Unidos, marcando el ritmo que el resto del mundo deberá seguir en los próximos años.

(Fuente: SpaceNews)