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Avio afianza su presencia internacional con un nuevo acuerdo de propulsión táctica para EEUU

Avio afianza su presencia internacional con un nuevo acuerdo de propulsión táctica para EEUU

La industria espacial europea continúa expandiendo sus fronteras y reforzando lazos estratégicos al otro lado del Atlántico. El último ejemplo lo protagoniza la firma italiana Avio, una de las principales constructoras de cohetes del Viejo Continente, que ha firmado recientemente un acuerdo de gran relevancia con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para el suministro de motores cohete de combustible sólido destinados a misiles tácticos. Este contrato representa un paso significativo para la consolidación de Avio en el mercado aeroespacial estadounidense y consolida la tendencia de internacionalización de la industria espacial europea.

Avio, fundada en 1908 y con sede en Colleferro, cerca de Roma, es ampliamente reconocida por su papel en el desarrollo y fabricación de los lanzadores Vega y Vega C, que forman parte del catálogo de lanzamientos de la Agencia Espacial Europea (ESA). Además, la compañía posee una dilatada experiencia en el diseño y manufactura de motores de combustible sólido y líquido, componentes clave tanto en lanzadores espaciales como en aplicaciones de defensa.

La entrada de Avio en el sector estadounidense de defensa es el resultado de una estrategia cuidadosamente planificada. En 2022, la empresa creó una filial en Delaware, un paso fundamental para adecuarse a las normativas y requisitos regulatorios del exigente mercado norteamericano. Esta subsidiaria permite a Avio establecer acuerdos comerciales directamente en suelo estadounidense, una ventaja competitiva en un sector donde la seguridad nacional y la autonomía tecnológica son consideraciones primordiales.

El acuerdo firmado con el Departamento de Defensa de Estados Unidos se centra en la producción de motores cohete de combustible sólido, un segmento en el que la compañía italiana atesora décadas de experiencia. Estos motores serán empleados en sistemas de misiles tácticos, fundamentales para la capacidad disuasoria y operativa de las fuerzas armadas norteamericanas. La elección de Avio como socio estratégico subraya la confianza en la tecnología europea y la fiabilidad demostrada por la compañía en programas previos.

El combustible sólido, frente al líquido, presenta ventajas cruciales en aplicaciones militares: su almacenamiento es más sencillo, permite una respuesta inmediata y reduce la complejidad logística. Avio domina esta tecnología desde hace años, suministrando etapas sólidas para los lanzadores Vega y colaborando en el desarrollo de propulsores para Ariane 5 y Ariane 6, los grandes vectores europeos para misiones orbitales y de carga pesada.

La participación de empresas europeas en el mercado de defensa estadounidense no es habitual, debido a las estrictas normativas de seguridad y a la protección de la industria local. Sin embargo, la internacionalización y la colaboración transatlántica se han visto favorecidas por la necesidad de diversificar fuentes de suministro y acceder a tecnologías punteras. En este contexto, la entrada de Avio en Estados Unidos puede abrir la puerta a futuras colaboraciones en el ámbito civil, espacial y de defensa.

Por su parte, el sector espacial privado estadounidense vive un momento de auge sin precedentes, con SpaceX a la cabeza. La empresa de Elon Musk no sólo domina el mercado de lanzamientos comerciales con su familia de cohetes Falcon, sino que también ha revolucionado la logística espacial con la reutilización de etapas y el desarrollo de la nave Starship. A su vez, compañías como Blue Origin, liderada por Jeff Bezos, y Virgin Galactic, centrada en el turismo espacial, están diversificando las posibilidades de acceso al espacio y atrayendo inversiones públicas y privadas de gran calado.

En Europa, además de Avio, destaca el impulso de PLD Space, la joven empresa española que recientemente logró el primer lanzamiento privado de un cohete suborbital, el Miura 1, desde Huelva. Este hito ha situado a España en el selecto club de países capaces de desarrollar y operar lanzadores espaciales propios, abriendo nuevas oportunidades para la industria nacional y para la colaboración internacional.

En el ámbito científico, la búsqueda de exoplanetas y la exploración del Sistema Solar continúan siendo prioridades para agencias como la NASA y la ESA. El reciente éxito del telescopio James Webb, gestionado conjuntamente por NASA, ESA y la agencia canadiense CSA, ha permitido descubrir nuevos mundos fuera del Sistema Solar, analizando sus atmósferas con un nivel de detalle sin precedentes. Paralelamente, misiones como Artemis, que busca devolver astronautas a la Luna, y el programa europeo Hera, destinado a estudiar asteroides cercanos, demuestran el dinamismo del sector.

El acuerdo de Avio con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos no solo refuerza la posición internacional de la compañía italiana, sino que ejemplifica el creciente peso de la industria europea en la escena aeroespacial y de defensa global. En un entorno cada vez más competitivo y tecnológicamente avanzado, la colaboración transfronteriza y la innovación serán claves para mantener la autonomía y el liderazgo en el acceso y uso del espacio.

(Fuente: European Spaceflight)