Un viernes 13 inolvidable: SpaceX y la NASA lanzan con éxito la misión Crew-12 a la Estación Espacial Internacional

El pasado viernes 13 de junio marcó una fecha singular en la historia de la exploración espacial, ya que por primera vez la NASA realizó el lanzamiento de una misión tripulada a la Estación Espacial Internacional (EEI) en esta jornada considerada supersticiosa por muchos. A pesar de la coincidencia con el célebre “viernes 13”, la misión Crew-12 despegó sin contratiempos a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, consolidando una vez más el papel crucial de la compañía de Elon Musk en los vuelos espaciales tripulados estadounidenses.
El lanzamiento se produjo a las 5:15 de la mañana, hora local (10:15 UTC), desde el histórico Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy en Florida, la misma plataforma desde la que despegaron las misiones Apolo y numerosos transbordadores espaciales. Esta operación representa el duodécimo vuelo del programa de rotación de tripulación desarrollado en colaboración entre la NASA y SpaceX, bajo el contrato Commercial Crew que lidera la transición hacia una presencia humana sostenible en órbita baja terrestre.
La tripulación de la Crew-12 está formada por cuatro astronautas: dos estadounidenses de la NASA, un cosmonauta de Roscosmos y un representante de la Agencia Espacial Europea (ESA). Este equipo internacional continuará la tradición de cooperación científica y tecnológica que caracteriza a la EEI, llevando a cabo experimentos en biología, física y tecnología de materiales, además de tareas de mantenimiento y mejoras en los sistemas de la estación.
Desde el punto de vista técnico, el Falcon 9 de SpaceX demostró una vez más su fiabilidad. Se trata de un lanzador parcialmente reutilizable, cuyo propulsor regresó a la Tierra y aterrizó con éxito en una plataforma marítima, lo que permite reducir costes y acelerar la cadencia de lanzamientos. La cápsula Dragon que transportó a la tripulación fue también una unidad reutilizada, en línea con la filosofía de sostenibilidad operativa que SpaceX ha impuesto en la industria.
Con este vuelo, SpaceX consolida su posición como el principal proveedor comercial de transporte tripulado para la NASA, relegando a un segundo plano la dependencia histórica de las cápsulas rusas Soyuz. Desde el primer vuelo tripulado de la Dragon en 2020, la colaboración NASA-SpaceX ha permitido recuperar la capacidad autónoma de acceso al espacio para Estados Unidos, un objetivo largamente ansiado tras la retirada del transbordador espacial en 2011.
No solo SpaceX está revolucionando la industria espacial. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, avanza en el desarrollo de su cohete New Glenn y la cápsula tripulada New Shepard, centrada en vuelos suborbitales turísticos y de investigación. Por su parte, la compañía española PLD Space continúa con el desarrollo del Miura 5, un lanzador de nueva generación que aspira a situar a España en la vanguardia del acceso europeo al espacio. Estos avances reflejan una nueva era en la que empresas privadas y agencias públicas colaboran y compiten para expandir la presencia humana más allá de nuestro planeta.
Mientras tanto, la NASA mantiene sus miras puestas en la Luna y Marte con el programa Artemis, cuyo objetivo es volver a pisar el satélite terrestre y preparar el salto interplanetario. En paralelo, la agencia sigue liderando el descubrimiento de exoplanetas gracias a telescopios como el James Webb, que en los últimos meses ha identificado mundos potencialmente habitables y ha permitido analizar atmósferas de planetas fuera del sistema solar con un detalle sin precedentes. Estas investigaciones abren nuevas posibilidades en la búsqueda de vida extraterrestre y en el conocimiento de la formación de los sistemas planetarios.
Virgin Galactic, la empresa fundada por Richard Branson, también continúa con su programa de vuelos suborbitales para turistas espaciales, democratizando poco a poco el acceso al espacio para ciudadanos no profesionales. A pesar de los desafíos técnicos y económicos, la compañía ha realizado ya varios vuelos comerciales y espera aumentar la frecuencia en los próximos años.
El éxito del lanzamiento de la Crew-12 en un “viernes 13” es una prueba palpable de que el progreso científico y tecnológico supera cualquier superstición. La colaboración internacional y la innovación de empresas como SpaceX, junto a la experiencia de agencias públicas como la NASA, están abriendo una nueva era dorada en la exploración espacial. Con cada nueva misión, la humanidad se acerca un poco más a convertir el espacio en un entorno habitual de investigación, desarrollo y, en un futuro no tan lejano, de convivencia.
(Fuente: Spaceflight Now)
