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China ultima el debut del cohete reutilizable Larga Marcha 10B tras un ensayo con combustible

China ultima el debut del cohete reutilizable Larga Marcha 10B tras un ensayo con combustible

China está a punto de dar un paso más en la carrera global por el acceso al espacio con el inminente lanzamiento del Larga Marcha 10B, su ambicioso cohete parcialmente reutilizable. La semana pasada, la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) llevó a cabo lo que parece haber sido una prueba de carga de combustible —conocida en el sector como “wet dress rehearsal”—, un ensayo clave que simula todos los procedimientos previos al lanzamiento salvo el encendido real de los motores.

Este tipo de pruebas son esenciales para validar la integración y el funcionamiento conjunto de las distintas etapas del vehículo, las instalaciones de lanzamiento y el equipamiento de tierra. Expertos del sector consideran que este ensayo indica que el debut del Larga Marcha 10B podría producirse en las próximas semanas, abriendo así un nuevo capítulo en la pujante historia espacial china.

Un impulso a la reutilización

El Larga Marcha 10B destaca especialmente por su apuesta por la reutilización. Inspirado en parte por los avances de SpaceX con sus Falcon 9 y Falcon Heavy, el programa espacial chino ha decidido avanzar hacia tecnologías que permitan recuperar y relanzar la primera etapa de sus cohetes. De hecho, el propio Elon Musk, CEO de SpaceX, ha defendido reiteradamente que la reutilización es la clave para reducir drásticamente los costes de acceso a la órbita.

La versión B del Larga Marcha 10 introduce sistemas de control vectorial, tren de aterrizaje retráctil y mecanismos de navegación autónoma para posibilitar el regreso controlado de la primera etapa. Las imágenes filtradas de los ensayos en tierra muestran, además, a ingenieros chinos probando patas de aterrizaje similares a las de los Falcon 9, lo que subraya el interés de China en emular y mejorar las soluciones occidentales.

Un contexto de competencia global

El inminente lanzamiento del Larga Marcha 10B se produce en un momento de intensa competencia internacional. SpaceX, desde Estados Unidos, continúa batiendo récords de lanzamientos y reutilización, mientras que Blue Origin, con su New Glenn, y la europea ArianeGroup, con el Ariane 6, trabajan en el desarrollo de lanzadores de nueva generación. Incluso España, con su startup PLD Space, ha dado pasos importantes con el exitoso vuelo del cohete Miura 1 y la preparación del Miura 5, que también apuestan por la recuperación de etapas.

No solo las empresas privadas están transformando el sector. La NASA, a través de la iniciativa Artemis y la colaboración con compañías como SpaceX y Blue Origin, impulsa el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan el regreso del ser humano a la Luna y la eventual exploración de Marte. Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA) mantiene sus propios proyectos de lanzadores reutilizables y ha mostrado interés en colaborar con startups y actores emergentes.

El Larga Marcha 10B nace, por tanto, en un contexto en el que la capacidad de reutilizar cohetes se ha convertido en un criterio fundamental para la competitividad de cualquier agencia espacial, ya sea pública o privada.

Características técnicas y potencial

Según los datos disponibles, el Larga Marcha 10B puede transportar hasta 14 toneladas a órbita baja terrestre en su configuración reutilizable, lo que lo sitúa en la misma liga que los Falcon 9 de SpaceX. Emplea queroseno y oxígeno líquido como propelentes, una elección que combina eficiencia y relativa facilidad de manejo. El cohete está diseñado para vuelos tripulados y de carga, y se espera que juegue un papel clave en futuras misiones lunares chinas, incluidas las previstas para la década de 2030.

La reutilización, además de reducir costes logísticos y económicos, permitirá a China incrementar la frecuencia de lanzamientos y responder con mayor agilidad a las necesidades de su programa espacial, tanto en órbita terrestre como en exploración profunda. La experiencia acumulada podría ser crucial en el desarrollo de cohetes aún más avanzados, pensados para misiones interplanetarias o para el futuro despliegue de grandes constelaciones de satélites.

Repercusiones internacionales y el futuro del acceso al espacio

El éxito del Larga Marcha 10B consolidará a China como uno de los pocos países capaces de competir de tú a tú con SpaceX y otras potencias en el campo de los lanzadores reutilizables. Esto podría acelerar la transición global hacia el uso extensivo de vehículos recuperables, presionando a agencias y empresas occidentales a acelerar sus propios programas.

A medio plazo, se prevé que la reutilización se convierta en el estándar de la industria, democratizando el acceso al espacio y facilitando proyectos tan ambiciosos como la exploración de exoplanetas habitables o la construcción de infraestructuras en la órbita terrestre y lunar. En este sentido, el Larga Marcha 10B no solo representa un avance tecnológico para China, sino un hito en la evolución del sector espacial global.

El esperado debut del Larga Marcha 10B marcará, sin duda, un antes y un después en la carrera por el acceso sostenible y eficiente al espacio, reafirmando el liderazgo chino y redefiniendo las reglas del juego para todos los actores internacionales.

(Fuente: SpaceNews)