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Alerta en Europa por un potente evento de clima espacial detectado por la ESA

Alerta en Europa por un potente evento de clima espacial detectado por la ESA

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunciado la detección de un importante fenómeno de clima espacial, registrado inicialmente a las 18:09 UTC del domingo 18 de enero de 2026. El incidente, todavía en fase de análisis, está siendo estudiado con especial atención por la Oficina de Clima Espacial de la ESA, que coordina la recopilación de datos críticos a través de su red de centros de servicio especializados.

El clima espacial comprende los efectos de la actividad solar y de otros fenómenos cósmicos sobre el entorno cercano a la Tierra, pudiendo alterar desde las comunicaciones por radio y satélite hasta la navegación aérea y los sistemas eléctricos terrestres. Este tipo de sucesos se vigila con creciente atención, especialmente tras eventos históricos como la tormenta solar de Carrington en 1859, que causó apagones masivos en los primeros sistemas telegráficos, o las tormentas de 1989 y 2003, que generaron graves incidencias en las redes eléctricas de Québec y Suecia respectivamente.

La ESA, a la vanguardia de la monitorización europea

Desde su fundación en 1975, la ESA ha desarrollado una sólida infraestructura para supervisar y analizar el clima espacial. Su Oficina de Clima Espacial, con sede en Darmstadt (Alemania), opera una red de centros de servicio distribuidos por todo el continente. Estos centros recopilan y procesan información sobre la actividad solar, las eyecciones de masa coronal (CME), las tormentas geomagnéticas y la radiación cósmica, colaborando estrechamente con agencias internacionales como la NASA estadounidense, la NOAA y la agencia espacial japonesa JAXA.

La detección de este nuevo evento, cuyo origen se sospecha en una llamarada solar de alta intensidad, ha puesto en alerta a los equipos técnicos y científicos de la ESA. Según fuentes internas, se está analizando el posible impacto de una CME que podría alcanzar la magnetosfera terrestre en las próximas horas o días. Dependiendo de la intensidad y orientación del fenómeno, podrían producirse desde auroras boreales en latitudes inusuales hasta alteraciones en los sistemas de posicionamiento global (GPS), comunicaciones y redes eléctricas.

La colaboración internacional, imprescindible en el espacio

El estudio y la mitigación de los efectos del clima espacial requieren una estrecha cooperación internacional. La NASA, por ejemplo, dispone de satélites como el Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO) —en colaboración con la ESA— y la sonda Parker Solar Probe, que se aproxima al Sol para analizar su atmósfera y predecir mejor las tormentas solares. Por su parte, la ESA está ultimando el lanzamiento de la misión Vigil, que proporcionará alertas rápidas sobre eyecciones solares potencialmente peligrosas.

Empresas privadas como SpaceX y Blue Origin tampoco permanecen ajenas a la amenaza del clima espacial. SpaceX, dirigida por Elon Musk, ha experimentado pérdidas de satélites Starlink debido a tormentas geomagnéticas imprevistas, lo que ha llevado a reforzar sus sistemas de protección y monitorización. Blue Origin, centrada en el turismo suborbital y desarrollos orbitales, también incorpora protocolos de seguridad para sus lanzamientos frente a estos riesgos.

En España, la firma PLD Space, pionera en el desarrollo de lanzadores reutilizables como Miura 1 y Miura 5, coordina con la ESA y la red europea de vigilancia espacial las ventanas de lanzamiento, ajustando sus operaciones para evitar los efectos adversos de tormentas solares. Este tipo de colaboración garantiza la seguridad tanto de misiones científicas como comerciales.

Impacto potencial sobre las infraestructuras críticas

El incremento de la actividad solar en los últimos años coincide con la expansión de las constelaciones de satélites y el auge de la economía espacial. Las tormentas solares intensas pueden ionizar la atmósfera superior, afectando la propagación de señales de radio y degradando la precisión de los sistemas de navegación, fundamentales para la aviación, la logística y los servicios de emergencia. Además, las partículas energéticas pueden dañar componentes electrónicos en satélites y estaciones espaciales, elevando el riesgo para astronautas y equipos científicos.

En la Tierra, las variaciones del campo magnético inducidas por tormentas severas pueden provocar sobrecargas en las redes eléctricas, especialmente en las latitudes altas. Por ello, los operadores de infraestructuras críticas mantienen estrecha comunicación con la ESA y otras agencias para anticipar y mitigar los posibles efectos.

El futuro del clima espacial: de la predicción a la prevención

La detección temprana y el análisis exhaustivo de eventos de clima espacial se han convertido en una prioridad global. El desarrollo de modelos predictivos avanzados y la ampliación de la red de observatorios solares son fundamentales para reducir la vulnerabilidad tecnológica y proteger tanto las operaciones espaciales como las infraestructuras terrestres.

A la espera de nuevos datos oficiales, la ESA y sus socios internacionales continúan monitorizando este fenómeno y preparan posibles recomendaciones para operadores de satélites, compañías aéreas, redes eléctricas y el público en general. El refuerzo de las capacidades de alerta y respuesta rápida será clave en los próximos años, especialmente ante el previsible aumento de la actividad solar durante el actual ciclo solar.

El avance conjunto de agencias públicas y empresas privadas permitirá afrontar con mayores garantías los desafíos del clima espacial, asegurando la continuidad de los servicios y la protección de los sistemas vitales para la sociedad moderna.

(Fuente: ESA)