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SpaceX y Blue Origin reavivan la carrera espacial comercial mientras Europa apuesta por el Ariane 6

SpaceX y Blue Origin reavivan la carrera espacial comercial mientras Europa apuesta por el Ariane 6

La industria espacial mundial vive un momento de efervescencia sin precedentes, impulsada por el auge de empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, las nuevas estrategias de agencias estatales como la NASA y la ESA, y el avance de iniciativas emergentes como la española PLD Space. En este contexto, los lanzamientos recientes, los proyectos de exploración planetaria y el desarrollo de cohetes reutilizables están marcando una nueva era en la conquista del espacio.

En Estados Unidos, SpaceX, dirigida por Elon Musk, continúa pulverizando récords. Solo en la primera mitad de 2024, la compañía ha efectuado más de 40 lanzamientos, destacando el uso recurrente de su cohete Falcon 9, la columna vertebral del transporte orbital comercial. El programa Starlink, con el objetivo de desplegar una constelación global de satélites para internet de alta velocidad, avanza a pasos de gigante, con cerca de 6.000 satélites ya en órbita. La reutilización sistemática de las primeras etapas del Falcon 9 ha supuesto una auténtica revolución, reduciendo drásticamente costes y tiempos de espera entre lanzamientos, y situando a SpaceX en una posición hegemónica en el sector.

El siguiente salto tecnológico de SpaceX es el Starship, un vehículo de lanzamiento de gran capacidad completamente reutilizable, que pretende transportar cargas y tripulación tanto a la Luna como a Marte. En sus últimas pruebas desde la base de Boca Chica, Texas, el Starship ha demostrado avances notables en maniobrabilidad y resistencia térmica al reingreso, aunque aún debe superar el desafío de la recuperación exitosa del sistema completo. La NASA ha seleccionado esta nave como módulo de alunizaje para el programa Artemis, que prevé el regreso de astronautas estadounidenses a la superficie lunar antes del final de la década.

Blue Origin, la compañía fundada por Jeff Bezos, también acelera su agenda espacial. Tras consolidar su cohete suborbital New Shepard en vuelos turísticos, la firma prepara el debut del potente New Glenn, un lanzador orbital de dos etapas con capacidad para cargas pesadas. Con un primer vuelo previsto para finales de 2024, el New Glenn aspira a competir directamente con Falcon 9 y Falcon Heavy, tanto en lanzamientos comerciales como en misiones gubernamentales. Además, Blue Origin lidera el consorcio que desarrollará el módulo lunar Blue Moon, seleccionado por la NASA para transportar suministros y experimentos a la Luna en futuras misiones Artemis.

En Europa, la Agencia Espacial Europea (ESA) afronta un año clave con el esperado estreno del Ariane 6, el nuevo lanzador pesado desarrollado por ArianeGroup. El Ariane 6 reemplazará al veterano Ariane 5, que se retiró en 2023 tras casi tres décadas de servicio y más de cien lanzamientos exitosos. El nuevo cohete incorpora tecnologías más eficientes y flexibles, permitiendo configuraciones de dos o cuatro propulsores sólidos adicionales según los requerimientos de cada misión. Con su debut programado para el verano de 2024 desde el puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, la ESA busca recuperar autonomía en el acceso al espacio y reforzar la competitividad de la industria aeroespacial europea frente al empuje de compañías estadounidenses y chinas.

España también pisa fuerte en la escena internacional gracias a PLD Space, la startup de Elche que ha logrado posicionarse como pionera en el desarrollo de cohetes reutilizables de pequeña carga en Europa. Tras el exitoso vuelo inaugural de su cohete Miura 1 en 2023, la empresa prepara el lanzamiento del Miura 5, un vector orbital orientado a poner en órbita satélites de hasta 450 kg. Este proyecto, respaldado tanto por fondos privados como por instituciones públicas, se perfila como un pilar para el acceso flexible y económico al espacio para pequeñas y medianas empresas del sector satelital.

En el ámbito de la exploración planetaria, la NASA y la ESA mantienen ambiciosos programas de investigación. Mientras la misión Artemis se prepara para el regreso del ser humano a la Luna, la ESA colabora en el desarrollo del módulo de servicio de la nave Orion y avanza en proyectos como el explorador lunar europeo EL3 y la sonda JUICE, destinada a estudiar las lunas heladas de Júpiter. Por su parte, la NASA continúa la exploración marciana con el rover Perseverance y el helicóptero Ingenuity, y ultima la arquitectura del programa Mars Sample Return para recoger muestras de suelo marciano y traerlas a la Tierra en la próxima década.

En el terreno de los exoplanetas, los telescopios espaciales James Webb (NASA-ESA-CSA) y CHEOPS (ESA) están revolucionando la búsqueda de mundos habitables más allá del sistema solar, mediante la caracterización de atmósferas y la detección de biomarcadores. El hallazgo reciente de un exoplaneta rocoso en la zona habitable de una estrella similar al Sol, con indicios de presencia de agua, abre nuevas perspectivas para la astrobiología y la comprensión de la diversidad planetaria en nuestra galaxia.

Mientras tanto, Virgin Galactic ha retomado sus vuelos suborbitales tripulados, consolidando el turismo espacial como un segmento emergente, aunque aún exclusivo. El sector privado y las agencias estatales, a través de colaboraciones público-privadas, parecen decididos a democratizar el acceso al espacio, abriendo un futuro donde el viaje más allá de la Tierra dejará de ser patrimonio de unos pocos elegidos.

La suma de estos avances técnicos e institucionales señala que la actual década será recordada como el gran relanzamiento de la exploración espacial, con Europa, Estados Unidos y Asia compitiendo y colaborando en la conquista del espacio profundo, el desarrollo de nuevos mercados orbitales y la búsqueda de vida fuera de la Tierra.

(Fuente: ESA)