DARPA cancela su proyecto de propulsión nuclear espacial DRACO por el auge de lanzamientos más baratos

El ambicioso proyecto DRACO (Demonstration Rocket for Agile Cislunar Operations), desarrollado conjuntamente por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de Estados Unidos (DARPA) y la NASA, ha sido cancelado, según confirmó recientemente un alto funcionario de DARPA. Esta decisión marca un giro inesperado en la carrera por desarrollar nuevas tecnologías de propulsión espacial, motivada principalmente por la drástica reducción de los costes de lanzamiento y por nuevos análisis de viabilidad.
**Un proyecto con grandes aspiraciones**
DRACO nació con el objetivo de revolucionar la exploración espacial mediante el desarrollo de motores nucleares térmicos capaces de impulsar naves más allá de la órbita terrestre. Este tipo de propulsión prometía velocidades significativamente superiores a las de los sistemas químicos tradicionales, lo que facilitaría misiones tripuladas a Marte y operaciones logísticas en el espacio cislunar —el área comprendida entre la Tierra y la Luna—.
La idea de la propulsión nuclear en el espacio no es nueva. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos ya investigó intensamente motores nucleares para cohetes con programas como NERVA (Nuclear Engine for Rocket Vehicle Application). Sin embargo, preocupaciones de seguridad y el elevado coste frenaron su desarrollo. DRACO resucitó este sueño con la esperanza de aprovechar materiales modernos y avances en ingeniería para superar los obstáculos del pasado.
**El impacto de los nuevos actores del sector espacial**
En la última década, la irrupción de compañías privadas como SpaceX o Blue Origin ha transformado el panorama del acceso al espacio. SpaceX, liderada por Elon Musk, ha conseguido reducir los costes de lanzamiento de forma radical gracias a tecnologías de reutilización con cohetes como el Falcon 9 y, próximamente, Starship. Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, también avanza en esta dirección con su vehículo New Glenn y las pruebas de motores BE-4, incrementando la competencia y la eficiencia en el sector.
Esta reducción de costes ha tenido un efecto directo en la estrategia tecnológica de agencias e instituciones. Según declaró el funcionario de DARPA, los lanzamientos más baratos han hecho que la necesidad de motores nucleares sea menos urgente para muchas aplicaciones. Ahora resulta más económico lanzar cargas útiles pesadas o múltiples módulos por separado y ensamblarlos en órbita, en lugar de recurrir a la compleja —y costosa— propulsión nuclear.
**Nuevos análisis y prioridades**
Además del abaratamiento de los lanzamientos, recientes análisis técnicos han puesto en duda la viabilidad y la necesidad inmediata de la tecnología DRACO. Los riesgos asociados al manejo de material nuclear, las estrictas regulaciones y el largo plazo para demostrar la seguridad y eficacia operativa han pesado en la balanza. Los recursos de DARPA se destinarán a otras tecnologías emergentes que puedan aportar ventajas a menor coste y en plazos más cortos.
La NASA, por su parte, continúa explorando otras alternativas para la propulsión avanzada, incluyendo sistemas eléctricos de alta potencia y desarrollos en propulsión solar. Mientras tanto, el sector privado y agencias como la ESA (Agencia Espacial Europea) siguen invirtiendo en tecnologías híbridas y en la optimización de cohetes químicos tradicionales.
**El contexto internacional y español**
En Europa, empresas emergentes como PLD Space, con sede en Elche, están ganando protagonismo. Tras el exitoso lanzamiento del cohete Miura 1 en 2023, la compañía española trabaja en el desarrollo del Miura 5, con el objetivo de facilitar el acceso al espacio para satélites pequeños y medianos. Este tipo de proyectos, más ágiles y menos costosos, reflejan la tendencia global hacia la eficiencia y la reducción de barreras económicas.
Por otro lado, compañías como Virgin Galactic siguen apostando por el turismo espacial suborbital, mientras que la búsqueda de exoplanetas y la exploración científica continúan siendo prioridades para agencias públicas y privadas. Los recientes descubrimientos del telescopio espacial James Webb y las futuras misiones de la NASA y la ESA demuestran que la innovación en el sector espacial no se detiene, aunque cambien las prioridades tecnológicas.
**Un futuro en constante evolución**
La cancelación del programa DRACO es un claro ejemplo de cómo la rápida evolución tecnológica y el dinamismo económico pueden alterar el rumbo de los grandes proyectos espaciales. El acceso al espacio nunca ha sido tan accesible y competitivo, lo que obliga a las agencias a reevaluar constantemente sus estrategias y apostar por soluciones más eficientes. A pesar de este revés, la carrera por conquistar el espacio continúa, impulsada por la colaboración entre el sector público y privado, y por una comunidad internacional que no deja de soñar con nuevos horizontes.
(Fuente: SpaceNews)
