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La regeneración y degradación de bosques tropicales, un reto pendiente para los modelos de carbono

La regeneración y degradación de bosques tropicales, un reto pendiente para los modelos de carbono

Los bosques tropicales, pilares esenciales en la regulación del clima global, están sometidos a presiones cada vez mayores debido a la actividad humana y al cambio climático. Sin embargo, un reciente estudio impulsado en parte por la Iniciativa de Cambio Climático de la ESA (Agencia Espacial Europea), dentro de su proyecto Biomass, revela que aún existen grandes desafíos para reflejar con precisión los procesos de degradación y regeneración de estos ecosistemas en los principales modelos del ciclo del carbono, así como en los informes nacionales presentados por los países.

La investigación pone de manifiesto la urgente necesidad de mejorar la coherencia y la calidad de los datos sobre cómo los bosques tropicales pierden y recuperan biomasa. Estos procesos, incluyendo la deforestación, la degradación selectiva (como la tala o incendios de baja intensidad), y la regeneración natural, afectan de manera crucial el balance de carbono atmosférico. Sin embargo, la forma en la que se registran y modelan estas dinámicas varía enormemente entre países y plataformas de monitoreo, lo que dificulta la evaluación precisa de las emisiones y la capacidad de absorción de carbono a escala global.

La ESA, a través de su programa Biomass, está desarrollando tecnologías satelitales punteras capaces de medir la biomasa forestal desde el espacio con una precisión sin precedentes. El satélite Biomass, cuyo lanzamiento está previsto para este año, utilizará un radar de banda P para penetrar el dosel forestal y mapear la cantidad de carbono almacenado en árboles de regiones tropicales de África, Sudamérica y el Sudeste Asiático. Esta misión se suma a otras iniciativas internacionales, como GEDI de la NASA, que utiliza un láser a bordo de la Estación Espacial Internacional para obtener perfiles verticales de los bosques, o los datos ópticos de alta resolución obtenidos por los satélites Copernicus de la Unión Europea.

El estudio, realizado por un consorcio internacional de científicos, subraya que, aunque la tecnología avanza, sigue habiendo importantes lagunas en la forma de integrar y armonizar los datos de diversas fuentes. Por ejemplo, la regeneración de áreas previamente deforestadas a menudo no es reportada de manera adecuada en los inventarios nacionales, lo que puede llevar a subestimar la capacidad de recuperación de los bosques y su papel como sumideros de carbono. Del mismo modo, la degradación progresiva, que implica una pérdida parcial de biomasa sin una tala completa, es difícil de detectar mediante observaciones convencionales y tiende a pasarse por alto en los modelos globales.

Históricamente, la monitorización de los bosques tropicales ha dependido en gran medida de imágenes de satélite de resolución moderada, lo que limita la capacidad de distinguir entre deforestación total y degradación parcial. Sin embargo, las nuevas misiones espaciales prometen mejorar esta situación a través de sensores más avanzados y algoritmos de procesamiento que permiten detectar cambios sutiles en la estructura y biomasa del bosque.

Esta problemática no solo afecta a la ciencia, sino que tiene implicaciones directas en las políticas internacionales de lucha contra el cambio climático. Los mecanismos de compensación de carbono, como REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques), dependen de mediciones fiables para asignar créditos de carbono y financiar proyectos de conservación y restauración. La falta de uniformidad y transparencia en los informes nacionales puede minar la confianza en estos mecanismos y dificultar el cumplimiento de los compromisos asumidos en el Acuerdo de París.

La ESA, junto a otras agencias como la NASA y la JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial), está trabajando activamente para estandarizar los métodos de medición y reporte, promoviendo el acceso abierto a los datos satelitales y la colaboración internacional. El desarrollo de modelos más precisos y comparables es esencial para que los países puedan evaluar el estado real de sus bosques, planificar acciones de mitigación y adaptación, y demostrar avances reales en la reducción de emisiones.

En resumen, aunque la incorporación de nuevas tecnologías de observación terrestre está revolucionando la forma de estudiar los bosques tropicales, aún queda camino por recorrer para lograr una contabilidad transparente, precisa y coherente de la degradación y regeneración de estos ecosistemas en los modelos globales y en la declaración de emisiones de cada país. El éxito en este ámbito será clave para reforzar la protección de los bosques tropicales y alcanzar los objetivos climáticos internacionales.

(Fuente: ESA)