El cohete Vulcan de ULA se prepara para inaugurar 2026 con el lanzamiento del satélite militar USSF-87

La industria aeroespacial estadounidense se prepara para dar la bienvenida a 2026 con un importante hito: United Launch Alliance (ULA) ha anunciado que su primer vuelo del año será la misión USSF-87, cuyo lanzamiento está previsto a bordo del cohete Vulcan Centaur. Esta misión, realizada en colaboración con la Fuerza Espacial de Estados Unidos (USSF), marcará no solo otro paso en la consolidación del Vulcan como vehículo de referencia para lanzamientos gubernamentales, sino también una nueva etapa en la evolución de la infraestructura espacial nacional.
La misión USSF-87 representa la continuidad de una estrecha cooperación entre ULA y la Fuerza Espacial, que en los últimos años ha intensificado su apuesta por cohetes de nueva generación capaces de ofrecer mayores capacidades y fiabilidad. El satélite, del que se conocen pocos detalles por motivos de seguridad, se lanzará desde el complejo de lanzamiento SLC-41 en Cabo Cañaveral (Florida), un emplazamiento clave para la defensa nacional estadounidense.
El Vulcan Centaur: la nueva apuesta de ULA
El Vulcan Centaur es el cohete insignia de nueva generación de ULA, diseñado para sustituir progresivamente a los veteranos Atlas V y Delta IV. Con una arquitectura modular y propulsado por motores BE-4 de Blue Origin que emplean metano líquido y oxígeno líquido, Vulcan representa una ruptura significativa con los combustibles tradicionales. Este cambio no solo mejora la eficiencia, sino que también reduce costes y facilita la reutilización parcial de componentes en futuras versiones.
Desde su vuelo inaugural en enero de 2024, el Vulcan ha demostrado su capacidad para transportar cargas útiles tanto comerciales como gubernamentales a diversas órbitas, incluidas las altamente exigentes como la órbita de transferencia geoestacionaria (GTO). La integración del módulo superior Centaur V, con sus avanzados sistemas criogénicos, permite realizar inserciones precisas y complejas, una característica especialmente valorada por clientes militares y científicos.
Evolución de los lanzamientos militares estadounidenses
La colaboración entre ULA y el Departamento de Defensa de Estados Unidos se remonta a los primeros años del siglo XXI, cuando la empresa, fruto de la fusión entre los servicios de lanzamiento de Boeing y Lockheed Martin, se convirtió en el proveedor principal de acceso al espacio para las cargas críticas de seguridad nacional. Misiones como las de la serie USSF (United States Space Force) integran satélites de comunicaciones seguros, vigilancia, alerta temprana y otras capacidades estratégicas.
En este contexto, el lanzamiento de USSF-87 no solo refuerza la posición de ULA frente a competidores emergentes como SpaceX o Blue Origin, sino que también garantiza la continuidad de un acceso fiable y seguro al espacio para las fuerzas armadas estadounidenses. La transición al Vulcan Centaur permite a ULA ofrecer servicios con mayor flexibilidad y adaptabilidad, en una época donde la proliferación de amenazas y la necesidad de resiliencia espacial es más acuciante que nunca.
El panorama internacional y la competencia privada
El auge de nuevos actores privados y públicos en el sector espacial está transformando profundamente el mercado de lanzamientos. SpaceX, con su Falcon 9 y el desarrollo continuado del colosal Starship, sigue liderando en número de lanzamientos y capacidad de reutilización, abaratando costes y acelerando el ritmo de las misiones. Blue Origin, por su parte, avanza en sus pruebas con el New Glenn, un lanzador pesado que también empleará motores BE-4, y que podría debutar próximamente, aumentando la presión competitiva sobre ULA.
En Europa, empresas como la española PLD Space también están haciendo avances significativos, con lanzamientos suborbitales y el desarrollo del cohete orbital MIURA 5. Virgin Galactic, enfocada en el turismo espacial suborbital, ha reanudado sus operaciones tras una pausa técnica, mientras la NASA y la ESA continúan con ambiciosos programas de exploración, como el estudio de exoplanetas y el regreso a la Luna bajo el programa Artemis.
Tendencias futuras y desafíos
El lanzamiento de USSF-87 en 2026 será observado con atención tanto por sus implicaciones técnicas como estratégicas. El éxito continuado del Vulcan consolidará a ULA como un actor indispensable en el ecosistema de defensa espacial de Estados Unidos, a la vez que servirá como plataforma de pruebas para nuevas tecnologías orientadas a la reutilización y la reducción de costes.
Sin embargo, la presión de SpaceX y el avance de otras empresas privadas obligan a ULA a acelerar la innovación y buscar oportunidades en el mercado comercial y científico, más allá de los contratos gubernamentales tradicionales. La competencia global, el auge de los lanzamientos de constelaciones de satélites y la exploración de exoplanetas configuran un escenario en constante cambio, donde la adaptabilidad y la excelencia técnica serán claves para el éxito.
En definitiva, la misión USSF-87 a bordo del Vulcan Centaur no solo abrirá un nuevo año de actividad espacial, sino que servirá de termómetro para medir el pulso de la industria y anticipar los retos y oportunidades que marcarán el futuro inmediato del sector aeroespacial.
(Fuente: NASASpaceflight)
