El SLS inicia el repostaje para Artemis 2: el regreso tripulado a la Luna, medio siglo después

El ambicioso programa Artemisa de la NASA, que marca el retorno de la humanidad a la Luna tras más de cinco décadas, ha dado un paso crucial con el inicio del proceso de carga de combustible de su cohete insignia, el Space Launch System (SLS). Este proceso, fundamental en la preparación del lanzamiento, se ha puesto en marcha con la vista puesta en el 1 de abril, fecha prevista para la misión Artemis 2, que llevará a una tripulación alrededor de nuestro satélite natural por primera vez desde la histórica era del programa Apolo.
El SLS, la columna vertebral del programa Artemis
El Space Launch System, conocido por sus siglas SLS, es actualmente el cohete más potente jamás desarrollado por la NASA y representa la evolución tecnológica necesaria para las misiones tripuladas más allá de la órbita terrestre baja. Con una altura de casi 100 metros y una capacidad de empuje de 4 millones de kilogramos, el SLS está diseñado para transportar a la tripulación y la nave Orión hacia la Luna y, en el futuro, incluso hacia Marte.
El proceso de repostaje, técnicamente denominado «carga criogénica», implica llenar los enormes tanques del SLS con hidrógeno y oxígeno líquidos a temperaturas extremadamente bajas. Este procedimiento es delicado, ya que requiere mantener ambos combustibles a punto de congelación para maximizar su densidad y, por tanto, la eficiencia del lanzamiento. La operación se realiza bajo estrictos protocolos de seguridad y monitorización, dada la naturaleza altamente volátil de los propelentes.
Artemis 2: un hito en la exploración lunar
La misión Artemis 2 será la segunda del programa, pero la primera en contar con una tripulación a bordo. Tras el éxito de Artemis 1, que completó un vuelo no tripulado alrededor de la Luna en noviembre de 2022, Artemis 2 pretende validar todos los sistemas críticos de la nave Orión y el SLS bajo condiciones reales de vuelo tripulado.
La tripulación, compuesta por cuatro astronautas—entre ellos, por primera vez, una mujer y una persona no estadounidense—realizará una travesía de aproximadamente 10 días. La nave Orión será lanzada por el SLS, efectuará una órbita alrededor de la Tierra antes de realizar una maniobra de inyección translunar, y regresará finalmente a nuestro planeta tras circunnavegar la Luna. Este ensayo general es indispensable para el siguiente gran objetivo: el alunizaje de Artemis 3, previsto para mediados de esta década.
Contexto histórico y el renacimiento de la exploración lunar
Artemis 2 supone el primer vuelo tripulado hacia la Luna desde la misión Apolo 17 en 1972. Desde entonces, la exploración lunar había quedado relegada a sondas no tripuladas y observatorios orbitales, mientras la atención se centraba en la Estación Espacial Internacional y la exploración robótica de Marte y otros cuerpos del Sistema Solar.
Sin embargo, la creciente competencia en el sector espacial, con actores privados como SpaceX y Blue Origin, y el avance de agencias espaciales de nuevos países como China e India, han motivado un renovado interés por la Luna. La NASA ha apostado así por un modelo de colaboración público-privada en el que empresas como SpaceX proporcionarán, por ejemplo, el módulo lunar para futuras misiones Artemis.
Perspectiva internacional y privada
El impulso de Artemis no se entiende sin el contexto de la nueva carrera lunar global. SpaceX, con su nave Starship, está desarrollando el sistema de aterrizaje lunar que llevará a los astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie, en una sinergia inédita entre la NASA y la industria privada. A su vez, Blue Origin y otras compañías buscan su espacio en la cadena de suministro lunar, ya sea en transporte, hábitats o tecnologías complementarias.
En Europa, la aportación al programa Artemis llega de la mano del Módulo de Servicio Europeo (ESM) para la nave Orión, fabricado por Airbus en Bremen (Alemania) bajo encargo de la Agencia Espacial Europea (ESA). El ESM es responsable de proporcionar energía, agua, oxígeno y control térmico a la tripulación.
Mientras tanto, compañías como Virgin Galactic prosiguen con sus vuelos suborbitales turísticos, y start-ups como la española PLD Space avanzan en el desarrollo de lanzadores reutilizables, consolidando a Europa como un actor relevante en la nueva era espacial. La búsqueda y caracterización de exoplanetas, a través de misiones como TESS y CHEOPS, añade aún más dinamismo al sector.
El futuro inmediato
El éxito del repostaje del SLS es una señal inequívoca de que la NASA avanza con paso firme hacia el lanzamiento de Artemis 2. Si todo transcurre según lo previsto, el 1 de abril marcará el inicio de una nueva era en la exploración lunar y abrirá la puerta a misiones aún más ambiciosas, como la creación de una base permanente en la superficie lunar y, en el horizonte, la llegada del ser humano a Marte.
La expectación internacional y el liderazgo tecnológico de la NASA y sus socios, tanto públicos como privados, reafirman que la exploración lunar está más viva que nunca y que la humanidad está preparada para dar un nuevo salto gigante en su aventura espacial.
(Fuente: SpaceNews)
