SpaceX lanza su misión Starlink número 58 desde Vandenberg para expandir el internet global

SpaceX ha vuelto a marcar un hito en la carrera espacial comercial con el lanzamiento de su misión Starlink 17-28, la quincuagésima octava de la compañía dedicada a desplegar satélites de internet de banda ancha en órbita terrestre baja (LEO, por sus siglas en inglés). El despegue, que tuvo lugar desde la plataforma 4E de la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg (California), se produjo puntualmente a las 8:12 de la mañana hora local (17:12 hora peninsular española), en otro ejemplo de la extraordinaria cadencia que SpaceX ha logrado implantar en la industria.
La misión Starlink 17-28 forma parte de la ambiciosa estrategia de Elon Musk para proporcionar conectividad global a través de una mega constelación de miles de satélites. En esta ocasión, un cohete Falcon 9 reutilizable fue el encargado de poner en órbita un nuevo lote de satélites, incrementando la cifra total de unidades Starlink desplegadas y operativas, que ya supera los 5.600 satélites, una cifra inédita en la historia aeroespacial.
El Falcon 9, que ha demostrado su fiabilidad en más de 200 lanzamientos, sigue siendo el pilar fundamental de la operativa de SpaceX. El propulsor de la primera etapa utilizado en esta misión ya había volado en varias ocasiones anteriores, lo que evidencia el avance de la reutilización, una de las claves del abaratamiento de los costes de acceso al espacio. Tras cumplir con éxito la separación de etapas, el propulsor regresó a la Tierra y aterrizó de forma autónoma en la plataforma marítima “Of Course I Still Love You”, situada en el Pacífico, consolidando la experiencia de SpaceX en las recuperaciones.
Starlink: una revolución en el acceso al espacio y al internet
El programa Starlink, iniciado en 2019, se ha convertido en el mayor despliegue de satélites comerciales de la historia. A diferencia de las tradicionales grandes y costosas plataformas geoestacionarias, la constelación de SpaceX opta por pequeños satélites en órbitas bajas, lo que permite reducir la latencia y mejorar la velocidad de conexión, especialmente en áreas rurales o remotas donde el acceso a internet convencional es deficiente o inexistente.
Cada satélite Starlink pesa unos 260 kilogramos y cuenta con paneles solares, propulsión eléctrica y capacidad de maniobra autónoma para evitar colisiones. Además, emplean enlaces láser intersatélite, una tecnología que habilita el enrutamiento de datos directamente entre satélites sin necesidad de estaciones terrestres intermedias, lo que mejora la eficiencia y reduce los tiempos de transmisión. La versión más reciente, Starlink V2 Mini, incorpora mejoras en capacidad de transmisión y resistencia orbital, permitiendo a SpaceX seguir ampliando su cobertura y calidad de servicio.
El impacto global de Starlink ya es tangible: el servicio está disponible en más de 50 países y ha sido fundamental en situaciones de emergencia, como la guerra en Ucrania o catástrofes naturales, facilitando comunicaciones allí donde las infraestructuras terrestres han fallado.
La competencia y el contexto internacional
El éxito de SpaceX ha estimulado la competencia internacional. La Unión Europea avanza en su propia constelación, IRIS², y Amazon ultima su proyecto Kuiper para ofrecer servicios similares. Por su parte, Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos, sigue centrada en el desarrollo de su cohete New Glenn y aún no ha realizado lanzamientos comerciales de satélites de internet, mientras que la china OneSpace y la británica OneWeb también pugnan por hacerse un hueco en este emergente mercado.
En el ámbito nacional, la empresa alicantina PLD Space logró recientemente el lanzamiento de su cohete MIURA 1, consolidándose como referente español en lanzadores suborbitales y abriendo la puerta a futuras misiones orbitales que podrían, a medio plazo, sumarse a la expansión europea del acceso al espacio.
El papel de la NASA y el auge de la inversión privada
La NASA, aunque centrada en el regreso a la Luna con el programa Artemis y la exploración de Marte, mantiene una estrecha colaboración con empresas privadas como SpaceX y Blue Origin. El auge de la inversión privada ha transformado el sector: misiones como las de Virgin Galactic, enfocadas en el turismo suborbital, y el desarrollo de vehículos reutilizables por parte de diversas startups, auguran una década de innovación continua y progresiva reducción de costes.
Starlink y la astronomía: un debate abierto
El despliegue masivo de satélites Starlink ha generado preocupación entre la comunidad astronómica, que alerta sobre la contaminación lumínica y el impacto en la observación del cielo nocturno. SpaceX ha implementado medidas como el uso de recubrimientos antirreflectantes y orientaciones específicas para mitigar el problema, aunque la controversia sigue abierta y se estudian nuevas soluciones en colaboración con observatorios internacionales.
En definitiva, el lanzamiento de la misión Starlink 17-28 consolida a SpaceX como líder indiscutible en la nueva era de las constelaciones satelitales, reconfigurando el acceso al espacio y al conocimiento, y marcando el camino para una conectividad verdaderamente global.
(Fuente: Spaceflight Now)
