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Sophia Space capta 10 millones de dólares para impulsar la computación orbital

Sophia Space capta 10 millones de dólares para impulsar la computación orbital

La carrera por el dominio de la infraestructura espacial acaba de sumar un nuevo actor destacado. Sophia Space, una startup californiana fundada en 2023, ha anunciado el cierre de una ronda de financiación semilla de 10 millones de dólares, destinada a acelerar el desarrollo de ordenadores avanzados para operar en órbita y centros de datos espaciales. Este hito supone un paso relevante en la transición de la joven empresa desde la conceptualización hasta el hardware real, según ha explicado su CEO y cofundador, Rob DeMillo.

El capital recaudado permitirá a Sophia Space avanzar en el diseño y construcción de sistemas de computación “edge” específicamente concebidos para entornos orbitales. Estos sistemas, conocidos en el sector como edge computing, permiten procesar datos directamente en el espacio, sin necesidad de enviarlos primero a la Tierra. La consecuencia directa es la reducción drástica de las latencias y la optimización del ancho de banda, algo esencial para aplicaciones que requieren respuestas en tiempo real, como la observación terrestre de alta resolución, la vigilancia ambiental o la gestión de constelaciones de satélites.

DeMillo ha subrayado que el movimiento inversor detectado en esta ronda de financiación indica un giro en el sector: “Es una clara evidencia de que el capital está comenzando a migrar hacia propuestas tecnológicas vinculadas a la computación en órbita”. Así, Sophia Space se une a la tendencia global marcada por otros gigantes tecnológicos y aeroespaciales, que ven en la infraestructura informática espacial la próxima gran revolución, en paralelo al auge de las megaconstelaciones de satélites como Starlink (SpaceX) o Kuiper (Amazon).

La computación en el borde orbital: una revolución en marcha

Hasta la fecha, el procesamiento de datos en el espacio se ha visto limitado por la capacidad y robustez de los ordenadores embarcados en satélites, tradicionalmente mucho menos potentes que sus equivalentes terrestres debido a restricciones de peso, consumo energético y resistencia a la radiación. Sin embargo, los avances recientes en miniaturización de hardware y tecnologías de refrigeración han abierto la puerta al desarrollo de auténticos centros de datos orbitales.

El objetivo de Sophia Space es ofrecer módulos escalables y resistentes, capaces de operar de forma autónoma y segura en condiciones extremas. Desde la empresa se apunta que sus primeros prototipos buscarán validar la viabilidad de ejecutar algoritmos de inteligencia artificial, análisis de imágenes en tiempo real y gestión dinámica de redes satelitales directamente en órbita baja terrestre (LEO). Esta capacidad permitirá, por ejemplo, filtrar y procesar grandes volúmenes de imágenes antes de su transmisión a la Tierra, reduciendo costes y acelerando la toma de decisiones en sectores como defensa, agricultura de precisión o respuesta ante desastres naturales.

Panorama internacional y competencia

El impulso de Sophia Space se encuadra en un contexto global de fuerte inversión en nuevas tecnologías espaciales. En Estados Unidos, SpaceX continúa extendiendo su constelación Starlink, que ya proporciona servicios de internet de alta velocidad a miles de usuarios en todo el mundo y plantea la posibilidad de integrar nodos de computación avanzada en el futuro. Por su parte, Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, trabaja en sistemas de transporte y hábitats orbitales que previsiblemente demandarán soluciones informáticas de alto rendimiento.

En Europa, empresas como la española PLD Space han destacado por su trabajo en lanzadores reutilizables, pero el sector de la computación espacial todavía está emergiendo. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha mostrado interés en proyectos de edge computing y procesamiento a bordo, aunque por el momento los grandes avances se concentran en el ámbito privado estadounidense.

Tampoco falta competencia en el terreno de los centros de datos espaciales. Destacan iniciativas como la de Lonestar Data Holdings, que explora el despliegue de servidores en la Luna, o Cloud Constellation, que aspira a crear una nube orbital dedicada a garantizar la soberanía de los datos. Sophia Space buscará diferenciarse apostando por soluciones flexibles, escalables y adaptadas a las necesidades de clientes comerciales e institucionales.

Retos técnicos y próximos pasos

El principal desafío para Sophia Space y sus rivales será demostrar la fiabilidad y durabilidad de sus sistemas en un entorno tan hostil como el espacio. La radiación, las temperaturas extremas y la imposibilidad de realizar reparaciones in situ exigen diseños innovadores y rigurosos controles de calidad. La empresa no ha detallado aún cuándo prevé realizar sus primeras demostraciones en vuelo, pero la inyección de capital permitirá acelerar tanto el desarrollo de hardware como las pruebas en laboratorio y en órbita.

En conclusión, la entrada de Sophia Space en este nuevo nicho tecnológico evidencia el creciente interés por dotar a la infraestructura espacial de capacidades informáticas comparables a las terrestres. El futuro de la exploración espacial, las comunicaciones y la observación de la Tierra pasa, cada vez más, por llevar el procesamiento de datos allí donde se generan: en el espacio. (Fuente: SpaceNews)