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Starfighters Space avanza en el desarrollo de su cohete lanzado desde avión tras una exitosa campaña en túnel de viento

Starfighters Space avanza en el desarrollo de su cohete lanzado desde avión tras una exitosa campaña en túnel de viento

La empresa aeroespacial estadounidense Starfighters Space Inc ha dado un paso crucial en el desarrollo de su innovador sistema de lanzamiento suborbital STARLAUNCH 1, al completar con éxito una rigurosa campaña de ensayos en túnel de viento. La campaña, realizada en instalaciones especializadas, se centró en analizar y validar el comportamiento de separación del cohete STARLAUNCH 1 respecto a su plataforma de lanzamiento: un avión supersónico modificado. Este avance marca un hito técnico fundamental para la compañía, que aspira a posicionarse como un actor relevante en el sector de lanzamientos aéreos de cargas útiles.

El concepto de lanzar cohetes desde aviones no es nuevo, pero está experimentando un renovado auge gracias a la flexibilidad operativa y el ahorro de costes que ofrece frente a los lanzamientos verticales tradicionales. Empresas como Virgin Galactic, con su sistema LauncherOne (ahora cesado tras la bancarrota de Virgin Orbit), y la histórica NASA, que en los años 60 y 70 utilizó el avión B-52 para lanzar los cohetes X-15 y otros vehículos experimentales, han demostrado el potencial de este método. Ahora, Starfighters Space se suma a esta línea con una propuesta innovadora basada en su flota de cazas supersónicos F-104 Starfighter, aviones legendarios por su velocidad y maniobrabilidad.

La campaña de ensayos en túnel de viento, clave para validar la viabilidad del proyecto, ha permitido a los ingenieros de Starfighters Space analizar en detalle cómo se comporta el cohete STARLAUNCH 1 en el momento crítico de la separación, cuando pasa de estar unido al avión portador a volar de forma independiente. Este momento es técnicamente complejo, ya que implica la transición entre dos regímenes aerodinámicos distintos y requiere una sincronización precisa para evitar interferencias o posibles colisiones.

Durante las pruebas, se simularon distintas condiciones de vuelo: desde bajas velocidades subsónicas hasta el entorno supersónico característico del F-104. Los ingenieros emplearon modelos a escala y tecnología de medición avanzada para observar cómo influyen factores como la turbulencia, la presión dinámica y la geometría de las sujeciones en la separación segura y estable del cohete. Según fuentes de la compañía, los resultados han sido satisfactorios y han permitido identificar y corregir posibles problemas antes de pasar a la fase de ensayos en vuelo real.

El STARLAUNCH 1 está diseñado para misiones suborbitales, un segmento de mercado en auge gracias al desarrollo de tecnologías hipersónicas, experimentos científicos en microgravedad y pequeños satélites. El cohete, cuya carga útil se estima en torno a los 100-200 kilogramos, podrá ser lanzado desde prácticamente cualquier pista de aterrizaje compatible con el F-104, lo que otorga a Starfighters Space una flexibilidad sin precedentes para atender misiones desde diferentes puntos del planeta, incluyendo regiones con limitaciones logísticas o meteorológicas.

En el contexto internacional, la competencia es feroz. Empresas como la estadounidense Blue Origin, que desarrolla cohetes reutilizables para vuelos suborbitales tripulados y científicos, y la española PLD Space, que recientemente ha realizado avances significativos con el lanzador MIURA 1, están redefiniendo el acceso al espacio para cargas ligeras. La NASA, por su parte, continúa colaborando con actores privados en el desarrollo de nuevas plataformas de lanzamiento, mientras SpaceX mantiene el liderazgo en lanzamientos orbitales, aunque hasta ahora se ha centrado en lanzamientos verticales. Por su parte, Virgin Galactic sigue enfocada en el turismo espacial suborbital, tras haber superado importantes escollos técnicos y financieros.

El éxito de la campaña de túnel de viento consolida el posicionamiento de Starfighters Space como referente en lanzamientos aéreos, una modalidad que ofrece ventajas como la reducción de costes, la escalabilidad y la capacidad de sortear restricciones políticas o climatológicas. Además, permite optimizar la inserción orbital y aumentar la eficiencia del combustible al poder lanzar el cohete desde altitudes elevadas y velocidades supersónicas.

Con este avance, Starfighters Space se prepara para acometer las próximas fases del programa, que incluirán pruebas de integración en tierra y los primeros ensayos de separación en vuelo real, previstos para los próximos meses. La empresa confía en que su propuesta contribuya a democratizar el acceso al espacio para universidades, agencias públicas y empresas privadas de todo el mundo, en un contexto donde la demanda de lanzamientos rápidos y asequibles no deja de crecer.

El éxito de Starfighters Space en esta etapa de desarrollo evidencia la vitalidad del sector espacial privado, que vive una auténtica revolución tanto en Estados Unidos como en Europa y Asia. El futuro del acceso al espacio, especialmente para cargas ligeras, pasa cada vez más por soluciones flexibles, innovadoras y sostenibles, y el sistema STARLAUNCH 1 es un claro exponente de esta nueva era.

(Fuente: SpaceDaily)