10 de septiembre de 2026. La nave LINK, desarrollada y operada por Katalyst Space para elevar la órbita del observatorio Neil Gehrels Swift de NASA, no pudo completar la maniobra de encuentro debido a un problema en el control de sus propulsores.
LINK fue puesta en órbita el 3 de julio mediante un cohete Northrop Grumman Pegasus XL lanzado desde el aire. Unas tres semanas después comenzó a girar sin control. La misión pretendía que la nave se aproximara a Swift, lo capturara y elevara su órbita, que se estaba degradando con mayor rapidez por el aumento de la actividad solar.
Aunque el objetivo principal quedó descartado, Katalyst Space consiguió activar los tres propulsores eléctricos de LINK y modificar su trayectoria para pasar a entre 12 y 15 kilómetros de Swift. También desplegó los tres brazos robóticos que estaban destinados a sujetar el observatorio.
El fallo de LINK deja a Swift en una trayectoria que provocará su reentrada en la atmósfera antes de que termine el año. La propia nave de servicio podría correr la misma suerte en las próximas semanas. Mientras tanto, NASA y Katalyst Space estudian demostraciones tecnológicas que permitan aprovechar sus sistemas en futuras misiones de servicio a satélites.
Swift, lanzado en noviembre de 2004, ha observado durante más de dos décadas fenómenos como estallidos de rayos gamma, supernovas, eyecciones de agujeros negros y ráfagas rápidas de radio. Sus instrumentos XRT y UVOT fueron reactivados a finales de agosto después de permanecer apagados desde febrero para reducir el arrastre atmosférico.
Fuente: Space.com.