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El Reino Unido impulsa la propulsión nuclear espacial: Pulsar Fusion y la UKAEA unen fuerzas

El Reino Unido impulsa la propulsión nuclear espacial: Pulsar Fusion y la UKAEA unen fuerzas

El sector espacial europeo ha dado un paso significativo hacia el futuro de la exploración con la reciente colaboración entre la empresa británica Pulsar Fusion y la Autoridad de Energía Atómica del Reino Unido (UKAEA). Este acuerdo se centra en el desarrollo de escudos de neutrones y modelos avanzados de activación para el innovador vehículo Sunbird Migratory Transfer Vehicle, el cual podría marcar un antes y un después en los sistemas de propulsión nuclear para misiones espaciales.

Pulsar Fusion, una empresa emergente con sede en Bletchley, Buckinghamshire, se ha consolidado como uno de los principales actores en la carrera por desarrollar motores de propulsión avanzada, especialmente aquellos basados en tecnologías nucleares. En marzo de 2025, la compañía sorprendió al sector aeroespacial al presentar el Sunbird Migratory Transfer Vehicle, un vehículo que, según afirman, fue desarrollado en completo secreto durante los últimos años. El Sunbird está concebido como una plataforma de transferencia orbital de última generación, capaz de revolucionar el transporte de cargas entre órbitas y, potencialmente, acelerar misiones más allá de la Tierra.

El núcleo de este avance reside en el uso de un sistema de propulsión nuclear, una tecnología largamente anhelada en la industria espacial por su potencial de multiplicar la eficiencia de los motores tradicionales y ampliar de manera considerable los horizontes de la exploración humana y robótica. Sin embargo, la utilización de reactores nucleares en el espacio trae consigo desafíos técnicos y de seguridad de primer orden, entre los que destaca la protección contra la radiación de neutrones generada durante la operación del reactor.

Es precisamente aquí donde entra en juego la experiencia de la UKAEA. La agencia, reconocida mundialmente por su trabajo en el desarrollo de tecnologías nucleares civiles, colaborará estrechamente con Pulsar Fusion para diseñar y modelizar escudos de neutrones de última generación. Estos escudos son esenciales para proteger tanto la electrónica sensible del vehículo como, en un futuro, a los posibles tripulantes, de los efectos nocivos de la radiación. El modelado de activación nuclear, por su parte, permitirá prever y minimizar la generación de materiales radiactivos secundarios durante el funcionamiento del sistema de propulsión.

La propulsión nuclear no es un concepto nuevo, pero sí es ahora cuando las capacidades tecnológicas y la madurez industrial están permitiendo avanzar hacia aplicaciones prácticas. La NASA, por ejemplo, lleva décadas investigando reactores nucleares para impulsar sondas y, más recientemente, ha reactivado sus planes para desarrollar motores térmicos nucleares junto a la DARPA. Por su parte, la ESA y empresas privadas como Blue Origin, SpaceX y la española PLD Space han manifestado interés en tecnologías avanzadas, aunque en el caso de SpaceX y PLD Space el foco principal sigue siendo la reutilización y la eficiencia de cohetes químicos.

A nivel histórico, los primeros experimentos con propulsión nuclear se remontan a los años 50 y 60, cuando Estados Unidos desarrolló el proyecto NERVA (Nuclear Engine for Rocket Vehicle Application), que logró construir y probar en tierra motores nucleares, aunque nunca llegaron a volar. El interés se reavivó recientemente, motivado por la urgencia de reducir los tiempos de viaje a Marte y otros destinos, algo que solo la altísima eficiencia de los motores nucleares parece poder conseguir en el corto plazo.

El Sunbird de Pulsar Fusion pretende situarse en la vanguardia de esta nueva ola tecnológica. Según la empresa, su vehículo no solo servirá como demostrador para tecnologías de transferencia orbital eficiente, sino que podría escalar hacia sistemas capaces de transportar grandes cargas e, incluso, misiones tripuladas en el futuro. Para lograrlo, la colaboración con la UKAEA será fundamental, ya que el desarrollo de escudos de neutrones no solo es una cuestión de ingeniería, sino también de cumplimiento normativo y de seguridad internacional.

En paralelo, la industria espacial europea observa con atención estos pasos. El auge de nuevas empresas y la participación activa de entidades gubernamentales reflejan una tendencia global: la transición de la propulsión química a sistemas más avanzados, como la propulsión eléctrica o nuclear. Esto permitirá no solo misiones más ambiciosas a la Luna, Marte o incluso exoplanetas, sino también reducir los costes y aumentar la frecuencia de lanzamientos.

El anuncio de la colaboración entre Pulsar Fusion y la UKAEA subraya el creciente protagonismo del Reino Unido en el sector espacial y su apuesta por tecnologías disruptivas. En un contexto donde SpaceX continúa batiendo récords de lanzamientos reutilizables, Blue Origin avanza en el desarrollo de motores avanzados y PLD Space consolida su posición en el mercado europeo, el avance hacia la propulsión nuclear puede convertirse en la clave para la próxima gran revolución espacial.

La asociación entre Pulsar Fusion y la UKAEA marca un hito en la hoja de ruta hacia la utilización segura y eficiente de la energía nuclear en el espacio, allanando el camino para misiones más rápidas y ambiciosas en el siglo XXI.

(Fuente: European Spaceflight)