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BepiColombo culmina su fase de crucero y se prepara para la exploración de Mercurio

BepiColombo culmina su fase de crucero y se prepara para la exploración de Mercurio

El pasado 15 de junio de 2026, a las 15:24 (hora central europea), una tenue luminiscencia azulada se apagó en el vacío del espacio, marcando el final de una de las fases más exigentes y complejas de la misión BepiColombo. Tras ocho años de incansable travesía a través del Sistema Solar interior, la sonda europea-japonesa completó la última maniobra de su sistema de propulsión solar eléctrica (SEP), dando así por concluido el denominado “viaje de crucero” y abriendo la puerta a la fase científica alrededor de Mercurio.

Un viaje de récord y tecnología punta

Lanzada el 20 de octubre de 2018 desde Kourou, en la Guayana Francesa, BepiColombo es el resultado de una colaboración sin precedentes entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Su objetivo: desentrañar los misterios de Mercurio, el planeta más cercano al Sol, cuya extrema proximidad y condiciones hacen que sea uno de los cuerpos más difíciles de visitar del Sistema Solar.

La clave tecnológica de este viaje ha sido su sistema de propulsión solar eléctrica, compuesto por cuatro motores iónicos de xenón, capaces de generar un resplandor azul característico al ionizar el gas y expulsarlo a gran velocidad. A diferencia de los cohetes químicos tradicionales, estos motores ofrecen una aceleración muy baja pero sostenida durante largos periodos, lo que permite modificar la órbita de la nave de forma eficiente y precisa a lo largo de millones de kilómetros.

En total, BepiColombo ha recorrido cerca de 8.500 millones de kilómetros, ejecutando más de 26.000 horas de empuje con sus motores SEP. Este esfuerzo ha implicado no solo una gestión energética extraordinaria —la nave depende completamente de sus paneles solares, que deben orientarse de manera óptima incluso cuando la sonda se acerca a la abrasadora cercanía del Sol—, sino también una navegación de precisión milimétrica, ejecutando maniobras de asistencia gravitatoria en torno a la Tierra, Venus y el propio Mercurio.

Una etapa histórica en la exploración planetaria

El apagado definitivo del sistema SEP supone un hito histórico para la ingeniería espacial europea y global. Pocas misiones han dependido tanto y durante tanto tiempo de la propulsión solar eléctrica, una tecnología que ha sido empleada previamente en misiones como Dawn (NASA) o Deep Space 1, pero nunca en un entorno tan desafiante ni con una nave de semejante envergadura.

Con el fin de esta fase, BepiColombo se prepara para una de las etapas más esperadas: la inserción en órbita alrededor de Mercurio y el despliegue de sus dos módulos científicos. El Mercury Planetary Orbiter (MPO), desarrollado por la ESA, estudiará la composición, la geología y la atmósfera de Mercurio, mientras que el Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO), obra de JAXA, analizará la magnetosfera del planeta, una de las más enigmáticas del Sistema Solar.

Las primeras operaciones científicas comenzarán tras una serie de maniobras para desacoplar ambos módulos y situarlos en sus respectivas órbitas. Se espera que BepiColombo aporte datos cruciales sobre la formación de Mercurio, la evolución del Sistema Solar y los misterios de su campo magnético, que desafía las teorías actuales sobre la dinámica planetaria.

El contexto internacional: la carrera por el Sistema Solar interior

El éxito de la fase de crucero de BepiColombo se produce en medio de una revitalización global en la exploración espacial. Mientras SpaceX y Blue Origin compiten por dominar el transporte orbital y los vuelos comerciales —SpaceX, en particular, ha avanzado con la Starship y el despliegue de constelaciones de satélites Starlink—, la NASA prosigue su ambicioso programa Artemis para el regreso a la Luna y la preparación de misiones tripuladas a Marte.

En el ámbito europeo, la empresa española PLD Space ha logrado recientemente hitos importantes en el lanzamiento de pequeños satélites, contribuyendo a la diversificación del sector aeroespacial en el continente. Por su parte, Virgin Galactic continúa perfeccionando sus vuelos suborbitales turísticos, y la búsqueda de exoplanetas avanza gracias a misiones como CHEOPS (ESA) y TESS (NASA), que están revolucionando nuestro conocimiento sobre planetas fuera del Sistema Solar.

La culminación de la fase de crucero de BepiColombo subraya el papel clave que juega la cooperación internacional y el desarrollo tecnológico en la exploración planetaria. Con la llegada de la sonda a Mercurio, la humanidad está a punto de desvelar los secretos de uno de los mundos más esquivos y desconocidos de nuestro vecindario cósmico.

La próxima etapa de BepiColombo promete no solo descubrimientos científicos de primer orden, sino también inspirar a nuevas generaciones de ingenieros y científicos a seguir explorando los confines del Sistema Solar. (Fuente: ESA)