La misión Starling de la NASA ha completado una demostración de navegación autónoma sin GPS mediante la observación de otros satélites y objetos en órbita. El artículo original fue publicado el 25 de agosto de 2026, después de que la agencia anunciara el 17 de agosto la ampliación de la misión al menos hasta 2028.
Starling está formada por cuatro CubeSats que operan en órbita baja terrestre, a unos 565 kilómetros de altitud. Durante su misión ampliada, las naves han probado FALCON, un experimento desarrollado en colaboración con EraDrive cuyo nombre corresponde a «Fast Autonomous Lost-in-space Catalog-based Optical Navigation».
El sistema combina las imágenes obtenidas por las cámaras de los satélites con un catálogo embarcado que registra miles de satélites y otros objetos espaciales. FALCON identifica objetos observados, los compara con la información disponible y utiliza los elementos verificados como referencias para determinar la órbita de Starling. De este modo, los satélites pueden establecer su posición sin depender directamente de las señales del sistema GPS.
La prueba también ha servido para demostrar capacidades de conocimiento del entorno espacial, conocidas como conciencia situacional espacial. Además de calcular su propia órbita, Starling empleó sus observaciones para mejorar la información sobre la trayectoria de otros objetos. Según la NASA, el experimento permitió analizar de forma autónoma las rutas de 200 objetos individuales durante tres días, sin la participación de operadores en tierra.
La agencia considera que la capacidad de determinar la órbita mediante cámaras ópticas y la posición relativa respecto a otros objetos constituye un primer logro para una nave espacial. En paralelo, las actualizaciones del catálogo generadas durante el experimento produjeron predicciones de posición más precisas a bordo de Starling que las proporcionadas por las estaciones terrestres.
La navegación alternativa puede resultar especialmente relevante cuando las misiones se alejan de la Tierra. En órbita terrestre, los satélites tienen acceso relativamente abundante a señales de navegación diseñadas para facilitar el posicionamiento. Sin embargo, esa disponibilidad disminuye a medida que las naves se dirigen hacia la Luna y otras regiones del espacio.
La NASA estudia aplicaciones futuras para esta tecnología en enjambres de satélites lunares, misiones científicas distribuidas y vuelos tripulados. La navegación en el entorno cislunar presenta dificultades adicionales, entre ellas la influencia gravitatoria de las concentraciones de masa de la Luna, que pueden modificar las trayectorias orbitales.
El sistema también podría contribuir a la vigilancia del tráfico espacial y a la prevención de colisiones. La NASA ha señalado que los resultados de FALCON podrían tener implicaciones para el seguimiento de objetos en órbita, la evasión autónoma de amenazas y el desarrollo de alternativas al GPS. La misión Starling opera a unos 10 kilómetros por encima de la órbita inicialmente prevista, después de que SpaceX advirtiera de posibles aproximaciones con satélites Starlink situados en una capa orbital cercana.
La información procede de Space.com: NASA satellites ace world's 1st 'lost-in-space' GPS-free navigation experiment.
Fuente: Space.com