Spire Global y PlanetiQ refuerzan la predicción meteorológica con nuevos contratos de radio-ocultación de la NOAA

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha dado un paso clave para mejorar la precisión de los pronósticos meteorológicos y espaciales, adjudicando sendos contratos a las compañías Spire Global y PlanetiQ. Ambas empresas, especializadas en la captura y análisis de datos a través de satélites, suministrarán información fundamental basada en la técnica de radio-ocultación, una herramienta cada vez más relevante para entender el comportamiento de la atmósfera terrestre y del entorno espacial.
La radio-ocultación es una técnica de observación remota que utiliza señales de satélites de navegación global, como el GPS, para medir con gran precisión la temperatura, la presión y la humedad en diferentes capas de la atmósfera. Los satélites receptores captan las variaciones en la señal de radio mientras esta atraviesa la atmósfera, permitiendo construir perfiles verticales de las condiciones atmosféricas. Estos datos resultan esenciales para alimentar modelos numéricos de predicción meteorológica, así como para monitorizar fenómenos como tormentas solares que afectan al clima espacial y a los sistemas tecnológicos en la Tierra.
El contrato de la NOAA se enmarca en el programa Commercial Weather Data Buy, una iniciativa dirigida a incorporar datos de proveedores comerciales en los sistemas de observación meteorológica y climática. Con ello, la NOAA busca complementar y, en algunos casos, reemplazar parte de la infraestructura pública, aprovechando la agilidad y capacidad innovadora del sector privado. Spire Global y PlanetiQ han sido seleccionadas tras un proceso competitivo, en el que se evaluó la calidad, la frecuencia y la fiabilidad de sus datos de radio-ocultación, así como su capacidad para entregarlos en tiempo real.
Spire Global, con sede en San Francisco, opera una de las mayores constelaciones de satélites de pequeño tamaño dedicados a la observación de la Tierra. La empresa ya cuenta con experiencia previa suministrando datos a la NOAA y a otras agencias internacionales. Sus satélites de tipo CubeSat, que orbitan en la baja órbita terrestre, han demostrado ser una fuente fiable y versátil de información meteorológica y marítima. El diseño modular y el despliegue ágil de su constelación han permitido a Spire actualizar rápidamente su flota y adaptarse a las necesidades de los clientes institucionales y comerciales.
Por su parte, PlanetiQ, con base en Colorado, ha apostado por una constelación de satélites equipados con instrumentación avanzada de radio-ocultación. Su sensor Pyxis, desarrollado íntegramente por la empresa, promete una mayor precisión y la capacidad de captar datos incluso en condiciones atmosféricas adversas. PlanetiQ tiene como objetivo lanzar hasta 20 satélites para cubrir la totalidad del globo y proporcionar datos prácticamente en tiempo real, tanto para meteorología terrestre como para aplicaciones de vigilancia del clima espacial, un campo de creciente interés ante la proliferación de satélites y la dependencia de sistemas críticos en la Tierra.
La adjudicación de estos contratos representa un reconocimiento al auge del sector privado en la provisión de datos para la ciencia meteorológica. Tradicionalmente, la recogida de datos atmosféricos recaía casi en exclusiva en agencias públicas, como la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA), que operan satélites de gran envergadura y coste elevado. Sin embargo, la irrupción de empresas como Spire, PlanetiQ o la española PLD Space, que recientemente ha realizado avances significativos en el lanzamiento de pequeños satélites, está transformando el panorama, permitiendo una monitorización más continua, detallada y económica.
El desarrollo de la radio-ocultación satelital tiene además un importante componente histórico. La técnica fue propuesta por primera vez en los años 60, pero no fue hasta la llegada de los sistemas de navegación por satélite, como el GPS, en los años 90, cuando se materializó su potencial científico. La misión pionera GPS/MET de la NASA, lanzada en 1995, demostró la viabilidad de la radio-ocultación para la medición atmosférica, abriendo el camino a programas más ambiciosos como COSMIC (Constellation Observing System for Meteorology, Ionosphere, and Climate), desarrollado en colaboración entre Estados Unidos y Taiwán.
En la actualidad, la radio-ocultación es indispensable no solo para la predicción del tiempo, sino también para la investigación del cambio climático y la vigilancia de fenómenos extremos. La integración de datos de fuentes comerciales permitirá a la NOAA y a otras agencias disponer de información más precisa y actualizada, mejorando la capacidad de respuesta ante huracanes, olas de calor y tormentas geomagnéticas que pueden afectar a redes eléctricas y sistemas de navegación.
Este movimiento de la NOAA coincide con los recientes anuncios de otras grandes agencias y empresas del sector espacial. SpaceX, por ejemplo, sigue ampliando su red de satélites Starlink, lo que podría abrir la puerta a nuevas aplicaciones meteorológicas en el futuro. Blue Origin y Virgin Galactic, aunque centradas en el turismo suborbital, han mostrado interés en el desarrollo de plataformas de observación científicas. Asimismo, la NASA mantiene su apuesta por la colaboración público-privada, como demuestra el programa CLPS para el transporte de cargas a la Luna.
En definitiva, la adjudicación de contratos de radio-ocultación a Spire Global y PlanetiQ consolida la tendencia hacia un ecosistema espacial más diversificado y eficiente, en el que la innovación comercial y la colaboración internacional juegan un papel protagonista en la protección y el conocimiento de nuestro planeta y su entorno.
(Fuente: SpaceNews)
