La inteligencia artificial de IBM y NASA se somete a prueba en el espacio: el modelo Prithvi analiza la Tierra desde órbita

El avance de la inteligencia artificial (IA) está transformando la manera en que exploramos y comprendemos nuestro planeta, y ahora, esta revolución ha alcanzado cotas literalmente astronómicas. Un equipo internacional de investigadores ha conseguido, por primera vez, ejecutar el modelo de inteligencia artificial geoespacial Prithvi —desarrollado conjuntamente por IBM y la NASA— en condiciones reales a bordo de dos plataformas en órbita terrestre. Esta demostración marca un hito tanto para la ciencia de la observación de la Tierra como para el futuro de las misiones espaciales automatizadas.
Prithvi es un modelo fundacional de código abierto diseñado para analizar y extraer información útil de los vastos volúmenes de datos que generan los satélites de observación terrestre. La idea detrás de estas tecnologías es que la IA pueda procesar y filtrar información relevante directamente en el espacio, reduciendo la enorme cantidad de datos que se deben transmitir de vuelta a la Tierra. Este enfoque no solo ahorra ancho de banda, sino que también permite responder de forma mucho más rápida a eventos críticos, como desastres naturales, cambios ambientales o fenómenos meteorológicos extremos.
En el contexto actual, donde constelaciones de satélites —tanto de agencias públicas como de empresas privadas— producen petabytes de imágenes y datos multiespectrales cada día, la gestión inteligente de la información es un reto clave. Tradicionalmente, los datos recogidos por los satélites se enviaban completos a estaciones terrestres, donde se procesaban posteriormente. Sin embargo, este flujo es cada vez menos viable, especialmente con el auge de nuevas compañías como SpaceX, que con su red Starlink y su constelación de satélites Starshield, está acelerando la llegada de la computación en el borde (edge computing) en el espacio.
El modelo Prithvi, que toma su nombre del término en sánscrito para «Tierra», es capaz de interpretar imágenes satelitales para tareas como la identificación de zonas agrícolas, la detección de incendios forestales o el seguimiento de inundaciones. Durante la demostración reciente, los investigadores embarcaron Prithvi en dos plataformas diferentes en órbita baja. Allí, el sistema fue capaz de analizar imágenes en tiempo real y filtrar únicamente los datos relevantes para transmitirlos a la Tierra, mostrando así su potencial para revolucionar la eficiencia de las misiones de teledetección.
Esta operación es pionera en su campo, ya que hasta ahora la mayor parte del procesamiento avanzado de datos se realizaba en centros de control en tierra. La posibilidad de desplegar sistemas de IA directamente en plataformas orbitales abre la puerta a todo un nuevo paradigma en la gestión de información satelital. Por ejemplo, en el caso de emergencias como huracanes, terremotos o erupciones volcánicas, la IA puede identificar rápidamente cambios significativos en la superficie terrestre y enviar alertas inmediatas a los equipos de respuesta, reduciendo drásticamente los tiempos de reacción.
El éxito de esta demostración no solo es relevante para NASA e IBM, sino que sienta las bases para futuras colaboraciones con empresas privadas y otras agencias espaciales. Europa, por ejemplo, cuenta con la emergente compañía española PLD Space, que recientemente ha lanzado con éxito el cohete Miura 1 y planea desarrollar sistemas de observación y procesamiento autónomo en el espacio. De igual modo, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) están trabajando en misiones conjuntas para el análisis automatizado de datos sobre el cambio climático y la exploración lunar.
El desarrollo de modelos de IA avanzados para su uso en el espacio también tiene aplicaciones relevantes en la exploración planetaria y la búsqueda de exoplanetas habitables. Equipos como el telescopio espacial James Webb ya están generando ingentes cantidades de datos, y la integración de inteligencia artificial en estas plataformas contribuirá a identificar señales sutiles de atmósferas exoplanetarias o fenómenos transitorios, optimizando la búsqueda de vida más allá del Sistema Solar.
En paralelo, empresas privadas como Blue Origin y Virgin Galactic, aunque centradas principalmente en el turismo espacial y en el desarrollo de lanzadores reutilizables, están explorando las posibilidades de aplicar IA en la gestión de sus vuelos y en la monitorización del entorno espacial. La tendencia es clara: la inteligencia artificial será cada vez más protagonista tanto en la operación de satélites comerciales como en las grandes misiones científicas internacionales.
La reciente demostración de Prithvi a bordo de plataformas orbitales supone un paso adelante en la integración de la inteligencia artificial en el espacio. A medida que las necesidades de procesamiento y gestión de información sigan creciendo, la colaboración entre agencias como la NASA y empresas tecnológicas será fundamental para afrontar los retos del futuro. El espacio, cada vez más, se convierte en el próximo gran laboratorio para la inteligencia artificial.
(Fuente: NASA)
