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La misión Proba-3 de la ESA logra 57 eclipses solares artificiales y revoluciona el estudio de la corona solar

La misión Proba-3 de la ESA logra 57 eclipses solares artificiales y revoluciona el estudio de la corona solar

Desde julio de 2025, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha dado un paso de gigante en la observación solar gracias a la misión Proba-3, formada por un dúo de satélites que, en menos de un año, ha conseguido recrear 57 eclipses solares artificiales en el espacio. Gracias a esta innovadora estrategia, la misión ha acumulado más de 250 horas de vídeos en alta resolución de la corona solar, el misterioso halo de plasma que rodea al Sol y cuya observación desde la Tierra está limitada a los escasos minutos que dura un eclipse solar natural.

Esta cifra es equivalente al tiempo de observación que sumarían unas 5.000 campañas de eclipses solares totales realizadas en nuestro planeta, lo que subraya el salto cualitativo que representa Proba-3 para la heliosfísica. Hasta ahora, el estudio detallado de la corona solar dependía de la suerte y la logística de perseguir eclipses por todo el mundo, una tarea en la que han participado generaciones de astrónomos y que, pese a los avances técnicos, seguía sujeta a las restricciones impuestas por la atmósfera terrestre y la breve ventana de tiempo disponible durante un eclipse.

La clave de la misión Proba-3 reside en la precisión de vuelo en formación de sus dos satélites. Uno de ellos, denominado “ocultador”, se coloca exactamente entre el Sol y el segundo satélite, que actúa como observador. De esta forma, el ocultador bloquea la intensa luz solar directa, permitiendo que el telescopio del observador registre la tenue corona solar en condiciones óptimas y durante periodos mucho más largos que los posibles desde la superficie terrestre.

Esta tecnología supone una evolución respecto a los coronógrafos clásicos, instrumentos que imitan de manera parcial los eclipses pero sufren la interferencia de la luz dispersada por la atmósfera y el propio instrumento. Al operar en el espacio y con una alineación precisa a lo largo de cientos de metros, Proba-3 elimina gran parte de estas limitaciones y permite visualizar detalles de la corona con una nitidez inédita.

El estudio de la corona solar es crucial para entender fenómenos como las eyecciones de masa coronal y el viento solar, procesos que afectan no solo a la física del Sol sino también a la meteorología espacial y, por tanto, a la tecnología y la vida en la Tierra. Estas observaciones ayudarán a desentrañar los mecanismos que calientan la corona hasta temperaturas de millones de grados, mucho mayores que las de la superficie solar, uno de los grandes enigmas de la astrofísica actual.

El éxito de Proba-3 se inscribe en el impulso global por ampliar el conocimiento sobre nuestro Sol y su entorno. En paralelo, la NASA sigue cosechando éxitos con la sonda Parker Solar Probe, que desde 2018 ha realizado sobrevuelos cada vez más cercanos a la superficie solar, mientras que la misión Solar Orbiter, una colaboración entre la ESA y la NASA, aporta valiosos datos desde una órbita inclinada que permite observar los polos solares.

En el sector privado, SpaceX continúa afianzando su posición como proveedor clave de lanzamientos para misiones científicas y comerciales, con su cohete Falcon 9 ya consolidado como el caballo de batalla de la industria espacial. Blue Origin, por su parte, avanza en el desarrollo de su cohete New Glenn, con la vista puesta en lanzamientos orbitales a gran escala. Virgin Galactic, aunque centrada en el turismo suborbital, sigue contribuyendo a la visibilidad del espacio como nuevo dominio de acceso para empresas y particulares.

Mientras tanto, en España, la empresa PLD Space marcó un hito histórico en 2023 con el exitoso lanzamiento del cohete MIURA 1, demostrando la capacidad nacional para desarrollar y operar vehículos espaciales reutilizables. Este logro posiciona a España en el selecto grupo de países capaces de diseñar y lanzar cohetes suborbitales, abriendo la puerta a futuras misiones más ambiciosas.

En el ámbito de la exploración planetaria, la búsqueda de exoplanetas continúa a buen ritmo con el telescopio espacial James Webb, que ya ha identificado atmósferas complejas en varios mundos lejanos, y con la misión CHEOPS de la ESA, especializada en la caracterización de planetas fuera del sistema solar.

El progreso de la misión Proba-3 marca un antes y un después en la observación solar, demostrando el valor de la cooperación internacional y el avance tecnológico en la exploración espacial. Gracias a estos desarrollos, la humanidad dispone de herramientas cada vez más sofisticadas para desentrañar los secretos de nuestro Sol y del universo que nos rodea. (Fuente: ESA)