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La empresa china Spark Space avanza hacia el mayor cohete de bomba eléctrica tras exitosas pruebas de motor

La empresa china Spark Space avanza hacia el mayor cohete de bomba eléctrica tras exitosas pruebas de motor

La industria aeroespacial privada china sigue ganando terreno en la carrera espacial global con Spark Space, una startup emergente que ha anunciado la exitosa finalización de varias rondas de financiación y pruebas de motores para su ambicioso proyecto: desarrollar el que sería el mayor cohete del mundo propulsado por bombas eléctricas.

Fundada en 2022, Spark Space se suma a la oleada de nuevas compañías chinas que buscan consolidar el acceso comercial al espacio, en un contexto internacional marcado por la competencia entre gigantes como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic. Sin embargo, Spark Space apuesta por una innovación tecnológica particular: los motores alimentados por bombas eléctricas, una alternativa a los tradicionales sistemas de turbobombas accionadas por gases calientes o presión.

El motor eléctrico: una apuesta por la eficiencia y la fiabilidad

En el diseño clásico de cohetes, como los Falcon de SpaceX o los Ariane europeos, el combustible y el oxidante se introducen en la cámara de combustión mediante turbobombas accionadas por el propio combustible, lo que añade complejidad y peso al sistema. En contraste, Spark Space emplea bombas eléctricas que, alimentadas por baterías, simplifican el diseño y reducen el número de componentes móviles. Este enfoque, ya explorado con éxito a menor escala por la neozelandesa Rocket Lab en su cohete Electron, promete mejorar la fiabilidad y reducir los costes de fabricación y mantenimiento.

El cohete que prepara Spark Space, cuyo nombre no ha trascendido oficialmente, aspira a batir récords de tamaño y capacidad en su categoría. Según fuentes de la empresa, el vector podría superar con creces los 18 metros del Electron, que actualmente ostenta el título de mayor cohete con bombas eléctricas, y acercarse a los rangos de carga útil de vehículos medianos. La magnitud del proyecto ha despertado el interés de inversores chinos, que, conscientes del auge del mercado de lanzamientos comerciales, han respaldado a Spark Space en varias rondas de financiación cerradas en los últimos meses.

Pruebas de motor exitosas y próximos pasos

El anuncio de Spark Space llega tras la realización de ensayos estáticos de su motor eléctrico, que, según la compañía, han superado las expectativas tanto en empuje como en eficiencia. Estos ensayos, realizados en instalaciones de prueba en China, suponen un hito fundamental en el desarrollo del cohete, ya que demuestran la viabilidad de escalar la tecnología de bombas eléctricas a tamaños hasta ahora inéditos.

El siguiente paso para Spark Space será la integración de estos motores en la primera etapa del cohete y la preparación de una campaña de lanzamientos de prueba, prevista para finales de 2025. El objetivo: demostrar la capacidad de colocar satélites en órbita baja terrestre, un mercado en plena expansión por el auge de las constelaciones de satélites de comunicaciones y observación.

Contexto internacional: competencia y colaboración

El avance de Spark Space se produce en un momento de fuerte dinamismo en el sector espacial privado, tanto en China como a nivel global. Empresas como SpaceX continúan liderando el mercado con lanzadores reutilizables y programas de exploración planetaria, mientras que Blue Origin avanza en el desarrollo de su cohete New Glenn y Virgin Galactic explora el turismo suborbital.

A la vez, compañías europeas como PLD Space, con su lanzador Miura 1, y agencias públicas como la NASA y la ESA, siguen apostando por la innovación y la diversificación tecnológica. La aparición de nuevas soluciones, como la propulsión eléctrica para grandes cohetes, podría suponer una revolución en cuanto a eficiencia y costes, facilitando el acceso al espacio a una gama más amplia de actores, incluidas universidades, start-ups e incluso países en desarrollo.

Desafíos técnicos y posibles aplicaciones futuras

No obstante, la apuesta por motores de bombas eléctricas a gran escala no está exenta de desafíos. La densidad energética de las baterías y la gestión térmica de los sistemas eléctricos en el entorno extremo de un lanzamiento espacial son cuestiones técnicas que Spark Space deberá superar. Además, la escalabilidad de la tecnología hasta cargas útiles competitivas frente a los lanzadores tradicionales continúa siendo una incógnita.

Si tiene éxito, Spark Space no solo afianzará la posición de China como potencia en el sector espacial privado, sino que podría abrir la puerta a una nueva generación de lanzadores más sencillos, fiables y económicos. Las aplicaciones irían desde el despliegue rápido de constelaciones de satélites hasta misiones científicas y tecnológicas de bajo coste.

El futuro de la industria espacial parece cada vez más eléctrico y competitivo, con Spark Space como uno de sus protagonistas emergentes. Habrá que seguir de cerca sus próximos pasos para ver hasta dónde pueden llegar la innovación y el emprendimiento en la nueva era del acceso al espacio.

(Fuente: SpaceNews)