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Nuevo hito para Blue Origin: el New Glenn se prepara para su tercer vuelo y la primera reutilización de su lanzador

Nuevo hito para Blue Origin: el New Glenn se prepara para su tercer vuelo y la primera reutilización de su lanzador

La empresa estadounidense Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, está a punto de marcar un antes y un después en la historia de los lanzadores orbitales pesados. Apenas cinco meses después de su segunda misión, el cohete New Glenn afronta ya su tercer lanzamiento, en el que por primera vez intentará reutilizar su primera etapa, siguiendo la estela de SpaceX y su familia Falcon.

El New Glenn es uno de los proyectos más ambiciosos dentro del panorama de lanzadores privados. Con una altura de 98 metros y un diámetro de siete metros, este cohete de dos etapas está diseñado para competir en el cada vez más exigente mercado de lanzamientos comerciales e institucionales. Su capacidad de carga a órbita baja terrestre (LEO) supera las 45 toneladas, situándolo como uno de los vehículos más potentes disponibles en la actualidad, solo por detrás del Falcon Heavy de SpaceX y el SLS de la NASA.

El gran atractivo de este tercer vuelo no es solo la carga útil o la demostración de capacidades técnicas, sino el objetivo de reutilizar el propulsor principal, el BE-4, tras su retorno controlado a la Tierra. Hasta ahora, Blue Origin había realizado recuperaciones suborbitales con su cohete New Shepard, pero el New Glenn supone un salto cualitativo: se trata de la primera vez que intentarán llevar a cabo esta maniobra en un lanzador orbital, lo que supone un desafío técnico mayúsculo.

El proceso de recuperación implica que, tras la separación de la primera etapa, los motores realizarán una complicada maniobra de retropropulsión para frenar la caída y, asistidos por aletas aerodinámicas y patas retráctiles, aterrizarán de forma autónoma en una barcaza situada en el océano Atlántico, al estilo de los Falcon 9 y Falcon Heavy de SpaceX. Blue Origin espera, con ello, reducir drásticamente los costes de acceso al espacio y aumentar la frecuencia de lanzamientos, algo que hasta ahora solo ha conseguido la empresa de Elon Musk en el segmento de lanzadores pesados.

El desarrollo del motor BE-4, que equipa tanto al New Glenn como al Vulcan Centaur de ULA, ha sido una de las grandes apuestas tecnológicas de Blue Origin. Utiliza metano líquido y oxígeno líquido como propelentes, una elección que permite una mayor eficiencia y menor desgaste, facilitando la reutilización. A diferencia de los motores tradicionales de queroseno, el metano produce menos residuos de combustión y permite ciclos de reutilización más fiables. El BE-4 entrega un empuje de 2.400 kN, situándose entre los motores más potentes de la actualidad fabricados en Occidente.

Históricamente, la reutilización de etapas no ha estado exenta de dificultades. SpaceX necesitó más de una docena de intentos hasta lograr recuperar y reutilizar de forma rutinaria las primeras etapas de sus Falcon 9, y aún hoy cada vuelo representa un reto técnico considerable. Blue Origin, con su experiencia en vuelos suborbitales exitosos del New Shepard, parte con cierta ventaja, pero el salto a la órbita y la recuperación marítima introduce nuevas variables y riesgos. Aun así, el éxito de esta misión podría consolidar a la empresa como un actor competitivo en el mercado internacional de lanzamientos, especialmente ante la creciente demanda de satélites para megaconstelaciones y misiones científicas.

En paralelo, el sector espacial vive un momento de efervescencia tecnológica. SpaceX continúa batiendo récords de reutilización y número de lanzamientos, mientras que la NASA avanza con sus misiones Artemis para el retorno a la Luna y la exploración de exoplanetas con telescopios como el James Webb. En Europa, la española PLD Space ha dado pasos firmes con su cohete Miura 1, abriendo la puerta a una nueva generación de lanzadores ligeros reutilizables en el continente. Virgin Galactic, por su parte, sigue explotando el turismo suborbital, mientras que empresas emergentes y agencias estatales exploran nuevas fronteras, desde la minería espacial hasta la búsqueda de vida fuera del sistema solar.

La misión de Blue Origin con el New Glenn representa una apuesta por la sostenibilidad y la eficiencia en el acceso al espacio, dos elementos clave para el futuro de la industria. Si logran recuperar y reutilizar la primera etapa con éxito, supondrá un avance significativo hacia el abaratamiento de los costes de lanzamiento y la posibilidad de operar una flota de cohetes reutilizables casi a demanda, una idea que hasta hace pocos años parecía ciencia ficción.

El lanzamiento del New Glenn y su intento de recuperación serán seguidos de cerca por toda la comunidad espacial internacional. El resultado podría marcar el comienzo de una nueva etapa para Blue Origin, que aspira a consolidarse como el gran rival de SpaceX en la segunda era de la exploración espacial comercial.

(Fuente: NASASpaceflight)