La ESA informó el 25 de agosto de 2026 de que el telescopio espacial Nancy Grace Roman, dirigido por la NASA, tiene previsto despegar el 30 de agosto a las 07:26 EDT —12:26 BST y 13:26 CEST— desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El observatorio viajará a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX.
Roman realizará grandes cartografiados del cielo en luz visible y casi infrarroja. Su combinación de campo de visión amplio y diseño óptico avanzado permitirá estudiar miles de millones de estrellas y millones de galaxias, además de investigar la naturaleza de la energía oscura y la materia oscura. La misión también buscará nuevos exoplanetas y analizará regiones del universo que todavía no han sido exploradas con este nivel de detalle.
El telescopio contará con un espejo primario de 2,4 metros de diámetro y dos instrumentos principales. El Wide Field Instrument será una cámara multibanda de 300 megapíxeles, capaz de obtener imágenes de alta nitidez y datos espectroscópicos en las bandas visible y del infrarrojo cercano. El segundo instrumento será el Coronagraph Instrument, un demostrador tecnológico diseñado para bloquear la luz de las estrellas y facilitar la observación directa de planetas mucho más débiles que sus estrellas anfitrionas.
En el estudio de la materia oscura, Roman observará el fenómeno conocido como lente gravitatoria débil. La materia oscura no puede detectarse directamente, pero su gravedad deforma ligeramente la apariencia de las galaxias lejanas. El observatorio examinará aproximadamente el 12 % del cielo situado por encima del plano de la Vía Láctea para medir esas distorsiones en millones de galaxias y elaborar mapas de la distribución de la materia ordinaria y oscura a lo largo de la historia del universo.
Roman también investigará por qué la expansión del universo parece acelerarse. Para ello, observará supernovas de tipo Ia, cuyas luminosidades máximas previsibles permiten estimar distancias cósmicas. Además, estudiará cómo se agrupan las galaxias y analizará las oscilaciones acústicas bariónicas, huellas de ondas sonoras producidas en el universo temprano que quedaron impresas en la distribución de la materia. Estas mediciones ayudarán a reconstruir la evolución de la expansión cósmica y a poner a prueba distintos modelos sobre la energía oscura.
La búsqueda de exoplanetas se centrará, entre otros objetivos, en el centro de la Vía Láctea. Roman controlará los cambios de brillo de millones de estrellas para identificar eventos de microlente, que podrían revelar más de 1.200 nuevos mundos. También se espera que detecte más de 100.000 planetas en tránsito, aquellos que pasan por delante de sus estrellas y provocan una disminución temporal de su brillo.
El coronógrafo permitirá intentar obtener imágenes directas de algunos exoplanetas. El instrumento está concebido para observar planetas gigantes, potencialmente comparables a Júpiter y situados en órbitas similares, incluso cuando su brillo sea más de 100 millones de veces inferior al de sus estrellas anfitrionas.
La misión podrá observar asimismo fenómenos extremos, como acontecimientos de disrupción por fuerzas de marea y la formación de agujeros negros asociada a fusiones de estrellas de neutrones. Roman estudiará galaxias activas con cuásares brillantes en sus centros y cuásares débiles y lejanos pertenecientes a la época de la reionización.
Europa participa en el proyecto mediante la aportación de componentes esenciales, entre ellos los sensores estelares, las baterías, los detectores del coronógrafo y apoyo de comunicaciones a través de su red de estaciones terrestres para espacio profundo. La ESA también facilitará la descarga de datos mediante la nueva antena de 35 metros de New Norcia, en Australia, y contribuirá con experiencia científica a través de su programa Mission of Opportunity.
El lanzamiento está programado para seguirse en directo a través del canal de YouTube de la NASA, aunque su ejecución dependerá de las condiciones de la misión y de las operaciones previas al despegue. Fuente: Agencia Espacial Europea.