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Fracaso en la misión inaugural de New Glenn: el satélite BlueBird 7 de AST SpaceMobile se da por perdido

Fracaso en la misión inaugural de New Glenn: el satélite BlueBird 7 de AST SpaceMobile se da por perdido

El sector aeroespacial ha vivido un momento agridulce tras el último lanzamiento de Blue Origin, la compañía fundada por Jeff Bezos. Aunque la misión supuso la esperada puesta en servicio del esperado lanzador pesado New Glenn, el vuelo se ha visto empañado por la pérdida del satélite de comunicaciones BlueBird 7, desarrollado por AST SpaceMobile, que viajaba como carga principal. Según han confirmado fuentes oficiales, la compañía ha declarado la misión como un fracaso tras perder el contacto con el satélite y no lograr su inserción orbital prevista.

Un lanzamiento histórico para Blue Origin

El lanzamiento del New Glenn marcaba un antes y un después para Blue Origin. Tras años de desarrollo y retrasos, el cohete pudo despegar finalmente desde el Complejo de Lanzamiento 36 de Cabo Cañaveral, Florida, en una misión que buscaba posicionar a la empresa como un actor clave en el segmento de lanzadores pesados, compitiendo directamente con el Falcon Heavy de SpaceX y el futuro Vulcan Centaur de ULA. El New Glenn, con una altura de 98 metros y una capacidad de hasta 45 toneladas a órbita baja terrestre (LEO), hace uso de una primera etapa reutilizable —en la línea de lo que ya ofrece SpaceX con Falcon 9 y Falcon Heavy—.

El despegue transcurrió según lo previsto y, de hecho, Blue Origin logró recuperar con éxito la primera etapa del lanzador, marcando un hito para la compañía al aterrizar un propulsor previamente utilizado, algo que solo SpaceX había conseguido hasta el momento. Sin embargo, la atención se centró rápidamente en la carga útil: el satélite BlueBird 7, que debía convertirse en la piedra angular de la constelación de comunicaciones móviles de AST SpaceMobile.

El proyecto BlueBird 7 y su importancia para AST SpaceMobile

El BlueBird 7 era la última incorporación al ambicioso plan de AST SpaceMobile: crear la primera red de comunicaciones móviles por satélite capaz de conectar directamente teléfonos estándar desde el espacio, sin necesidad de dispositivos intermedios. La misión era crucial no solo para validar la viabilidad técnica de su constelación de satélites BlueBird, sino también para demostrar a inversores y clientes la madurez de su tecnología.

El satélite, de más de 1.500 kilogramos, debía desplegar un enorme panel de antenas en órbita, diseñado para ofrecer cobertura de banda ancha directamente a dispositivos móviles en zonas remotas o sin infraestructura terrestre. Este despliegue requería una inserción orbital precisa, así como la activación secuencial de sistemas a bordo poco después de la separación del cohete.

Problemas en la inserción orbital y pérdida de la misión

Pese a un lanzamiento aparentemente nominal, poco después de la separación de la carga útil, AST SpaceMobile informó de la imposibilidad de establecer contacto con el BlueBird 7. Las primeras investigaciones apuntan a un fallo en la etapa superior del New Glenn, que habría impedido alcanzar la órbita prevista para el satélite. De este modo, el BlueBird 7 quedó en una órbita inestable o no logró completar las maniobras necesarias para su funcionamiento, lo que ha llevado a la compañía a declararlo oficialmente como perdido.

Este revés supone un golpe para AST SpaceMobile, que contaba con este satélite para validar su tecnología y atraer nuevas inversiones. La compañía ya ha anunciado que analizará en detalle los datos del lanzamiento y trabajará en una solución para sus futuras unidades BlueBird.

Implicaciones para Blue Origin y el sector espacial

Para Blue Origin, la misión inaugural de New Glenn es un paso adelante, pero no exento de problemas. Aunque la recuperación exitosa de la primera etapa refuerza su apuesta por la reutilización, la pérdida de la carga principal pone de manifiesto los riesgos inherentes a los primeros vuelos de un nuevo lanzador. La compañía deberá investigar a fondo los problemas surgidos en la etapa superior y reforzar la fiabilidad del sistema antes de afrontar nuevas misiones comerciales.

En el contexto internacional, la competencia entre lanzadores pesados es cada vez más feroz. SpaceX continúa batiendo récords con el Falcon 9 y Falcon Heavy, mientras que ULA avanza con el Vulcan Centaur y Europa apuesta por el Ariane 6. En España, la empresa PLD Space también avanza en el desarrollo de su lanzador Miura 5, con la vista puesta en el segmento de pequeños satélites, aunque aún lejos de las capacidades de New Glenn.

El futuro de la conectividad espacial y la exploración

La pérdida del BlueBird 7 no detiene la carrera por la conectividad global desde el espacio. Empresas como Starlink (SpaceX) o Kuiper (Amazon) continúan desplegando sus constelaciones, mientras la NASA y la ESA exploran nuevas fronteras en la observación de exoplanetas y la exploración robótica del Sistema Solar. El revés de AST SpaceMobile subraya los desafíos técnicos y financieros a los que se enfrentan las nuevas empresas espaciales, pero también la resiliencia del sector para aprender de sus fracasos y seguir innovando.

Habrá que esperar a los próximos lanzamientos y a la respuesta de Blue Origin y AST SpaceMobile para ver cómo evoluciona este dinámico mercado, en un momento clave para el futuro de las telecomunicaciones y la exploración espacial.

(Fuente: NASASpaceflight)