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Un devastador ciclón categoría 5 sacude las Islas Marianas y Guam rumbo a Asia

Un devastador ciclón categoría 5 sacude las Islas Marianas y Guam rumbo a Asia

La temporada de ciclones tropicales de 2026 está batiendo récords en el Pacífico Occidental. Esta semana, el tercer ciclón de categoría 5 del año ha cruzado con fuerza las Islas Marianas del Norte y Guam, provocando graves daños en infraestructuras, cortes de energía y la evacuación de miles de residentes antes de continuar su avance en dirección a Asia continental.

El ciclón, que alcanzó vientos sostenidos superiores a 250 kilómetros por hora, azotó primero las Islas Marianas del Norte, un archipiélago estadounidense de vital importancia estratégica y geopolítica. Las autoridades locales y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) declararon el estado de emergencia apenas se confirmó la trayectoria del fenómeno, y pusieron en marcha planes de evacuación y protección para la población.

Guam, la isla más grande y poblada del grupo, recibió el impacto directo en la madrugada del martes. Allí, las ráfagas de viento derribaron árboles centenarios, arrancaron tejados y causaron apagones generalizados que han dejado sin suministro eléctrico a más de 80.000 personas. El aeropuerto internacional Antonio B. Won Pat suspendió todas sus operaciones y las bases militares estadounidenses en la isla activaron protocolos de seguridad para proteger tanto al personal como a los sistemas críticos.

A pesar de los preparativos, los daños materiales han sido considerables. Los informes iniciales indican que varios barrios residenciales se encuentran inundados y que las pérdidas en instalaciones portuarias y de telecomunicaciones serán significativas. Ingenieros de la US Navy y equipos de rescate locales trabajan contrarreloj para restablecer la normalidad y evaluar el alcance de los destrozos.

Este ciclón es el tercero en alcanzar la máxima categoría Saffir-Simpson en lo que va de año, un hecho que subraya la intensidad inusual de la temporada de tormentas tropicales en el hemisferio norte. Los meteorólogos de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU.) explican que las altas temperaturas superficiales en el océano Pacífico están favoreciendo la formación de ciclones más potentes y persistentes, un fenómeno atribuido al calentamiento global y al ciclo de El Niño.

Tras su paso por Guam y las Marianas, el ciclón continúa desplazándose hacia el oeste-noroeste, con previsiones de afectar próximamente a Filipinas, Taiwán y partes del sur de Japón. Las autoridades de estos países ya han emitido alertas y han comenzado a preparar refugios y suministros de emergencia ante la posibilidad de impactos directos o lluvias torrenciales asociadas al sistema tropical.

En el contexto de la creciente amenaza climática, la comunidad científica está intensificando sus esfuerzos para monitorizar y predecir este tipo de fenómenos con mayor precisión. En este sentido, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) han puesto en órbita nuevos satélites de observación terrestre equipados con sensores de última generación, capaces de medir la temperatura oceánica, la formación de nubes y la evolución de las tormentas en tiempo real. Estas herramientas han resultado fundamentales para mejorar la anticipación y la respuesta ante ciclones de alta intensidad.

El impacto de los ciclones tropicales de categoría 5 en el Pacífico es especialmente relevante para las operaciones aeroespaciales. Las bases militares y centros de lanzamiento, como los de la Fuerza Espacial de Estados Unidos y las infraestructuras civiles en Guam, son esenciales para la logística de satélites, cohetes y misiones de exploración. Por ello, empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, que dependen de la infraestructura global para sus lanzamientos y recuperación de etapas, siguen de cerca la evolución de estos fenómenos meteorológicos.

En particular, SpaceX ha señalado la importancia de la resiliencia de las redes de comunicaciones y transporte en el Pacífico, ya que los lanzamientos de la red Starlink y otras misiones comerciales pueden verse afectados por el cierre temporal de aeropuertos, puertos o la destrucción de estaciones terrestres. La experiencia acumulada en la gestión de emergencias y la colaboración internacional se convierte en un activo estratégico para mantener la continuidad de las actividades aeroespaciales.

Mientras el ciclón se aleja hacia Asia, comienza el recuento de daños y la reconstrucción en las Marianas y Guam. La rapidez de la respuesta y la solidaridad internacional serán claves para que la región recupere la normalidad. Entretanto, los ojos de la comunidad científica y aeroespacial permanecen atentos a la evolución de la temporada, conscientes de que fenómenos extremos como este podrían ser cada vez más frecuentes en un planeta en cambio climático acelerado.

(Fuente: NASA)