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Últimos segmentos del cohete SLS llegan a Florida para impulsar la misión Artemis III

Últimos segmentos del cohete SLS llegan a Florida para impulsar la misión Artemis III

La cuenta atrás para la histórica misión Artemis III de la NASA ha dado un paso crucial esta semana, tras el envío de los últimos segmentos del motor propulsor del cohete SLS (Space Launch System) desde las instalaciones de Northrop Grumman en Corinne, Utah. Estos componentes, fundamentales para el lanzamiento de los primeros astronautas hacia la superficie lunar en más de medio siglo, ya se encuentran en camino al Centro Espacial Kennedy, en Florida, donde serán preparados para su integración final en el vehículo de lanzamiento más potente jamás construido por la agencia estadounidense.

El SLS, pieza clave del programa Artemis, es el cohete más grande y potente desarrollado por Estados Unidos desde la era del Saturn V, utilizado durante las misiones Apolo. Cada uno de los dos propulsores laterales sólidos que integran el sistema, conocidos como boosters, está formado por cuatro segmentos principales. En esta última remesa, ocho segmentos de motor han partido hacia Florida, completando así el conjunto necesario para el ensamblaje de ambos boosters del Artemis III.

Estos segmentos han sido fabricados por Northrop Grumman, empresa líder en tecnología aeroespacial y defensa, que asumió la herencia de los legendarios motores empleados en los transbordadores espaciales. A diferencia de sus predecesores, los boosters del SLS incorporan mejoras sustanciales en eficiencia y seguridad, permitiendo alcanzar una potencia de empuje inicial de casi 16 millones de newtons durante los primeros minutos del despegue. Esta fuerza es indispensable para superar la gravedad terrestre y situar a la nave Orion y a sus tripulantes en una órbita estable desde la que iniciarán su travesía hacia la Luna.

El transporte de los segmentos del booster no es una tarea sencilla. Cada pieza, de más de 40 toneladas y unos 15 metros de longitud, ha sido cuidadosamente asegurada en plataformas ferroviarias especialmente diseñadas para soportar las vibraciones y cambios de temperatura durante el trayecto de más de 3.000 kilómetros que separa Utah de Florida. Una vez en el Centro Espacial Kennedy, los equipos técnicos procederán a su inspección y almacenamiento en condiciones controladas, antes de su traslado al Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB), donde comenzará el montaje definitivo del SLS.

Artemis III representa uno de los hitos más ambiciosos de la exploración espacial contemporánea. Está previsto que, en esta misión, la NASA envíe a la primera mujer y a la próxima persona afroamericana a la superficie lunar, consolidando así un enfoque más inclusivo y diverso en la conquista del espacio. Además, Artemis III será la primera misión desde la Apolo 17, en 1972, que permitirá a humanos pisar el satélite natural de la Tierra, abriendo la puerta a una presencia sostenible en la Luna y, en el futuro, a la exploración tripulada de Marte.

En paralelo a la NASA, otras empresas y agencias espaciales continúan avanzando en sus propios proyectos. SpaceX, por ejemplo, sigue realizando pruebas con su nave Starship, que será clave para el alunizaje de Artemis III mediante su variante HLS (Human Landing System). Blue Origin, por su parte, ha anunciado progresos en el desarrollo de su módulo de aterrizaje Blue Moon, mientras Virgin Galactic retoma sus vuelos suborbitales con turistas espaciales. En Europa, la española PLD Space ultima los preparativos para nuevas pruebas de su cohete Miura 1, afianzando el papel del sector privado en la nueva carrera espacial.

La llegada de los segmentos de los boosters al Kennedy Space Center supone el cierre de una fase de desarrollo industrial y logística que ha requerido la colaboración de miles de ingenieros y técnicos a lo largo de varios años. Con cada componente ensamblado, la NASA y sus socios se acercan cada vez más a la materialización de Artemis III, una misión que no solo devolverá a la humanidad a la Luna, sino que también sentará las bases para futuras expediciones interplanetarias.

La expectación crece a medida que se suceden los hitos técnicos y logísticos. Los próximos meses serán decisivos para comprobar la integración, las pruebas de sistemas y la preparación de la tripulación, en una carrera contrarreloj para cumplir el objetivo de lanzar Artemis III antes de que finalice la década. La exploración espacial entra así en una nueva era, marcada por la cooperación internacional, la innovación tecnológica y la inspiración de nuevas generaciones de exploradores.

(Fuente: NASA)