Euclid revela el corazón de la Vía Láctea en un anticipo de la próxima misión Nancy Grace Roman

El telescopio espacial Euclid, liderado por la Agencia Espacial Europea (ESA) con la colaboración de la NASA, ha desvelado una nueva imagen del núcleo de la Vía Láctea que promete revolucionar nuestra comprensión de la estructura y evolución de nuestra galaxia. Difundida el 24 de junio de 2026, esta observación no solo supone un hito en la astrofísica europea, sino que también anticipa el trabajo conjunto con el telescopio Nancy Grace Roman de la NASA, cuya puesta en órbita está prevista para este verano.
La imagen captada por Euclid ofrece una vista sin precedentes del bulbo galáctico, la región central de la Vía Láctea, caracterizada por una densidad estelar extrema y una compleja maraña de polvo interestelar y gas. Esta zona, tradicionalmente difícil de estudiar debido a su opacidad en el espectro visible, ha podido ser analizada gracias a la avanzada tecnología de Euclid, que utiliza sensores capaces de captar el infrarrojo cercano. Este enfoque permite penetrar las nubes de polvo y revelar estrellas y estructuras ocultas a los telescopios convencionales.
El objetivo principal de Euclid es cartografiar la geometría del universo oscuro, es decir, la distribución de la materia y energía oscuras, que componen la mayor parte del cosmos. Sin embargo, su capacidad para escanear grandes áreas del cielo con alta resolución y sensibilidad le ha convertido también en una herramienta de primer orden para explorar regiones de la Vía Láctea hasta ahora inexploradas.
El área observada por Euclid coincide en parte con el campo que estudiará el telescopio espacial Nancy Grace Roman, el próximo gran observatorio infrarrojo de la NASA. El Roman, cuyo lanzamiento está previsto para finales de este verano, está diseñado para abordar preguntas fundamentales sobre la energía oscura, los exoplanetas y la evolución cósmica a gran escala, pero también dedicará parte de su tiempo de observación a la cartografía detallada del bulbo galáctico.
La colaboración entre ambas misiones promete resultados científicos de enorme valor. Por un lado, Euclid proporciona una visión panorámica y profunda de la estructura estelar y del polvo en el núcleo galáctico. Por otro, Roman complementará este trabajo con su capacidad para captar imágenes aún más detalladas y realizar estudios espectroscópicos que permitirán identificar la composición y movimientos de las estrellas. Esta sinergia facilitará la detección de exoplanetas mediante microlente gravitacional y el estudio de la formación estelar en el entorno más denso de nuestra galaxia.
La Vía Láctea, con sus aproximadamente 100.000 millones de estrellas, ha sido objeto de observación desde la antigüedad, pero solo desde la era espacial hemos podido empezar a desentrañar los secretos de su centro. Misiones como Spitzer y Hubble de la NASA ya revelaron la existencia de una barra central y un agujero negro supermasivo en el corazón de la galaxia, Sagitario A*. Sin embargo, la alta concentración de polvo interestelar ha limitado hasta ahora la resolución y profundidad de estas observaciones.
Euclid, lanzado en julio de 2023 a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, representa el esfuerzo europeo más ambicioso hasta la fecha en cosmología observacional. Equipado con un telescopio de 1,2 metros y dos instrumentos principales —un generador de imágenes en el visible y un espectrómetro/fotómetro en el infrarrojo cercano— está diseñado para cartografiar miles de millones de galaxias y medir la aceleración cósmica con una precisión sin precedentes.
El telescopio Nancy Grace Roman, por su parte, toma el relevo de los éxitos del Hubble y el James Webb, combinando un campo de visión cien veces superior al de Hubble con una óptica de 2,4 metros. Esto le permitirá realizar encuestas a gran escala, descubrir miles de exoplanetas y analizar la historia de la expansión del universo.
La colaboración internacional entre la ESA y la NASA, así como la participación de empresas privadas como SpaceX en el lanzamiento de estos telescopios, marca una nueva era en la exploración científica del universo. Mientras tanto, compañías como Blue Origin y Virgin Galactic continúan avanzando en el turismo espacial y la tecnología de lanzadores reutilizables, y la española PLD Space se consolida como referente en el sector de lanzamientos suborbitales en Europa.
La revelación del corazón de la Vía Láctea por Euclid es solo el comienzo de una nueva etapa en la astronomía, donde la combinación de datos de múltiples misiones y la colaboración internacional permitirán abordar preguntas que, hasta hace poco, parecían inalcanzables. El universo oscuro, la formación estelar, la búsqueda de exoplanetas y el estudio de los centros galácticos se encuentran hoy más cerca de ser comprendidos gracias a la tecnología y el esfuerzo conjunto de agencias públicas y privadas.
La ciencia espacial avanza a pasos agigantados, y cada nueva imagen es un peldaño más hacia el conocimiento profundo de nuestro lugar en el cosmos.
(Fuente: NASA)
