La NASA se prepara para trasladar el SLS, aplazando Artemis II hasta abril

La NASA ha anunciado la probable necesidad de regresar el gigantesco cohete Space Launch System (SLS) a su edificio de ensamblaje, lo que supone un nuevo revés en el calendario del esperado lanzamiento de la misión Artemis II. La segunda misión tripulada del programa Artemis, cuyo objetivo es llevar astronautas alrededor de la Luna, ahora no despegará antes de abril de 2025, tras varios retrasos en la preparación y verificación del lanzador.
El SLS, el cohete más potente desarrollado por la NASA desde la era Apolo, está siendo sometido a rigurosas comprobaciones de seguridad e integridad tras detectarse problemas durante recientes pruebas en la plataforma de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, en Florida. Entre las incidencias surgidas, destaca una fuga de hidrógeno detectada durante las operaciones de carga de combustible, así como la necesidad de revisar y proteger componentes críticos del sistema de escape de emergencia para la tripulación.
El procedimiento de «rollback» implica el traslado del SLS desde la plataforma de lanzamiento hasta el icónico Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB, por sus siglas en inglés), una maniobra que requiere varios días y un complejo despliegue logístico. Una vez en el VAB, los equipos técnicos podrán acceder de forma segura a los sistemas afectados y sustituir o reparar los elementos necesarios, además de realizar nuevas pruebas para garantizar la preparación del cohete.
Este retraso se suma a una larga lista de desafíos técnicos y logísticos que han caracterizado el desarrollo y la puesta en marcha del SLS. El programa Artemis, concebido como el retorno de la humanidad a la Luna y paso previo a una futura misión tripulada a Marte, ha experimentado múltiples aplazamientos desde sus primeras fases. La misión Artemis I, una prueba no tripulada, finalmente despegó en noviembre de 2022 después de varios intentos fallidos y logró completar con éxito su vuelo alrededor del satélite terrestre.
Artemis II supondrá la primera vez que astronautas viajen en la cápsula Orion sobre el SLS, y su misión será orbitar la Luna y regresar a la Tierra, allanando el camino para Artemis III, prevista para finales de la década y que llevará a la primera mujer y la primera persona de color a la superficie lunar. Entre los tripulantes de Artemis II se encuentra el veterano astronauta canadiense Jeremy Hansen, que acompañará a tres estadounidenses en este histórico viaje.
El SLS, con una altura de 98 metros y una capacidad de lanzamiento de cargas superiores a las 95 toneladas, representa la apuesta de la agencia estadounidense por una arquitectura robusta, aunque su elevado coste y los frecuentes problemas han despertado críticas tanto dentro como fuera de la NASA. Mientras tanto, empresas privadas como SpaceX continúan avanzando en el desarrollo de sistemas reutilizables; el Starship de Elon Musk, por ejemplo, ha realizado ya varios vuelos de prueba y aspira a convertirse en el principal vector para futuras misiones lunares y marcianas.
No solo la NASA está experimentando retrasos; compañías como Blue Origin y Virgin Galactic también han afrontado desafíos técnicos en sus respectivos programas, aunque siguen marcando hitos importantes en el sector privado de la exploración espacial. Por otro lado, en Europa, la española PLD Space ha logrado recientemente el lanzamiento exitoso de su cohete MIURA 1, abriendo nuevas posibilidades para el acceso comercial al espacio desde el continente.
En el ámbito científico, los retrasos en Artemis II también repercuten en la investigación lunar y la exploración de exoplanetas, ya que muchas de las tecnologías y experimentos planeados para Artemis están diseñados para allanar el camino hacia misiones más ambiciosas, incluida la búsqueda de vida en otros sistemas solares. La colaboración internacional y el auge de empresas privadas están transformando la carrera espacial en una disciplina cada vez más global y competitiva.
La NASA mantiene su compromiso con la seguridad de la tripulación y la fiabilidad de sus lanzadores como prioridades absolutas, aunque ello suponga ajustes en los calendarios. La agencia asegura que cada paso atrás se traduce en garantías adicionales para el éxito de la misión y la protección de los astronautas.
Se espera que en las próximas semanas se concrete la fecha exacta de la operación de rollback y los nuevos hitos del programa Artemis. Por ahora, la expectación sigue creciendo mientras el mundo observa cómo la humanidad se prepara para regresar a la Luna, en medio de una nueva era dorada de la exploración espacial.
(Fuente: NASASpaceflight)
