China avanza en la reutilización espacial: LandSpace recupera su primer propulsor y prepara aterrizaje en tierra

La carrera por la reutilización de cohetes, hasta ahora dominada por empresas como SpaceX y Blue Origin, ha sumado un nuevo competidor de peso: China. Menos de una semana atrás, el país asiático celebró un hito histórico al recuperar con éxito el primer propulsor de un cohete tras su lanzamiento orbital. El vehículo, perteneciente a la empresa privada LandSpace, regresó a puerto marcando el comienzo de una nueva etapa en la industria aeroespacial china, que busca posicionarse a la vanguardia de la reutilización y reducción de costes en lanzamientos espaciales.
LandSpace, fundada en 2015 y con sede en Pekín, se ha consolidado como una de las compañías más prometedoras del sector espacial privado chino. Su cohete Zhuque-2, protagonista de este logro, es el primer lanzador orbital del mundo propulsado por metano y oxígeno líquido (propulsión methalox), una tecnología que también está siendo desarrollada por SpaceX con su Starship y por Blue Origin con su New Glenn. El Zhuque-2 llevó a cabo su lanzamiento con éxito, y posteriormente su primera etapa regresó a la Tierra, siendo recuperada en el mar y transportada de vuelta a puerto para su análisis y potencial reutilización.
Este hito coloca a China en una posición destacada dentro de la tendencia global hacia la reutilización de lanzadores, una estrategia que ha revolucionado el acceso al espacio gracias a la reducción de costes y al aumento de la frecuencia de lanzamientos. SpaceX, pionera en esta tecnología, lleva años reutilizando las primeras etapas de sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, aterrizándolas tanto en plataformas marítimas como en tierra firme. Blue Origin, por su parte, ha conseguido recuperar y reutilizar su lanzador suborbital New Shepard y trabaja en la reutilización orbital con el New Glenn.
Sin embargo, la hazaña de LandSpace adquiere especial relevancia en el contexto chino, donde hasta ahora la reutilización había sido exclusiva de proyectos gubernamentales liderados por la agencia espacial nacional, la CNSA. El éxito de esta primera recuperación por parte de una empresa privada abre la puerta a una mayor competencia e innovación en el sector, similar a lo que ha ocurrido en Estados Unidos con empresas como SpaceX, Blue Origin o Virgin Galactic.
La maniobra de recuperación marítima, que recuerda a los primeros intentos de SpaceX antes de perfeccionar sus aterrizajes en tierra, ha sido un paso intermedio fundamental. No obstante, LandSpace ya ha confirmado que su objetivo inmediato es lograr la recuperación y aterrizaje controlado en tierra firme, lo que supondría un avance técnico significativo. Para ello, la compañía está desarrollando sistemas de control de empuje, aletas aerodinámicas y trenes de aterrizaje retráctiles, inspirándose en las soluciones empleadas por SpaceX pero adaptadas a las características de su propio lanzador.
El Zhuque-2, con una capacidad de hasta 6.000 kg a órbita baja terrestre, es uno de los primeros cohetes del mundo diseñados desde cero para ser reutilizables con motores alimentados por metano. Esta elección tecnológica ofrece varias ventajas sobre los propelentes tradicionales, como el queroseno (utilizado en los Falcon 9) o el hidrógeno líquido (presente en muchos lanzadores de la NASA y la ESA), incluyendo una mayor eficiencia, menor riesgo de residuos de combustión y una logística más sencilla para la recarga y mantenimiento de los motores.
La apuesta china por la reutilización no se limita a LandSpace. Otras empresas privadas como iSpace, Galactic Energy o Deep Blue Aerospace también están desarrollando cohetes reutilizables, mientras que el sector público trabaja en proyectos de lanzadores de nueva generación. Este ecosistema innovador recuerda al auge del NewSpace en Occidente, donde compañías como PLD Space en España han iniciado sus propios programas de cohetes reutilizables, como el Miura 5, que espera realizar sus primeros vuelos en los próximos años.
A nivel internacional, la reutilización se ha convertido en el nuevo estándar de la industria. La NASA colabora con SpaceX para el transporte de astronautas y carga a la Estación Espacial Internacional con cohetes reutilizables, y la ESA (Agencia Espacial Europea) estudia tecnologías similares para futuros lanzadores como el Prometheus. Mientras tanto, Virgin Galactic continúa avanzando en vuelos suborbitales tripulados con naves parcialmente reutilizables, y los avances en la exploración de exoplanetas y misiones interplanetarias siguen beneficiándose de la reducción de costes que permite la reutilización.
El regreso exitoso del propulsor de LandSpace y su traslado a puerto representan no solo un éxito técnico, sino también un mensaje claro: China está dispuesta a competir en igualdad de condiciones en la nueva era espacial, donde la sostenibilidad y la eficiencia serán claves para la conquista de la órbita terrestre y más allá. El próximo gran reto será el aterrizaje controlado en tierra, un objetivo que LandSpace espera alcanzar en sus próximas misiones.
Con este avance, la industria espacial global da un paso más hacia el acceso frecuente, sostenible y asequible al espacio, abriendo nuevas oportunidades para la exploración científica, la observación terrestre y la economía orbital del futuro.
(Fuente: NASASpaceflight)
