La NASA captura el espectacular vaivén de las mareas en el archipiélago de Bijagós

Las mareas, ese fenómeno cíclico que regula la vida costera de nuestro planeta, han revelado una nueva faceta de su impacto visual y ecológico en una reciente imagen satelital de la NASA. El pasado 28 de noviembre de 2025, un satélite de observación terrestre captó desde el espacio la transformación diaria del paisaje en el archipiélago de Bijagós, un conjunto de 88 islas e islotes que salpican la costa de Guinea-Bisáu.
Desde una perspectiva orbital, las fotografías muestran la danza diaria entre el mar y la tierra: dos veces cada día, las aguas del Atlántico avanzan y retroceden a través de laberintos de canales arenosos, extensos lodazales intermareales y densos bosques de manglar. El resultado es una alternancia drástica en la fisonomía de la región, en la que los fondos marinos quedan expuestos durante la bajamar, dejando a la vista inmensos bancos de arena y barro que desaparecen bajo el agua en cuanto la marea vuelve a subir.
El archipiélago de Bijagós, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1996, constituye uno de los ecosistemas más singulares y menos alterados de África Occidental. Estas islas, situadas frente a la desembocadura del río Geba, albergan una biodiversidad extraordinaria, con más de 500 especies de peces y una notable presencia de aves migratorias, tortugas marinas y mamíferos como los delfines y manatíes.
La imagen de la NASA no solo es una muestra de la belleza natural del lugar, sino también una valiosa herramienta científica. Los datos proporcionados por los satélites de observación terrestre, como el Landsat 9 y el Sentinel-2, permiten a los expertos analizar con precisión los cambios en las áreas intermareales y evaluar el estado de conservación de los hábitats costeros. Estas zonas, a menudo infravaloradas, son cruciales para la reproducción de muchas especies y actúan como barreras naturales frente a la erosión y las tormentas.
El fenómeno de las mareas es consecuencia de la interacción gravitatoria entre la Tierra, la Luna y el Sol. En regiones como el Bijagós, donde la amplitud de las mareas puede superar los tres metros, el efecto resulta especialmente notable. Durante la bajamar, los fondos fangosos y arenosos quedan al descubierto, permitiendo la alimentación de aves limícolas y otros animales adaptados a estas condiciones extremas. Cuando la marea sube, el agua vuelve a inundar los canales y manglares, proporcionando refugio y nutrientes a una multitud de organismos marinos.
La monitorización de estos procesos desde el espacio es fundamental en un contexto de cambio climático y presión antropogénica. El aumento del nivel del mar y la alteración de los patrones de marea suponen una amenaza para los ecosistemas intermareales y, por extensión, para las comunidades humanas que dependen de ellos. Los científicos utilizan los datos satelitales para modelar escenarios futuros, identificar áreas vulnerables y proponer medidas de conservación adaptadas.
El avance de la teledetección ha revolucionado la forma en que estudiamos la Tierra. Misiones como las de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y otras instituciones públicas y privadas han puesto a disposición de la comunidad internacional una ingente cantidad de imágenes y datos, facilitando la gestión sostenible de los recursos naturales. En este sentido, la colaboración entre agencias espaciales y organismos locales es clave para proteger enclaves únicos como el archipiélago de Bijagós.
Frente a retos globales como el calentamiento de los océanos y la subida del nivel del mar, iniciativas tecnológicas lideradas tanto por instituciones públicas como privadas —incluyendo proyectos de SpaceX o Blue Origin en el ámbito de la observación terrestre— están ampliando el acceso a información crítica para la toma de decisiones ambientales. El uso de satélites de nueva generación y el procesamiento avanzado de datos permiten una vigilancia casi en tiempo real de los cambios en los ecosistemas costeros de todo el planeta.
Así, la imagen captada por la NASA no solo pone de relieve la espectacularidad visual de las mareas en el Bijagós, sino que también subraya la importancia de la observación espacial en la gestión de los recursos marinos y la preservación de la biodiversidad. Con cada marea, la naturaleza revela su capacidad de transformación y resiliencia, recordándonos la necesidad de proteger estos tesoros ecológicos para las generaciones futuras.
(Fuente: NASA)
