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NASA refuerza la lucha contra los coágulos sanguíneos en el espacio con nuevas investigaciones

NASA refuerza la lucha contra los coágulos sanguíneos en el espacio con nuevas investigaciones

La salud de los astronautas es una prioridad creciente para las agencias espaciales, especialmente a medida que las misiones son cada vez más largas y complejas. En este contexto, la NASA ha dado un paso decisivo en la protección de sus tripulaciones con la creación, en abril de 2026, de un grupo de trabajo específico para abordar uno de los riesgos médicos más insidiosos de la vida en microgravedad: la tromboembolia venosa (TEV), una afección que implica la formación de coágulos sanguíneos en las venas y que puede tener consecuencias graves tanto en órbita como en la Tierra.

La Oficina del Jefe de Salud y Medicina de la NASA (OCHMO, por sus siglas en inglés) ha reunido a expertos médicos, investigadores y responsables clínicos para analizar los casos recientes de TEV detectados en astronautas. El grupo de trabajo se ha centrado en el análisis de nuevos datos biomédicos obtenidos en vuelos recientes y en experimentos a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), que han revelado alteraciones en el flujo sanguíneo en varios miembros de las tripulaciones espaciales.

La microgravedad y el riesgo oculto de coágulos

La microgravedad, aunque permite a los astronautas flotar y realizar tareas con mayor facilidad, también provoca profundos cambios fisiológicos. Uno de los más destacados es la redistribución de los líquidos corporales y el estancamiento venoso, que pueden favorecer la formación de coágulos sanguíneos. La TEV incluye dos manifestaciones principales: la trombosis venosa profunda (TVP), que afecta sobre todo a las piernas, y la embolia pulmonar, que se produce cuando un coágulo viaja hasta los pulmones, una situación potencialmente mortal.

El primer caso documentado de TEV en el espacio se hizo público en 2019, cuando un astronauta a bordo de la EEI fue diagnosticado gracias a la ecografía Doppler. Desde entonces, la NASA ha intensificado la monitorización y la investigación sobre este fenómeno, conscientes de que los riesgos aumentarán en futuras misiones de larga duración, como las previstas a la Luna y Marte.

Colaboración internacional y avances tecnológicos

El nuevo grupo de trabajo de la NASA está aprovechando la colaboración internacional, con datos compartidos por agencias como la ESA (Agencia Espacial Europea), Roscosmos (Rusia) y JAXA (Japón), así como con empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, que ya han transportado astronautas y turistas espaciales en el marco de la nueva era comercial. La experiencia acumulada en las misiones de SpaceX Crew Dragon ha sido particularmente relevante, al igual que los vuelos suborbitales de Blue Origin y Virgin Galactic, aunque estos últimos presentan menos riesgos por su corta duración.

Uno de los retos técnicos es la detección temprana de los coágulos. La NASA ha desplegado en la EEI avanzados sistemas de ecografía portátil y protocolos para que los propios astronautas puedan realizarse exámenes médicos guiados por telemedicina. Además, se están ensayando nuevos fármacos anticoagulantes y medidas preventivas, como ejercicios específicos y prendas de compresión, para reducir la estasis venosa.

Implicaciones para futuras misiones y para la salud terrestre

La investigación sobre la TEV en el espacio no solo tiene impacto en la seguridad de los astronautas, sino que también puede aportar valiosos conocimientos para la medicina terrestre. Comprender cómo la microgravedad y otros factores influyen en la coagulación sanguínea podría traducirse en mejores tratamientos y estrategias preventivas para pacientes en riesgo en la Tierra, como los que permanecen encamados durante largos periodos.

De cara a las misiones Artemis a la Luna y las futuras expediciones a Marte, la NASA y sus socios están implementando recomendaciones basadas en la evidencia recogida por el grupo de trabajo. Estas incluyen nuevas directrices para la selección médica de astronautas, el diseño de hábitats espaciales que promuevan la movilidad y la actividad física, y el desarrollo de sistemas médicos autónomos capaces de diagnosticar y tratar emergencias vasculares en entornos remotos.

El papel de la industria privada y la exploración comercial

El auge del sector privado, con empresas como SpaceX liderando el transporte de astronautas a la EEI y Blue Origin consolidando sus vuelos suborbitales, está acelerando la recopilación de datos médicos en diferentes perfiles de tripulación. PLD Space, la firma española que recientemente ha lanzado el cohete MIURA 1 y prepara misiones suborbitales para experimentos biomédicos, también contribuirá a estos estudios, posicionando a España en el mapa de la investigación espacial aplicada a la salud.

Por su parte, la NASA sigue de cerca los avances en medicina espacial de otras agencias públicas y privadas, conscientes de que el futuro de la exploración depende tanto de la tecnología como del bienestar de los tripulantes.

En definitiva, la creación del grupo de trabajo sobre TEV refleja el compromiso de la NASA con la seguridad y la excelencia científica en la era de la exploración espacial extendida. Los resultados de estas investigaciones serán clave para afrontar los retos médicos del siglo XXI, tanto dentro como fuera de nuestro planeta.

(Fuente: NASA)