Europa financia la expansión de OQ Technology para competir en la conectividad espacial móvil

La carrera por ofrecer conectividad satelital directa a dispositivos móviles da un nuevo paso en Europa. El Banco Europeo de Inversiones (BEI), el brazo financiero de la Unión Europea, ha concedido un préstamo de 25 millones de euros (unos 30 millones de dólares) a la empresa luxemburguesa OQ Technology. Esta inyección de capital permitirá a la compañía acelerar el despliegue de su constelación de satélites, orientada a proporcionar servicios de comunicación directa a teléfonos inteligentes y otros dispositivos IoT, en una clara apuesta por rivalizar con los ambiciosos proyectos estadounidenses liderados por SpaceX, Apple y otras firmas tecnológicas.
OQ Technology, fundada en 2016 y especializada en comunicaciones satelitales 5G, se ha posicionado como uno de los actores europeos más prometedores en un sector que está experimentando una transformación radical. Hasta hace pocos años, la conectividad global dependía en gran medida de redes terrestres, torres y cables de fibra óptica. Sin embargo, la proliferación de satélites de órbita baja –especialmente las megaconstelaciones de empresas como Starlink (SpaceX) o los planes de Blue Origin y Amazon (proyecto Kuiper)– ha abierto la puerta a una cobertura verdaderamente planetaria, incluyendo zonas rurales, marítimas y remotas donde tradicionalmente el acceso era limitado o inexistente.
La tecnología de OQ busca aprovechar esta tendencia, pero con una propuesta singular: conectar de forma nativa smartphones y dispositivos IoT convencionales a través de satélites, sin la necesidad de hardware adicional o terminales especiales. Este enfoque, conocido como «direct-to-device» (D2D), representa un salto cualitativo respecto a los servicios de conectividad satelital tradicionales, que suelen requerir equipos dedicados y voluminosos. El reto técnico principal reside en miniaturizar las antenas y optimizar la gestión del espectro para que los satélites puedan comunicarse con los teléfonos móviles existentes, algo que compañías como Apple ya han empezado a explorar con funciones limitadas de emergencia en sus últimos modelos de iPhone.
El respaldo del BEI supone no solo un espaldarazo económico, sino también estratégico para la autonomía tecnológica europea. En los últimos años, la Unión Europea ha mostrado su preocupación por la dependencia respecto a infraestructuras extranjeras, en particular estadounidenses y chinas, en sectores críticos como las telecomunicaciones, la nube o el espacio. Iniciativas como IRIS² (la futura constelación europea de comunicaciones seguras) o el impulso a empresas como PLD Space (con su cohete Miura) y OQ Technology forman parte de una agenda más amplia para reducir esta vulnerabilidad y situar a Europa como un actor relevante en la nueva economía espacial.
A nivel técnico, OQ Technology ya opera varios satélites en órbita baja terrestre (LEO), donde la latencia es baja y el tiempo de respuesta adecuado para aplicaciones modernas. El préstamo del BEI permitirá a la empresa lanzar nuevos satélites, mejorar la capacidad de sus nodos terrestres y desarrollar software avanzado para gestionar la comunicación entre dispositivos y la red espacial. El objetivo es ofrecer servicios comerciales de mensajería, voz y datos a partir de 2025, con una cobertura inicial en Europa, África y Oriente Medio, y planes de expansión global progresiva.
Este movimiento europeo llega en un momento de fuerte dinamismo en el sector espacial privado. SpaceX, con su red Starlink, ya ha anunciado pruebas de conexión directa a móviles en colaboración con T-Mobile en Estados Unidos, mientras que empresas como AST SpaceMobile y Lynk Global están ensayando tecnologías similares. China tampoco se queda atrás, con proyectos nacionales orientados a la conectividad satelital masiva. En este contexto, el éxito de OQ Technology podría marcar un hito para la industria europea, demostrando que es posible competir de tú a tú con los gigantes globales en un campo de vanguardia.
Históricamente, Europa ha contado con una sólida tradición en tecnología espacial, con agencias como la ESA impulsando misiones científicas y de observación de la Tierra. Sin embargo, el salto hacia servicios comerciales masivos y el liderazgo en conectividad global es un desafío de otra magnitud. El apoyo financiero e institucional a empresas disruptivas como OQ Technology será clave para consolidar la soberanía tecnológica del continente y garantizar que Europa tenga voz propia en la futura arquitectura de las telecomunicaciones globales.
En definitiva, el préstamo del BEI a OQ Technology no solo financia una expansión empresarial, sino que simboliza la determinación europea de no quedar rezagada en la «carrera espacial digital», apostando por tecnologías que pueden transformar la vida cotidiana y la economía de millones de ciudadanos.
(Fuente: SpaceNews)
