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Gravitilab, pionera británica en cohetes suborbitales, cesa actividad y entra en liquidación

Gravitilab, pionera británica en cohetes suborbitales, cesa actividad y entra en liquidación

El panorama aeroespacial europeo suma una nueva baja: Gravitilab Aerospace Services, una de las pocas compañías británicas especializadas en el desarrollo y lanzamiento de cohetes suborbitales, ha cesado todas sus operaciones y ha iniciado un proceso de liquidación voluntaria. La noticia, confirmada mediante un escueto comunicado en su perfil de LinkedIn el pasado 5 de agosto, marca el fin de una prometedora empresa que aspiraba a convertirse en protagonista de los lanzamientos suborbitales en el Reino Unido y Europa.

Liquidación voluntaria tras decisión de los accionistas

Según los documentos presentados ante el registro mercantil británico (Companies House) en la misma fecha, y hechos públicos el 12 de agosto, la junta de accionistas de Gravitilab aprobó la disolución voluntaria de la compañía en una reunión general. Este procedimiento legal implica la designación de un liquidador encargado de gestionar los activos de la empresa, saldar deudas y distribuir cualquier remanente entre los accionistas.

Aunque la compañía no ha detallado los motivos exactos que han llevado a su cierre, fuentes del sector apuntan a las dificultades para asegurar financiación y contratos en un mercado altamente competitivo, dominado por grandes actores internacionales y startups respaldadas por fondos de inversión de mayor calibre.

Los desafíos de los cohetes suborbitales en Europa

Gravitilab se había especializado en el diseño, fabricación y lanzamiento de cohetes suborbitales de pequeño tamaño, orientados principalmente a servicios de microgravedad e investigación atmosférica. Estos lanzamientos permiten a universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas realizar experimentos en condiciones de microgravedad durante breves periodos, sin necesidad de recurrir a misiones orbitales mucho más costosas.

En los últimos años, la demanda de este tipo de servicios ha crecido, especialmente en Europa, donde hasta ahora la mayoría de lanzamientos suborbitales se realizaban en instalaciones suecas o alemanas. El Reino Unido, tras el Brexit, ha realizado esfuerzos para posicionarse como un nuevo centro de lanzamientos espaciales, con la creación de varios spaceports y el impulso a empresas como Gravitilab o Skyrora.

Sin embargo, el sector suborbital europeo se enfrenta a importantes retos: la falta de infraestructuras específicas, la ausencia de programas públicos de apoyo comparables a los de la NASA estadounidense o la ESA, y la competencia de compañías internacionales como Blue Origin, que con su cohete New Shepard ha acaparado buena parte del mercado de lanzamientos de microgravedad a nivel global.

Breve trayectoria de Gravitilab

Fundada en 2018 y con sede en Norfolk, Gravitilab había conseguido posicionarse como una de las firmas más innovadoras del incipiente sector espacial británico. Entre sus principales logros se incluían los lanzamientos de los cohetes ADA y DENEB, diseñados para alcanzar altitudes de hasta 30 kilómetros y transportar cargas útiles de experimentación científica. La compañía también había desarrollado servicios de microgravedad en avión, similar a los vuelos parabólicos que realiza la ESA.

En su corta trayectoria, Gravitilab colaboró con universidades británicas y organismos públicos, y fue una de las primeras empresas autorizadas para realizar lanzamientos suborbitales desde el Reino Unido tras la entrada en vigor de la nueva legislación espacial británica. No obstante, sus planes de escalar a vehículos de mayor tamaño y de asegurar contratos comerciales de mayor envergadura no llegaron a materializarse antes de enfrentarse a problemas financieros insalvables.

Contexto internacional: presión de SpaceX, Blue Origin y el auge de los lanzadores privados

El cierre de Gravitilab se produce en un contexto de fuerte presión competitiva en el sector de lanzadores, tanto orbitales como suborbitales. SpaceX, con sus lanzamientos reutilizables y su capacidad de abaratar costes, ha revolucionado el acceso al espacio y ha forzado a otros actores a innovar o desaparecer. Blue Origin, por su parte, domina los vuelos suborbitales comerciales y de experimentos científicos con el New Shepard, y mantiene planes de expansión internacional.

En Europa, empresas como PLD Space (España) avanzan en el desarrollo de lanzadores suborbitales y orbitales, como el Miura 1 y el futuro Miura 5, con apoyo institucional y apuestas por la reutilización y la soberanía tecnológica. Virgin Galactic, aunque enfocada en el turismo espacial, también ofrece vuelos suborbitales para experimentos científicos, consolidando la oferta internacional.

Mientras tanto, la NASA y la ESA mantienen sus propios programas de acceso suborbital, aunque suelen recurrir a contratistas privados para muchos de sus lanzamientos, lo que amplía el mercado pero también eleva la competencia.

La desaparición de Gravitilab es un recordatorio de las dificultades a las que se enfrentan las pequeñas compañías espaciales, especialmente en Europa, donde el apoyo institucional y la financiación privada no siempre van de la mano de la innovación y el talento técnico.

El futuro del sector suborbital europeo dependerá en gran medida de la capacidad para consolidar una base industrial sólida, atraer inversiones y asegurar un flujo constante de contratos públicos y privados. Por ahora, la liquidación de Gravitilab deja un hueco en el ecosistema espacial británico y europeo y muestra la volatilidad de un sector en plena transformación.

(Fuente: European Spaceflight)