25/08/2026. La misión Draco de ESA afronta el reto de registrar y medir su propia destrucción durante la reentrada atmosférica. El satélite deberá desintegrarse como uno convencional, pero conservar los datos en una cápsula capaz de resistir el proceso y transmitirlos después.
Draco recogerá información mediante 200 sensores y cuatro cámaras. Durante la reentrada, los datos se procesarán a bordo para seleccionar los más relevantes, que se almacenarán en una cápsula protegida por un escudo térmico fabricado con corcho portugués y sistemas de aislamiento con fibras ablativas.
El desarrollo está liderado por Indra, responsable de coordinar el diseño de la misión, desarrollar la plataforma y la cápsula, y supervisar las demostraciones físicas de las tecnologías críticas. El von Karman Institute for Fluid Dynamics (VKI) ha probado la cápsula en condiciones que simulan la reentrada, incluidos ensayos con corrientes de plasma y pruebas térmicas.
La misión incluye tres fases críticas: la separación de la cápsula antes de que el satélite quede destruido, su estabilización mediante una geometría pasiva y el despliegue del paracaídas. Cuando alcance unos 10 kilómetros de altitud, la cápsula liberará su cubierta trasera, abrirá el paracaídas y podrá transmitir entre 20 MB y 1 GB de datos antes de aterrizar.
ESA también prepara una campaña de observación desde un avión para complementar las mediciones de Draco. La cápsula llevará materiales desarrollados por Astros Solutions, capaces de producir destellos verdes al calentarse y disolverse, con el fin de mejorar la calibración entre los datos obtenidos desde el vehículo y las observaciones externas.
La misión tendrá una duración aproximada de doce horas y busca mejorar los modelos de reentrada, la comprensión de la desintegración de satélites y las tecnologías de diseño para la destrucción controlada, reduciendo los riesgos de caída de fragmentos y aportando datos sobre los efectos de las reentradas en la atmósfera.
La cápsula a escala real se construirá y someterá a nuevas pruebas durante el resto de 2026. El desarrollo concluirá con una prueba de lanzamiento desde un globo a 25 kilómetros de altitud, a cargo de Indra, para verificar la estabilización, el despliegue del paracaídas y la conexión de datos. Fuente: ESA.