El 26 de agosto de 2026, el observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA reanudó las operaciones de dos de sus tres instrumentos científicos. El telescopio ultravioleta/óptico y el telescopio de rayos X volvieron a encenderse después de permanecer apagados durante varios meses, mientras el equipo de la misión trabaja para recuperar también el funcionamiento del Burst Alert Telescope.
Los dos instrumentos se desconectaron en febrero para reducir el rozamiento atmosférico y prolongar el tiempo que Swift puede permanecer en órbita, en el marco de los preparativos para elevar su altitud. El Burst Alert Telescope dejó de utilizarse en abril, esta vez con el objetivo de reducir el consumo eléctrico y permitir que los paneles solares adoptaran una posición que disminuyera todavía más el arrastre.
El equipo de Swift prevé que el Burst Alert Telescope vuelva a recopilar datos durante las próximas semanas. Mientras tanto, los telescopios ultravioleta/óptico y de rayos X ya han retomado sus observaciones. Entre las primeras imágenes obtenidas figura una del remanente de la supernova de Tycho, situado a unos 13.000 años luz, en la constelación septentrional de Cassiopeia.
Swift estudia los estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes del universo, además de una amplia variedad de objetos y fenómenos cósmicos. Durante sus 21 años de actividad, el observatorio también ha destacado por su capacidad para observar diferentes tipos de luz, orientarse con rapidez hacia fenómenos transitorios y enviar alertas a otros observatorios espaciales y terrestres para coordinar observaciones de seguimiento.
La misión se vio afectada por el descenso progresivo de su órbita. Todos los vehículos situados en órbita baja terrestre experimentan el rozamiento provocado por la atmósfera, que reduce gradualmente su altitud cuando no cuentan con sistemas de propulsión capaces de compensarlo. En el caso de Swift, la actividad solar reciente intensificó ese efecto y provocó que el observatorio perdiera altura más rápido de lo previsto.
En septiembre de 2025, la NASA contrató a Katalyst Space para intentar elevar el observatorio. La empresa disponía de un año para diseñar, construir, probar y lanzar su nave LINK, y posteriormente encontrarse con Swift, capturarlo y elevarlo a una órbita más alta.
LINK fue lanzada en julio mediante un cohete Pegasus de Northrop Grumman. Sin embargo, más adelante ese mismo mes, la nave desarrolló problemas relacionados con su capacidad para controlar su orientación. El 19 de agosto, la NASA y Katalyst anunciaron que LINK no continuaría con las operaciones previstas para capturar y elevar Swift.
Tras reducirse el alcance de esa misión comercial, el equipo del observatorio ha podido reactivar parte de sus capacidades científicas. La prioridad inmediata es devolver el Burst Alert Telescope a la recopilación de datos, mientras los instrumentos ultravioleta/óptico y de rayos X continúan aportando observaciones desde la órbita actual de Swift.
Fuente: NASA.