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La carrera espacial se intensifica: EE. UU. busca energía solar desde el espacio para uso militar en 2030

La carrera espacial se intensifica: EE. UU. busca energía solar desde el espacio para uso militar en 2030

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha dado un paso decisivo hacia la explotación de una tecnología largamente estudiada pero aún no desplegada: la transmisión de energía solar desde el espacio. A través de la Defense Innovation Unit (DIU), el Pentágono ha lanzado una convocatoria para que empresas privadas desarrollen sistemas capaces de captar energía solar en órbita y transferirla a la Tierra, con el objetivo de tener una solución operativa antes del año fiscal 2030.

La idea de recolectar energía en el espacio y transmitirla mediante microondas o láseres hasta la superficie terrestre tiene décadas de historia. Fue propuesta por primera vez en la década de 1970, cuando la NASA y otras agencias, como la japonesa JAXA y la europea ESA, comenzaron a estudiar la viabilidad de las denominadas “centrales solares espaciales”. Sin embargo, los costes elevados, las limitaciones tecnológicas y la falta de una demanda clara han postergado su desarrollo real.

Ahora, la DIU pretende acelerar este sueño largamente pospuesto debido a su potencial estratégico: la capacidad de suministrar energía a bases militares en cualquier parte del mundo, sin depender de líneas de suministro terrestre vulnerables o combustibles fósiles que requieran complejos y arriesgados convoyes logísticos.

### Tecnología en el punto de mira

El desafío técnico es formidable. Para lograrlo, es necesario desplegar grandes paneles solares en órbita geoestacionaria, donde recibirían luz solar de manera casi continua, incluso durante la noche o en condiciones meteorológicas adversas en la superficie terrestre. La energía generada se convertiría en microondas o haces láser, que serían enviados a una estación receptora en tierra dotada de una “rectenna” (antena rectificadora) capaz de transformar la energía electromagnética nuevamente en electricidad utilizable.

La DIU busca propuestas que aprovechen los avances recientes en miniaturización, eficiencia de paneles solares, transmisión inalámbrica de energía y reducción de costes de lanzamiento, impulsados en gran parte por el auge de empresas privadas como SpaceX y Blue Origin. La reutilización de cohetes y la producción en masa de satélites han hecho concebir, por primera vez, que el despliegue de estos sistemas sea económicamente viable.

### El papel de la industria privada y la nueva generación espacial

Un elemento clave de esta iniciativa es la colaboración con el sector privado, siguiendo la estela de los contratos que la NASA mantiene con empresas como SpaceX para el transporte a la Estación Espacial Internacional o el futuro alunizaje con Artemis. El objetivo del Pentágono es aprovechar la agilidad, innovación y capacidad de producción de estas compañías para acelerar el desarrollo tecnológico y, al mismo tiempo, reducir costes y plazos.

Empresas como Northrop Grumman, Lockheed Martin y Boeing han mostrado interés en el pasado por esta tecnología, pero la irrupción de nuevos actores en la industria espacial, como la española PLD Space —recientemente protagonista por el exitoso lanzamiento de su cohete Miura 1— o la británica Virgin Galactic, abre el abanico de posibles participantes en el concurso. Aunque estas compañías aún no han anunciado proyectos específicos en el campo de la transmisión de energía, su experiencia en lanzamientos y desarrollo de nuevas tecnologías podría ser crucial para superar los retos asociados al despliegue y operación de grandes infraestructuras orbitales.

### Implicaciones estratégicas y civiles

El suministro de energía desde el espacio tendría implicaciones más allá del ámbito militar. Podría proporcionar electricidad a zonas remotas, a instalaciones de emergencia tras catástrofes naturales o incluso servir como respaldo para la red eléctrica civil en caso de apagones. Además, el desarrollo de esta tecnología podría catalizar avances en otros campos, como la exploración lunar y marciana, donde la transmisión inalámbrica de energía será esencial para alimentar bases en lugares donde la luz solar es intermitente.

### Un futuro cada vez más cercano

La convocatoria de la DIU marca un punto de inflexión en la historia de la energía espacial. Por primera vez, una agencia gubernamental estadounidense establece un calendario concreto —el año fiscal 2030— para disponer de una capacidad operativa realista. Este plazo implica que en los próximos años veremos un intenso desarrollo tecnológico y una carrera por liderar un sector que, hasta ahora, parecía propio de la ciencia ficción.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención. Europa, China y Japón llevan años investigando tecnologías similares, y no cabe duda de que un avance estadounidense en este campo podría desencadenar una nueva competición global, con profundas consecuencias tanto para la seguridad como para la sostenibilidad energética en la Tierra y más allá.

El sueño de enviar energía desde el espacio, tras décadas de espera, está más cerca que nunca de convertirse en una realidad tangible. El éxito de esta iniciativa podría transformar para siempre la forma en que la humanidad obtiene y distribuye uno de sus recursos más esenciales. (Fuente: SpaceNews)