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NASA apuesta por la etapa superior Centaur de ULA para futuras misiones del SLS

NASA apuesta por la etapa superior Centaur de ULA para futuras misiones del SLS

En un movimiento que marca un cambio significativo en la arquitectura de su cohete insignia, la NASA ha seleccionado la etapa superior Centaur, actualmente en uso en el nuevo lanzador Vulcan de United Launch Alliance (ULA), para equipar las versiones futuras del Space Launch System (SLS), el vehículo que la agencia estadounidense utiliza para llevar a cabo misiones emblemáticas como el programa Artemis de exploración lunar.

La decisión, anunciada oficialmente este mes, supone una modificación técnica relevante respecto al SLS, el potente cohete que la NASA ha desarrollado desde 2011 con el objetivo de devolver a la humanidad a la Luna y, más adelante, emprender misiones tripuladas a Marte. Hasta ahora, la etapa superior del SLS, conocida como ICPS (Interim Cryogenic Propulsion Stage), se basaba en la tecnología Delta Cryogenic Second Stage (DCSS), un diseño derivado del veterano cohete Delta IV, también de ULA. Sin embargo, sus capacidades de carga y rendimiento estaban limitadas, lo que restringía la ambición de las misiones lunares y de espacio profundo.

La etapa Centaur, por su parte, tiene una larga historia en la exploración espacial estadounidense. Introducida en la década de 1960, Centaur fue pionera en el uso de propelentes criogénicos (hidrógeno y oxígeno líquidos) para etapas superiores, y ha impulsado históricas sondas a destinos tan lejanos como Júpiter, Saturno o Plutón. En la actualidad, la versión extendida Centaur V se emplea en el lanzador Vulcan, el reemplazo de ULA para los cohetes Atlas V y Delta IV, y está diseñada para misiones de gran exigencia energética, como el envío de cargas a órbitas geoestacionarias o trayectorias interplanetarias.

La integración de Centaur en el SLS, aún en fase de desarrollo, abrirá la puerta a una configuración conocida como Exploration Upper Stage (EUS). Este cambio permitirá aumentar notablemente la capacidad de carga útil del SLS, especialmente en configuraciones Block 1B y Block 2, pasando de los actuales 27 toneladas métricas a la órbita lunar a más de 38 toneladas, según estimaciones de la NASA y ULA. Este incremento es fundamental para misiones tripuladas más ambiciosas, como la construcción de la estación lunar Gateway o el envío de módulos completos a la superficie lunar.

Desde el punto de vista técnico, la etapa Centaur V destaca por sus dos motores RL10, desarrollados por Aerojet Rocketdyne, que ofrecen una mayor eficiencia y flexibilidad frente al único RL10B-2 empleado en la ICPS. Además, Centaur V está optimizada para vuelos de larga duración y múltiples encendidos, lo que resulta esencial para secuencias complejas en misiones lunares o más allá.

El cambio de proveedor y diseño de la etapa superior también tiene un trasfondo estratégico. El fin de la producción del Delta IV y la transición de ULA hacia el Vulcan han hecho que la línea de montaje y las inversiones se concentren en Centaur V, asegurando su disponibilidad y desarrollo futuro. Así, la NASA se beneficia de las sinergias industriales y de una tecnología que ya está siendo utilizada para misiones comerciales y de defensa estadounidenses.

La selección de Centaur por parte de la NASA se enmarca en un contexto de profunda transformación en el sector aeroespacial. Por un lado, SpaceX continúa revolucionando los vuelos espaciales con su cohete reutilizable Falcon 9 y el gigantesco Starship, que aspira a convertirse en el vehículo de referencia para misiones interplanetarias, tanto para la NASA como para clientes comerciales. Por otro, compañías como Blue Origin y Virgin Galactic están impulsando la diversificación de lanzadores y la apertura del espacio a nuevos actores privados.

En Europa, la española PLD Space avanza con su cohete suborbital Miura 1, que el pasado año realizó su primer vuelo con éxito desde Huelva, y se prepara para lanzar el orbital Miura 5, en un intento por posicionarse en el competitivo mercado internacional de pequeños lanzadores. Mientras tanto, la ESA y otras agencias públicas y privadas de todo el mundo siguen apostando por nuevas tecnologías de propulsión y vehículos de nueva generación.

El anuncio de la NASA refuerza el papel clave de los proveedores estadounidenses en la carrera lunar y más allá, y subraya la importancia de una infraestructura industrial robusta para sostener la exploración espacial a largo plazo. La agencia ha confirmado que la transición a la nueva etapa superior Centaur se completará en las próximas misiones del SLS, lo que permitirá abordar los retos de Artemis y las futuras misiones hacia Marte con mayores garantías de éxito.

Con esta decisión, la NASA da un paso más hacia la consolidación de una arquitectura flexible y escalable que garantice la presencia humana en la Luna y allane el camino para la exploración del Sistema Solar en las próximas décadas.

(Fuente: SpaceNews)