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China sorprende al mundo con el primer lanzamiento de su cohete reutilizable Larga Marcha 12B

China sorprende al mundo con el primer lanzamiento de su cohete reutilizable Larga Marcha 12B

En un movimiento inesperado y sin previo aviso internacional, China ha realizado con éxito el primer lanzamiento de su cohete reutilizable Larga Marcha 12B, consolidando así su posición en la vanguardia de la tecnología espacial global. La operación tuvo lugar el lunes y culminó con la entrega en órbita de los satélites Qianfan, marcando un hito tanto para el programa espacial chino como para la carrera mundial hacia la reutilización eficiente de lanzadores.

El Larga Marcha 12B, desarrollado por la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), representa la más reciente incorporación a la reconocida familia de cohetes Larga Marcha, columna vertebral de los lanzamientos orbitales chinos desde la década de 1970. Este nuevo modelo introduce capacidades de reutilización similares a las implementadas por SpaceX con su Falcon 9, un avance que hasta ahora había estado ausente en el repertorio chino.

La misión, mantenida en absoluto secreto hasta su ejecución, fue lanzada desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste del país. El éxito técnico fue doble: no sólo se consiguió la inserción en órbita de los satélites Qianfan, sino que el propulsor principal realizó una maniobra controlada de retorno, preparando el terreno para recuperaciones en futuras misiones. Aunque en esta primera ocasión el cohete no fue recuperado, fuentes oficiales aseguran que el objetivo final es el aterrizaje vertical, emulando el modelo de SpaceX.

El Larga Marcha 12B utiliza motores de queroseno y oxígeno líquido, una configuración que proporciona una alta eficiencia y, sobre todo, la capacidad de soportar ciclos de encendido y apagado necesarios para la recuperación. Técnicamente, el cohete cuenta con una primera etapa reforzada con patas de aterrizaje retráctiles y sistemas de navegación autónoma, elementos esenciales para cualquier lanzador reutilizable moderno. El desarrollo de estas tecnologías ha sido un objetivo prioritario del programa espacial chino en los últimos años, como respuesta al liderazgo de SpaceX en el sector comercial y gubernamental.

El secretismo que rodeó al lanzamiento, una constante en las operaciones espaciales chinas, ha generado especulación en la comunidad internacional. Habitualmente, los lanzamientos espaciales estadounidenses de SpaceX, Blue Origin o NASA se anuncian con antelación y pueden ser seguidos en directo, mientras que China opta por la discreción, especialmente en lanzamientos que suponen avances significativos en capacidades estratégicas o comerciales.

El despliegue de los satélites Qianfan es también relevante. Aunque el gobierno chino no ha detallado su misión concreta, todo apunta a que forman parte de una constelación experimental para observación terrestre o comunicaciones, ámbitos en los que China busca reducir su dependencia de proveedores extranjeros y fortalecer su autonomía tecnológica.

Este lanzamiento reactiva la competencia global en el sector de cohetes reutilizables, donde hasta ahora SpaceX había marcado el ritmo con más de un centenar de recuperaciones exitosas de primeras etapas del Falcon 9. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, también ha avanzado en la reutilización con sus lanzadores New Shepard y el futuro New Glenn, aunque aún no ha alcanzado el ritmo operativo de SpaceX. Por su parte, Europa y empresas emergentes como la española PLD Space, con su lanzador Miura 1, exploran alternativas más ligeras y adaptadas al mercado de pequeños satélites, pero aún distan de los logros de las grandes potencias.

El éxito del Larga Marcha 12B refuerza la tendencia hacia la reutilización como estándar en la industria espacial. Esta tecnología permite reducir drásticamente los costes de acceso al espacio, aumentar la frecuencia de lanzamientos y, en última instancia, democratizar el uso del espacio para fines científicos, comerciales y de exploración. No en vano, la NASA ha confiado en SpaceX y, próximamente, Blue Origin para el transporte de astronautas y carga a la Estación Espacial Internacional, gracias en parte a la fiabilidad demostrada por los cohetes reutilizables.

En el contexto de la exploración planetaria y la búsqueda de exoplanetas, la reducción de costes y el acceso más flexible a la órbita terrestre baja son claves para desplegar telescopios espaciales y sondas de nueva generación. Tanto agencias públicas como empresas privadas están invirtiendo en lanzadores reutilizables para acelerar la investigación y la explotación del espacio, y la entrada de China en este selecto club marca un punto de inflexión.

En definitiva, el debut del Larga Marcha 12B no sólo amplía las capacidades espaciales chinas, sino que intensifica la competencia tecnológica global, con repercusiones en todos los ámbitos de la exploración y utilización del espacio. Se abre así una nueva etapa en la que la reutilización se perfila como la norma y no como la excepción en la industria aeroespacial mundial.

(Fuente: SpaceNews)