Artemis 2 retrasa su despegue a marzo tras detectar fugas de hidrógeno en el SLS

La NASA ha anunciado un nuevo aplazamiento en la agenda de su ambicioso programa lunar Artemis. La misión Artemis 2, que marcará el regreso de astronautas al entorno lunar por primera vez desde la era Apolo, ya no despegará en febrero como estaba previsto inicialmente. Un contratiempo técnico, concretamente la detección de fugas de hidrógeno durante una prueba de carga de combustible en el cohete Space Launch System (SLS), ha obligado a los responsables de la agencia espacial estadounidense a posponer la ventana de lanzamiento al mes de marzo, en el mejor de los casos.
El SLS, columna vertebral del programa Artemis, es el cohete más potente jamás construido por la NASA y una de las piezas clave para establecer una presencia humana sostenible en la Luna. Durante la reciente prueba de repostaje, un procedimiento crucial conocido como «wet dress rehearsal», los ingenieros detectaron pérdidas inesperadas de hidrógeno líquido en los sistemas de alimentación del lanzador. Este tipo de anomalía no es inusual en cohetes de gran tamaño que emplean combustibles criogénicos, pero requiere una investigación exhaustiva y reparaciones minuciosas para garantizar la seguridad de la misión y su tripulación.
Artemis 2 será la primera misión tripulada del programa y contará con cuatro astronautas a bordo de la nave Orion: tres de la NASA y uno de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). El objetivo es realizar una órbita alrededor de la Luna, poniendo a prueba todos los sistemas de soporte vital y navegación antes de intentar un alunizaje con Artemis 3, previsto para finales de 2026 o 2027. Esta misión, heredera de los logros del Apolo 8 de 1968, representa un hito tecnológico y simbólico: será la primera vez en más de medio siglo que humanos se acerquen tanto al satélite terrestre.
La decisión de posponer el lanzamiento no se toma a la ligera. La NASA, aprendiendo de los fallos y éxitos del pasado, prioriza la seguridad de la tripulación y la fiabilidad de los sistemas. Las fugas de hidrógeno, aunque técnicamente solventables, pueden ser peligrosas debido a la alta inflamabilidad de este elemento y las temperaturas extremadamente bajas a las que se almacena. El SLS ya sufrió retrasos y problemas similares durante la preparación de Artemis 1, la misión no tripulada que en 2022 demostró la viabilidad del cohete y la cápsula Orion con un vuelo de ida y vuelta a la órbita lunar.
El aplazamiento de Artemis 2 se suma a una tendencia generalizada de retrasos en la industria espacial, en parte por la complejidad de los sistemas involucrados y la necesidad de garantizar el éxito en cada fase. Sin embargo, la NASA no está sola en este tipo de desafíos: empresas privadas y otras agencias espaciales también luchan contra la dificultad inherente a la exploración más allá de la órbita baja terrestre.
SpaceX, por ejemplo, trabaja intensamente en el desarrollo de su cohete Starship, que será fundamental para transportar humanos y carga a la superficie lunar en futuras misiones Artemis. A pesar de avances notables, como recientes pruebas de vuelo orbital, la compañía de Elon Musk también ha experimentado explosiones y fallos en tierra que han obligado a ajustes en el calendario. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, avanza en su propio lanzador New Glenn y en el módulo lunar Blue Moon, destinados a complementar el ecosistema lunar junto a la NASA.
Mientras tanto, en Europa, la compañía española PLD Space ha logrado notoriedad con el lanzamiento del Miura 1, el primer cohete privado recuperable del continente, y se prepara para el debut del Miura 5, que podría abrir nuevas posibilidades en el acceso al espacio para satélites pequeños. Virgin Galactic, por su parte, ha reanudado sus vuelos suborbitales turísticos, aunque el sector del turismo espacial sigue buscando estabilidad comercial.
En paralelo a estos avances, las agencias espaciales internacionales continúan su labor científica, como la búsqueda y caracterización de exoplanetas habitables a través de telescopios espaciales y misiones robóticas. La colaboración entre lo público y lo privado se consolida como el motor de una nueva era de exploración más allá de la Tierra.
El retraso de Artemis 2, aunque frustrante para quienes siguen con expectación el regreso de la humanidad a la Luna, es un recordatorio de la complejidad y los riesgos asociados a la exploración espacial. La NASA y sus socios mantienen firme el compromiso de avanzar con seguridad y rigor, conscientes de que cada paso en este camino tiene una importancia histórica y científica sin precedentes.
La exploración lunar sigue adelante, aunque el calendario se ajuste por el camino, y la humanidad está cada vez más cerca de volver a pisar el suelo de nuestro satélite. (Fuente: SpaceNews)
