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Un paso adelante en la seguridad de trajes espaciales: tejidos resistentes al fuego para futuras misiones lunares y marcianas

Un paso adelante en la seguridad de trajes espaciales: tejidos resistentes al fuego para futuras misiones lunares y marcianas

La seguridad de las tripulaciones en el espacio es una prioridad incuestionable, y con el regreso de la humanidad a la Luna y la mirada puesta en Marte, la resistencia al fuego se convierte en un factor crítico. La NASA, junto a sus socios públicos y privados, está invirtiendo grandes esfuerzos en desarrollar materiales capaces de soportar las condiciones extremas de las futuras misiones tripuladas, especialmente en ambientes con atmósferas enriquecidas en oxígeno, donde el riesgo de combustión es significativamente mayor que en la Tierra.

En este contexto, se han publicado recientemente los resultados de rigurosas pruebas de inflamabilidad sobre correas comerciales estándar, comúnmente denominadas “webbings”, utilizadas en trajes espaciales y sistemas de soporte vital. Estas pruebas, esenciales para garantizar la supervivencia y seguridad de los astronautas, se han centrado en materiales que puedan cumplir con los estrictos requisitos establecidos en la norma NASA-STD-6001B, especialmente diseñados para escenarios de alta concentración de oxígeno que se prevén tanto en la superficie lunar como en la marciana.

El equipo de ingeniería de materiales de la NASA ha evaluado varias combinaciones de fibras avanzadas. Entre los tejidos sometidos a examen, destaca notablemente un webbing compuesto por un 60% de Kevlar® y un 40% de poli-benzimidazol (PBI), fabricado por la empresa estadounidense Sturges Manufacturing Company, Inc. En particular, la variante “natural” de este tejido ha superado con éxito los ensayos de inflamabilidad bajo el estricto protocolo de la NASA, lo que la convierte en una opción preferente para futuros desarrollos de trajes y sistemas en misiones Artemis y más allá.

La importancia de este avance radica en la composición de los tejidos utilizados. El Kevlar®, desarrollado por DuPont en los años 60, es célebre por su resistencia y ligereza, ampliamente conocido por su uso en chalecos antibalas, neumáticos y componentes aeroespaciales. El PBI, por su parte, es una fibra sintética con una excepcional resistencia térmica y a la llama, utilizada en prendas de protección para bomberos y personal militar. La combinación de ambas fibras ofrece una solución que equilibra flexibilidad, ligereza y, sobre todo, una formidable resistencia al fuego en condiciones ambientales extremas.

Las pruebas de inflamabilidad principales, definidas en el Test 1 de la NASA-STD-6001B, simulan las condiciones de presión y concentración de oxígeno que se encontrarán en hábitats lunares y marcianos, donde la atmósfera puede alcanzar hasta un 34% de oxígeno, frente al 21% estándar en la Tierra. En este entorno, materiales que normalmente no serían inflamables pueden arder con gran facilidad. Por ello, cada componente textil, desde las correas de sujeción hasta los refuerzos de trajes espaciales, debe someterse a un escrutinio exhaustivo antes de ser aprobado para su uso.

La certificación de estos nuevos webbing supone un hito técnico no sólo para la NASA, sino para todo el ecosistema de empresas que participan en el desarrollo de tecnología espacial, incluidos gigantes como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic, así como compañías emergentes europeas como la española PLD Space, que en los últimos años ha demostrado su capacidad de innovación en el campo de los lanzadores reutilizables y la ingeniería de materiales.

Este avance también tiene ramificaciones más allá de los trajes espaciales. Los tejidos resistentes al fuego pueden emplearse en sistemas de almacenamiento, módulos habitacionales y estructuras inflables para bases lunares o marcianas, aumentando la seguridad general de las misiones. Además, la cooperación entre entidades públicas como la NASA y empresas privadas acelera el ritmo de innovación, permitiendo adaptar rápidamente estos materiales a otras aplicaciones, como la exploración de exoplanetas con atmósferas ricas en oxígeno o la construcción de naves interplanetarias.

La historia de la protección contra incendios en el espacio se remonta a los inicios de la era espacial, con tragedias como el incendio del Apolo 1 en 1967, que costó la vida a tres astronautas y motivó la revisión de materiales y procedimientos. Desde entonces, la evolución tecnológica ha sido constante, y cada nuevo avance representa un tributo a la memoria de quienes abrieron camino en la exploración humana del cosmos.

En conclusión, la validación de nuevos tejidos ignífugos como el Kevlar®/PBI marca un nuevo capítulo en la seguridad espacial, allanando el camino para misiones más seguras y sostenibles en la Luna, Marte y, potencialmente, en otros mundos. Este tipo de innovaciones son esenciales para garantizar que la próxima generación de exploradores pueda trabajar y vivir en el espacio con la máxima protección posible.

(Fuente: NASA)