El X-59 de la NASA rompe récords de velocidad y altitud en el desierto de Mojave

El avión experimental supersónico X-59 QueSST (Quiet SuperSonic Technology) de la NASA ha alcanzado nuevos hitos en su campaña de pruebas, marcando un avance significativo en el desarrollo de vuelos supersónicos silenciosos. En una reciente serie de vuelos sobre el desierto de Mojave, en California, la aeronave ha logrado sus registros más altos y rápidos hasta la fecha, consolidando su transición a vuelos con el tren de aterrizaje completamente retraído, un paso crucial para futuras operaciones.
Un proyecto con ambición histórica
El programa QueSST representa una de las apuestas más ambiciosas de la NASA en las últimas décadas. Desde la retirada del legendario Concorde en 2003, el transporte supersónico había quedado relegado debido a los elevados costes operativos y, sobre todo, al estruendo sónico causado por el cruce de la barrera del sonido. El X-59 busca precisamente superar este obstáculo tecnológico, desarrollando un diseño capaz de reducir drásticamente el ruido sónico y hacerlo comparable al de un portazo lejano. Este avance abriría la puerta a vuelos comerciales sobre tierra, prohibidos actualmente por la normativa estadounidense y de numerosos países europeos.
Características técnicas del X-59
El X-59 es fruto de la colaboración entre la NASA y Lockheed Martin. Su diseño es inconfundible: mide 29 metros de largo, pero apenas 9 de envergadura, con un fuselaje extremadamente alargado y estilizado para canalizar las ondas de choque. La cabina está situada muy atrás y carece de ventanilla frontal convencional; en su lugar, utiliza un sofisticado sistema de cámaras y pantallas de alta resolución, denominado eXternal Vision System (XVS), que ofrece al piloto una visión digital del entorno.
El motor, un General Electric F414, está montado en la parte superior del fuselaje, contribuyendo a minimizar el impacto acústico hacia el suelo. La distribución de los volúmenes y los bordes afilados de las alas y el morro están calculados para dispersar las ondas de choque antes de que lleguen al suelo, evitando así el clásico estampido sónico.
Récords en el Mojave
El vuelo del 14 de abril de 2026, captado en una imagen ya icónica sobre el desierto de Mojave, marca una transición clave: el X-59 ha completado su primera serie de vuelos supersónicos con el tren de aterrizaje retraído, lo que permite simular condiciones reales de operación. Además, estos vuelos han batido las marcas de altitud y velocidad alcanzadas hasta ahora por el prototipo, ampliando el sobre que de vuelo (flight envelope) del aparato y demostrando su robustez y fiabilidad.
Durante estas pruebas, el equipo técnico ha monitorizado decenas de parámetros en tiempo real, desde la estabilidad aerodinámica hasta la eficacia del XVS y el comportamiento estructural bajo regímenes supersónicos. Los datos recopilados serán fundamentales para ajustar los siguientes pasos del programa, que incluyen vuelos sobre zonas urbanas especialmente instrumentadas para medir la percepción del ruido por parte de la población.
Hacia la aviación supersónica comercial
El éxito del X-59 supondría un antes y un después en la aviación. Si las pruebas confirman que se puede volar supersónicamente sin el molesto estampido, la FAA (Administración Federal de Aviación) y sus homólogas europeas podrían replantearse las restricciones sobre vuelos supersónicos civiles sobre tierra firme. Esto, a su vez, reactivaría el interés comercial y tecnológico en el desarrollo de futuros aviones de pasajeros capaces de cruzar continentes en menos de la mitad del tiempo actual.
A diferencia de proyectos privados como el de Boom Supersonic, cuyos prototipos aún no han volado a gran escala, el X-59 es un banco de pruebas puramente experimental, sin intención de llegar a la producción en serie. Su objetivo es allanar el camino normativo y tecnológico para que, en la próxima década, compañías aeronáuticas privadas o consorcios internacionales puedan diseñar y certificar aeronaves comerciales basadas en los aprendizajes de este programa.
La nueva era del vuelo supersónico silencioso
El avance del X-59 se suma a una ola de innovación aeroespacial global: mientras SpaceX y Blue Origin transforman el acceso al espacio, y Virgin Galactic explora el turismo suborbital, la NASA sigue liderando los hitos en aviación atmosférica. En paralelo, empresas europeas como PLD Space avanzan en lanzadores reutilizables, y la exploración de exoplanetas continúa descubriendo nuevos mundos, pero el X-59 representa la promesa de cambiar la experiencia de volar aquí, en la Tierra.
La próxima fase del proyecto se centrará en evaluar, mediante vuelos sobre ciudades, la percepción real del “boom” supersónico mitigado. Si los resultados son positivos, la revolución del vuelo rápido y silencioso podría estar mucho más cerca de lo que imaginamos.
(Fuente: NASA)
