El núcleo del SLS de la NASA, clave para Artemis II, inicia su viaje hacia la Luna

En un hito fundamental para el futuro de la exploración lunar tripulada, la NASA prepara el traslado de la sección más grande del cohete Space Launch System (SLS), el vehículo que impulsará la misión Artemis II, desde las instalaciones de ensamblaje Michoud en Nueva Orleans. El próximo lunes 20 de abril, la agencia espacial estadounidense moverá el tramo superior del núcleo del SLS, un coloso tecnológico que representa cuatro quintos de la etapa central y que contiene elementos críticos como los tanques de hidrógeno líquido y oxígeno líquido, así como los sistemas de propulsión y aviónica.
El SLS: el gigante de la nueva era lunar
El Space Launch System es actualmente el cohete más potente jamás construido por la NASA, llamado a desempeñar un papel esencial en el retorno de astronautas a la superficie de la Luna, dentro del programa Artemis. A diferencia de los históricos Saturn V que impulsaron el programa Apolo en los años sesenta y setenta, el SLS incorpora tecnologías modernas y una ingeniería orientada a soportar misiones tripuladas de larga duración, con la vista puesta en el futuro viaje a Marte.
La etapa central ahora completada y lista para su traslado es un cilindro de unos 65 metros de longitud, ensamblado con precisión milimétrica en Michoud, una de las instalaciones aeroespaciales más emblemáticas de Estados Unidos. Su construcción ha requerido la integración de tanques de combustible criogénicos, capaces de almacenar más de 2.700 toneladas de propulsores a temperaturas extremadamente bajas, y avanzados sistemas de control y navegación.
Artemis II: primera misión tripulada del programa
El SLS será el encargado de lanzar la misión Artemis II, que marcará el regreso de astronautas estadounidenses al entorno lunar después de más de medio siglo. A bordo de la nave Orión, la tripulación compuesta por cuatro astronautas realizará una órbita alrededor de la Luna, en un ensayo general para el alunizaje previsto en Artemis III.
El núcleo central que ahora sale de Michoud es fundamental, ya que proporciona el empuje inicial para escapar de la gravedad terrestre gracias a sus cuatro motores RS-25, reliquias actualizadas del programa del transbordador espacial. Tras el ensamblaje final y una rigurosa batería de pruebas en el Centro Espacial Kennedy de Florida, esta etapa será integrada con los propulsores laterales de combustible sólido y la cápsula Orión.
Competencia y sinergias en la nueva carrera lunar
Aunque la NASA lidera la carrera por el regreso tripulado a la Luna, la escena espacial internacional y privada nunca ha sido tan dinámica. SpaceX, con su colosal Starship, también ha sido seleccionada para desarrollar el módulo de aterrizaje lunar de Artemis III. La empresa de Elon Musk avanza en las pruebas de vuelo de su sistema de lanzamiento totalmente reutilizable, que promete revolucionar la logística espacial y reducir costes de forma inédita.
Por su parte, Blue Origin, dirigida por Jeff Bezos, obtuvo recientemente el contrato para desarrollar un módulo de alunizaje alternativo, lo que añade redundancia y competencia tecnológica al programa Artemis. Mientras tanto, empresas europeas como PLD Space han dado pasos de gigante con el lanzamiento del Miura 1, el primer cohete privado español, sentando las bases para un futuro acceso comercial al espacio desde el continente.
Virgin Galactic continúa, por otro lado, con su apuesta por el turismo espacial suborbital, abriendo la puerta a una democratización gradual del acceso al espacio, mientras que la investigación de exoplanetas sigue avanzando gracias a misiones como TESS y el telescopio James Webb, que ya han permitido confirmar cientos de nuevos mundos fuera del sistema solar.
Un legado de exploración y futuro prometedor
La movilización del núcleo del SLS supone mucho más que el simple traslado de una estructura gigantesca. Representa el esfuerzo conjunto de miles de ingenieros, técnicos y científicos que trabajan para mantener a la humanidad en la vanguardia de la exploración espacial. Con Artemis II, la NASA no solo busca revivir la emoción de la era Apolo, sino sentar las bases de una presencia sostenible en la Luna como trampolín hacia Marte y más allá.
Mientras la infraestructura espacial global se expande, con la participación creciente de compañías privadas y nuevas potencias espaciales, la carrera hacia la Luna se convierte en un empeño compartido que promete descubrimientos científicos, innovación tecnológica y una inspiración renovada para las futuras generaciones.
El viaje del núcleo del SLS hacia el Centro Espacial Kennedy es, en definitiva, el preludio de una nueva etapa en la exploración humana del cosmos. (Fuente: NASA)
