El Atacama, laboratorio terrestre clave para la exploración de Marte y exoplanetas

El desierto de Atacama, en el norte de Chile, se erige como uno de los entornos más inhóspitos de nuestro planeta, y no por casualidad es considerado un modelo natural para estudiar la habitabilidad en Marte y otros mundos lejanos. Con apenas 15 milímetros de precipitación anual, este paraje supera en aridez a casi todos los desiertos de latitudes medias y solo es superado por los valles secos de la Antártida, que ostentan el récord absoluto de sequedad. Las condiciones extremas de Atacama, su suelo salino y su atmósfera casi desprovista de humedad, han convertido a esta región en un auténtico laboratorio terrestre para la ciencia planetaria.
La importancia de Atacama radica en su similitud ambiental con Marte. Las temperaturas extremas, la radiación ultravioleta intensa y la escasez de agua líquida recrean, a escala terrestre, muchos de los desafíos que los futuros exploradores marcianos enfrentarán. Por este motivo, agencias como la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y diversas instituciones privadas han realizado en Atacama experimentos para probar tecnologías, instrumentos y protocolos de búsqueda de vida que posteriormente se desplegarán en Marte y en la exploración de exoplanetas.
Un ejemplo notable es la misión Mars 2020 de la NASA, cuyo vehículo, el rover Perseverance, lleva consigo instrumentos desarrollados y probados en ambientes similares al Atacama. El espectrómetro SHERLOC, encargado de buscar biofirmas en las rocas marcianas, fue calibrado en suelos y rocas chilenos para garantizar su eficacia en la identificación de compuestos orgánicos bajo condiciones extremas. Por otra parte, el helicóptero Ingenuity, que ha demostrado la viabilidad del vuelo motorizado en la atmósfera marciana, fue sometido a pruebas de polvo y viento en cámaras que simulaban la atmósfera seca y polvorienta de Atacama.
La exploración privada no se queda atrás. SpaceX, la compañía liderada por Elon Musk, ha mostrado un interés constante en estudiar ambientes terrestres extremos para preparar sus futuras misiones tripuladas a Marte. Aunque buena parte de sus pruebas de hardware se realizan en sus propias instalaciones en Texas y Florida, SpaceX colabora con científicos que estudian la microbiología y la resiliencia de la vida en Atacama. Los hallazgos sobre las bacterias y arqueas capaces de sobrevivir en este desierto alimentan el desarrollo de sistemas de soporte vital y biorregeneración necesarios para la colonización marciana.
Blue Origin, la empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos, también ha mostrado interés en la habitabilidad de ambientes extremos. Aunque sus proyectos se centran principalmente en el desarrollo de cohetes reutilizables como el New Shepard y el futuro New Glenn, Blue Origin colabora con investigadores de la Universidad de Chile y otras instituciones para estudiar la resistencia de materiales y tecnologías en condiciones similares a Marte, con vistas a futuras misiones lunares y marcianas.
En el panorama español destaca la empresa PLD Space, pionera en el desarrollo de lanzadores reutilizables en Europa. Con su cohete MIURA 1, recientemente probado con éxito, PLD Space ha demostrado que la tecnología española está preparada para el desafío del acceso al espacio. Aunque sus operaciones principales se desarrollan en Huelva y Teruel, la compañía ha manifestado su interés en colaborar en misiones de simulación en el Atacama, especialmente en el desarrollo de pequeños instrumentos científicos y sistemas de telecomunicaciones que puedan operar de manera autónoma en ambientes adversos.
El interés por Atacama no se limita a Marte. El estudio de este desierto también es relevante para la astrobiología y la búsqueda de exoplanetas habitables. Los telescopios instalados en el Observatorio Paranal y en el Observatorio ALMA, ambos en el desierto chileno, lideran la detección y caracterización de exoplanetas. La atmósfera estable y seca del Atacama permite observaciones astronómicas de una nitidez inigualable, crucial para analizar la composición de atmósferas lejanas y buscar señales de vida en otros sistemas solares.
Por su parte, Virgin Galactic, la compañía de turismo espacial fundada por Richard Branson, ha anunciado la posibilidad de ofrecer vuelos suborbitales que despeguen desde el norte de Chile, aprovechando la altitud y estabilidad climática del Atacama para reducir los costes de lanzamiento y ofrecer a los turistas una vista sin igual del firmamento.
El desierto de Atacama ilustra cómo nuestro planeta puede servir de banco de pruebas para la exploración del espacio profundo. Tanto las agencias públicas como la pujante industria privada reconocen en este paraje un recurso invaluable para preparar el salto de la humanidad hacia Marte y más allá. Los avances logrados aquí, en uno de los lugares más extremos de la Tierra, allanan el camino para que la exploración espacial continúe avanzando, abriendo nuevas fronteras para la ciencia y la tecnología.
(Fuente: NASA)
