La búsqueda de vida en Marte, prioridad absoluta para futuras misiones tripuladas

Un reciente informe publicado por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos ha situado la búsqueda de indicios de vida pasada o presente en Marte como el objetivo científico más relevante para las futuras misiones humanas al planeta rojo. El documento, encargado por la NASA y elaborado por un panel multidisciplinar de expertos en ciencia planetaria, astrobiología, ingeniería y misiones espaciales, marca un giro significativo en la planificación de la exploración espacial tripulada, poniendo el foco en la astrobiología como prioridad esencial.
Hasta ahora, la mayor parte de las misiones a Marte, como los célebres rovers Perseverance y Curiosity de la NASA, o el rover Zhurong de la CNSA china, se han centrado en comprender la geología y el clima marcianos, y en buscar condiciones habitables en el pasado. Sin embargo, el informe de las Academias Nacionales subraya que la presencia humana en Marte brindará capacidades analíticas y de exploración sin precedentes, haciendo posible la detección de biosignaturas con una profundidad y precisión muy superior a la de los robots actuales.
El panel recomienda que la NASA y otras agencias espaciales reorienten la estrategia científica de la exploración humana hacia la astrobiología, estableciendo la búsqueda de vida como el motor principal de los objetivos científicos en Marte. El informe señala que la presencia humana permitirá acceder a regiones de mayor interés astrobiológico, perforar a mayor profundidad y realizar análisis in situ mucho más complejos, además de recoger y seleccionar muestras con un criterio científico más refinado.
Este cambio de enfoque llega en un momento clave, cuando la NASA y SpaceX, la empresa de Elon Musk, avanzan en el desarrollo de tecnologías para llevar astronautas a Marte en la próxima década. SpaceX, con su nave Starship en fase de pruebas avanzadas, planea realizar misiones no tripuladas a Marte en los próximos años y sueña con una misión tripulada a partir de la década de 2030. La NASA, por su parte, contempla la posibilidad de enviar humanos al planeta rojo después de la consolidación del programa Artemis, que pretende establecer una presencia humana sostenible en la Luna como paso previo.
El informe de las Academias Nacionales también examina los retos logísticos, tecnológicos y éticos que plantea la exploración humana de Marte. Además de la búsqueda de vida, identifica como objetivos secundarios la caracterización de los recursos naturales del planeta, clave para la autosuficiencia de futuras bases marcianas, el estudio de los procesos geológicos activos y la comprensión de la atmósfera marciana y su evolución. Sin embargo, insiste en que la detección de vida debe ser la prioridad principal, dado que responder a la pregunta de si Marte albergó o alberga vida transformaría nuestra comprensión de la biología, la evolución planetaria y el lugar de la humanidad en el universo.
En paralelo, el informe aboga por una estrecha colaboración internacional y entre sectores públicos y privados. Empresas como SpaceX en Estados Unidos, Blue Origin (de Jeff Bezos) con sus desarrollos en lanzadores reutilizables, o la española PLD Space, que acaba de realizar el primer vuelo exitoso de su cohete MIURA 1, están impulsando el acceso al espacio y podrían desempeñar un papel clave en futuros proyectos marcianos. La Agencia Espacial Europea (ESA) también ha manifestado su interés en participar en misiones conjuntas de exploración humana a Marte, aunque sus actuales esfuerzos se centran en el programa ExoMars y en la futura misión de retorno de muestras en colaboración con la NASA.
El informe no olvida la importancia de la protección planetaria: advierte de la necesidad de minimizar la contaminación biológica que puedan llevar los humanos y su equipamiento, para no comprometer la detección de posibles formas de vida autóctonas. Recomienda establecer procedimientos estrictos de descontaminación y monitoreo, y desarrollar tecnologías que permitan preservar los entornos más sensibles del planeta rojo.
En cuanto a los exoplanetas, el informe destaca que el estudio de Marte puede servir como modelo para entender la habitabilidad de planetas fuera del Sistema Solar, un campo en el que la NASA y la ESA están invirtiendo crecientemente con misiones como el telescopio espacial James Webb y el futuro telescopio PLATO.
La publicación de este informe llega en un contexto de aceleración global de la carrera espacial, con la irrupción de nuevos actores privados y el renovado interés de las agencias estatales en la exploración tripulada. El debate sobre los objetivos científicos de estas misiones resulta crucial para maximizar el retorno de la enorme inversión que supone enviar seres humanos a otro planeta, y para asegurar que la humanidad avanza con un propósito claro: responder a la eterna pregunta de si estamos solos en el universo.
(Fuente: SpaceNews)
