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Curiosity explora los límites del terreno «boxwork» y avanza en el estudio de los sulfatos marcianos

Curiosity explora los límites del terreno "boxwork" y avanza en el estudio de los sulfatos marcianos

El rover Curiosity de la NASA ha culminado un nuevo hito en la exploración del cráter Gale al cruzar, por tercera vez, la frontera sur del enigmático terreno conocido como «boxwork» y adentrarse en la unidad de sulfatos estratificados. Esta transición geológica es de gran relevancia para los científicos, ya que ofrece una ventana única a la historia hidrogeológica de Marte y aporta datos cruciales sobre la evolución de su clima y la posible habitabilidad del planeta rojo en el pasado remoto.

El boxwork, denominado así por sus patrones geométricos que recuerdan a un entramado de cajas, es una formación rocosa poco común detectada por el rover en las capas sedimentarias del monte Sharp. Estas estructuras, probablemente originadas por la disolución de minerales menos resistentes y la posterior precipitación de materiales más duros en las fracturas, han sido objeto de minucioso estudio durante las últimas campañas de Curiosity.

El reciente avance del rover sobre este límite geológico ha permitido comparar, con un nivel de detalle sin precedentes, las características físicas y químicas tanto del boxwork como de los sulfatos adyacentes. El equipo científico, liderado por la geóloga planetaria Lucy Thompson, ha planificado una serie de análisis con el espectrómetro de partículas alfa y rayos X (APXS) y la cámara MAHLI, con el objetivo de identificar variaciones en la composición elemental y textural de las rocas a ambos lados del contacto.

La importancia de los sulfatos en el contexto marciano radica en su capacidad para preservar indicios de la interacción entre agua y roca. Las capas de sulfato, formadas probablemente en ambientes acuosos ácidos o salinos, pueden albergar registros de la química del agua que existió antaño en la región. Asimismo, estos depósitos podrían contener microambientes donde la vida microbiana, de haber existido, habría encontrado refugio.

Desde su llegada a Marte en 2012, el rover Curiosity ha recorrido más de 30 kilómetros y ha ascendido progresivamente por el monte Sharp, el cual se eleva cinco kilómetros sobre el lecho del cráter Gale. Cada nueva unidad estratigráfica explorada por el vehículo representa una etapa diferente en la evolución ambiental de Marte. El tránsito sobre el boxwork y el acceso a las capas de sulfato suponen el inicio de una fase especialmente prometedora del programa científico.

Durante la travesía, Curiosity ha desplegado de forma sistemática sus instrumentos de análisis in situ. El espectrómetro APXS, instalado en el brazo robótico, mide la concentración de elementos químicos en el polvo y las rocas, mientras que la cámara MAHLI proporciona imágenes microscópicas detalladas de las texturas superficiales. Estas herramientas permiten a los científicos caracterizar la mineralogía y deducir los procesos que han modificado el entorno desde su formación.

Además, el equipo de planificación ha diseñado una serie de experimentos complementarios para los próximos días. Estos incluyen la toma de imágenes panorámicas con la cámara Mastcam y la adquisición de datos atmosféricos para monitorizar la evolución meteorológica local. La recopilación de esta información es esencial para reconstruir los antiguos sistemas acuáticos que modelaron el cráter Gale hace miles de millones de años.

El estudio de las transiciones entre diferentes unidades geológicas es una de las prioridades de la misión, ya que proporciona pistas sobre los cambios en las condiciones ambientales a escala planetaria. El cruce reiterado de Curiosity por el contacto entre el boxwork y los sulfatos ofrece la oportunidad de observar cómo varía la composición y la estructura de las rocas en respuesta a factores tales como el cambio en la acidez del agua o la disponibilidad de minerales.

En el contexto internacional, la exploración de Marte sigue atrayendo la atención tanto de agencias espaciales públicas como de empresas privadas. Mientras la NASA continúa ampliando el legado de Curiosity y Perseverance, otros actores como la ESA (Agencia Espacial Europea) ultiman el lanzamiento del rover Rosalind Franklin, cuyo objetivo será también analizar la presencia de antiguos ambientes habitables. Por su parte, compañías como SpaceX mantienen su ambicioso plan de poner en marcha vuelos tripulados a Marte en la próxima década, con el desarrollo del sistema Starship.

La investigación sobre exoplanetas y los avances en tecnología de lanzadores, como el Miura 1 de la española PLD Space o el New Shepard de Blue Origin, se inscriben en este marco de expansión del acceso y conocimiento del espacio profundo. Cada nuevo dato de Marte contribuye a entender mejor la diversidad de mundos que pueblan nuestra galaxia y a preparar futuras misiones de exploración y, eventualmente, asentamiento humano.

Así, con cada metro recorrido y cada contacto geológico cruzado, el rover Curiosity no solo amplía el mapa de Marte, sino que también profundiza en los misterios de su pasado, sentando las bases para la próxima era de la exploración planetaria.

(Fuente: NASA)