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CAPSTONE allana el camino para la navegación autónoma en la Luna

CAPSTONE allana el camino para la navegación autónoma en la Luna

En el marco de su ambicioso programa Artemis, la NASA avanza hacia el objetivo de lograr una presencia humana sostenida en la superficie lunar en esta década. A medida que se incrementan las actividades planificadas en la órbita y el suelo selenitas, surge una necesidad técnica crucial: dotar a las futuras misiones de la capacidad de navegar y comunicarse de forma autónoma, sin depender permanentemente de la conexión directa con la Tierra. En este contexto, la misión CAPSTONE (Cislunar Autonomous Positioning System Technology Operations and Navigation Experiment) marca un hito tecnológico al validar sistemas de navegación autónoma en la órbita lunar.

El satélite CAPSTONE, un CubeSat de apenas 25 kilos, fue lanzado en junio de 2022 a bordo de un cohete Electron de Rocket Lab desde la península de Mahia, Nueva Zelanda. Su destino: una órbita lunar de tipo NRHO (Near Rectilinear Halo Orbit), idéntica a la que empleará el futuro Gateway, la estación espacial internacional lunar parte esencial del programa Artemis. Esta órbita, en torno a la Luna, es altamente elíptica y estable, lo que la convierte en una ubicación estratégica tanto para la exploración tripulada como para futuras plataformas logísticas y científicas.

El reto principal de CAPSTONE era doble. Por un lado, debía probar la viabilidad de mantener una pequeña nave en NRHO, una órbita nunca antes utilizada por satélites. Por otro, y más innovador aún, debía demostrar la capacidad de navegar de forma autónoma usando el espacio cislunar como “laboratorio”, sin la supervisión continua de los controladores terrestres. Para ello, CAPSTONE integró un sistema de posicionamiento autónomo basado en la comunicación con la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, en servicio desde 2009.

El experimento de navegación autónoma, denominado CAPS (Cislunar Autonomous Positioning System), consistía en que CAPSTONE midiera el tiempo que tardaban en llegar las señales de radio entre ambos satélites. A partir de esas mediciones, el CubeSat podía calcular su posición relativa, una tecnología similar en concepto a la de los sistemas GPS terrestres, pero aplicada por primera vez a la órbita lunar. Este avance es clave para facilitar la navegación de futuras misiones, tripuladas o no, que operen en el entorno lunar sin depender al cien por cien de la red de espacio profundo de la NASA (DSN).

La validación exitosa de estas tecnologías supone un paso esencial para el despliegue de infraestructuras autónomas en la Luna, especialmente en el contexto de la colaboración internacional y privada. La estación Gateway, que construyen la NASA, la ESA, la agencia japonesa JAXA y la canadiense CSA, contará con módulos de comunicaciones avanzados que se beneficiarán de la experiencia adquirida con CAPSTONE.

El desarrollo de capacidades autónomas en el espacio lunar cobra aún más sentido ante el auge de compañías privadas como SpaceX, Blue Origin o la española PLD Space, que preparan el lanzamiento de vehículos reutilizables y sondas para el transporte de carga y tripulación. La reciente prueba exitosa del Starship de SpaceX, capaz de llevar grandes cargas a la órbita lunar, o los progresos de Blue Origin con su módulo lunar Blue Moon, subrayan la inminente “democratización” del acceso a la Luna, donde la autonomía será indispensable para la seguridad y eficiencia operativa.

La tecnología verificada por CAPSTONE también abre la puerta a aplicaciones científicas y comerciales, como la localización precisa de recursos, la exploración robótica o la instalación de redes de satélites para comunicaciones y navegación en la superficie lunar. Este tipo de avances serán fundamentales tanto para los proyectos de minería lunar como para la construcción de hábitats permanentes.

Mención especial merece el papel creciente de empresas europeas como PLD Space, que tras el éxito de su cohete MIURA 1 y los preparativos para el MIURA 5, se posicionan para participar en misiones lunares aportando soluciones de lanzamiento y servicios logísticos. Asimismo, la colaboración entre agencias públicas y firmas privadas, como la de Virgin Galactic en el ámbito del turismo espacial o la de Rocket Lab en el transporte de pequeños satélites, está acelerando el desarrollo de nuevas capacidades técnicas en la órbita lunar y más allá.

En paralelo, la exploración de exoplanetas y la búsqueda de vida fuera del sistema solar siguen avanzando con misiones como TESS y el telescopio James Webb, lo que demuestra el dinamismo de la industria espacial tanto en la Luna como en el espacio profundo.

En definitiva, la exitosa misión CAPSTONE no solo demuestra que es posible navegar de forma autónoma en la órbita lunar, sino que sienta las bases para una nueva era de exploración, en la que la independencia tecnológica y la colaboración internacional serán claves para el futuro de la humanidad más allá de la Tierra.

(Fuente: NASA).