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SpaceX pone a punto su Falcon 9 para la misión Crew-12 tras un exitoso static fire

SpaceX pone a punto su Falcon 9 para la misión Crew-12 tras un exitoso static fire

En la madrugada del 6 de febrero, SpaceX ha realizado con éxito una prueba estática de encendido —conocida en el sector como “static fire”— de su cohete Falcon 9 en la plataforma 40 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral (Florida). Este ensayo técnico se considera imprescindible antes de cualquier lanzamiento tripulado y, en este caso, precede a la esperada misión Crew-12, programada para el 11 de febrero por la mañana. Es un hito fundamental no solo para SpaceX, sino para el conjunto del programa de vuelos espaciales tripulados de la NASA.

El static fire test arrancó a las 3:16 de la madrugada, hora local (08:16 UTC), y consistió en la ignición controlada de los motores Merlin del Falcon 9 durante unos segundos, manteniendo el cohete firmemente anclado a la rampa. Durante esta maniobra, los ingenieros de SpaceX monitorizan en tiempo real los datos de presión, temperatura y vibración, confirmando que todos los sistemas funcionan correctamente bajo condiciones reales de lanzamiento. Solo tras superar esta prueba se autoriza la integración final de la cápsula tripulada Dragon y la carga de los suministros necesarios para la tripulación.

Crew-12: próxima expedición internacional

La misión Crew-12 forma parte del programa Commercial Crew de la NASA, que desde 2020 ha confiado en las capacidades de SpaceX para transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS). En esta ocasión, la tripulación estará compuesta por cuatro astronautas: tres de la NASA y uno de la agencia espacial rusa Roscosmos, reflejando la cooperación internacional que caracteriza a la ISS desde sus inicios.

El Falcon 9, en su versión reutilizable Block 5, se ha convertido en el caballo de batalla de SpaceX y uno de los lanzadores más fiables de la historia. Esta misión empleará una cápsula Dragon ya probada, que será reacondicionada tras su regreso a la Tierra para futuras misiones, subrayando la importancia de la reutilización para reducir costes y aumentar la frecuencia de vuelos.

El camino de SpaceX y la nueva era espacial

Desde su creación en 2002, SpaceX ha revolucionado la industria aeroespacial, introduciendo tecnologías de reutilización de etapas y optimizando los procesos de integración y lanzamiento. El éxito del programa Crew Dragon ha permitido a la NASA recuperar la capacidad de lanzar astronautas desde suelo estadounidense, algo que no sucedía desde la retirada del transbordador espacial en 2011. Además, SpaceX ha abierto la puerta a la colaboración público-privada en el espacio, permitiendo a la agencia centrarse en misiones más ambiciosas como el regreso a la Luna con el programa Artemis.

Otros actores en la carrera espacial privada

Mientras SpaceX consolida su liderazgo, otras empresas y agencias continúan avanzando en sus propios proyectos. Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, prosigue con el desarrollo de su cohete New Glenn, que promete una capacidad de carga superior y una arquitectura también reutilizable. Por su parte, la NASA sigue adelante con Artemis y la nave Orión, cuyo objetivo es devolver astronautas a la superficie lunar.

En Europa, la startup española PLD Space prepara el lanzamiento inaugural de su pequeño lanzador Miura 1, una apuesta por la autonomía tecnológica europea en el acceso al espacio suborbital. Virgin Galactic, de Richard Branson, se centra en el turismo espacial suborbital para civiles, mientras que empresas como Rocket Lab en Nueva Zelanda y Firefly en Estados Unidos exploran el mercado de lanzadores ligeros y medianos.

La exploración de exoplanetas y el futuro de la astronomía

Paralelamente, el estudio de exoplanetas continúa a buen ritmo gracias a misiones como TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA y el telescopio James Webb, que recientemente ha identificado atmósferas y posibles indicios de agua en varios mundos lejanos. La ESA colabora con la misión CHEOPS, mientras que China y Japón desarrollan sus propios planes para estudiar planetas fuera del Sistema Solar.

El static fire de SpaceX, aunque rutinario en apariencia, es el resultado de décadas de evolución tecnológica y cooperación internacional. Cada nuevo lanzamiento, ya sea tripulado o de carga, contribuye al desarrollo de una industria en plena efervescencia y acerca a la humanidad un poco más a la conquista del espacio profundo.

La misión Crew-12, que despegará en apenas unos días, será otro paso decisivo para afianzar la presencia humana en la órbita baja terrestre y consolidar el modelo de colaboración entre agencias públicas y empresas privadas. El cielo ya no es el límite, y la nueva carrera espacial solo acaba de empezar.

(Fuente: Spaceflight Now)