La ESA observará desde un avión la reentrada de Samba y Tango

La ESA realizará observaciones aéreas de Samba y Tango, los dos últimos satélites de Cluster, durante sus reentradas previstas para el 31 de agosto y el 1 de septiembre sobre una zona remota del Pacífico Sur.

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La ESA observará desde un avión la reentrada de Samba y Tango

28 de agosto de 2026. Samba y Tango, los dos últimos satélites de la misión Cluster de la ESA, finalizarán sus operaciones al reentrar en la atmósfera terrestre el 31 de agosto y el 1 de septiembre, respectivamente. La agencia aprovechará el acontecimiento para estudiar desde un avión cómo se desintegran las naves durante su descenso.

La campaña de observación aérea, denominada ROSIE Samba/Tango y dirigida por Astros Solutions, partirá de Tonga. El avión sobrevolará durante horas el océano Pacífico Sur hasta alcanzar la zona prevista para la reentrada de Samba. Después regresará a Tonga para descansar y reorganizar el equipo antes de repetir la operación al día siguiente con Tango.

La ESA ya realizó un primer experimento de observación aérea durante la reentrada de Salsa, otro de los cuatro satélites de Cluster, en 2024. La repetición permitirá obtener un conjunto de datos más sólido sobre el comportamiento de una nave espacial cuando atraviesa las capas altas de la atmósfera, un entorno que no puede reproducirse exactamente en tierra.

Durante la reentrada, las naves están sometidas a fuerzas extremas. Las temperaturas aumentan, los materiales se funden y se vaporizan, y la estructura se rompe progresivamente. Comprender con mayor precisión ese proceso puede ayudar a diseñar satélites capaces de desintegrarse por completo, reduciendo los riesgos para la superficie y aportando información sobre la contaminación atmosférica.

El equipo empleará 30 instrumentos, una configuración mejorada respecto a la utilizada con Salsa. Varios sensores recogerán datos espectrales para identificar las señales asociadas a la disolución de los materiales y determinar qué componentes se funden y en qué momento. El conjunto se completará con cámaras visuales e infrarrojas.

La operación exige coordinar con precisión la posición, el momento y la orientación del avión, que deberá situarse de forma segura en el límite de la zona de exclusión aérea. Samba y Tango reentrarán con unas 24 horas de diferencia en un área remota del Pacífico Sur. Sus trayectorias fueron ajustadas en enero para conseguir una ubicación de reentrada precisa, alejada de zonas pobladas pero accesible para una aeronave ligera procedente de Tonga.

Los satélites de Cluster presentan una particularidad frente a la mayoría de las naves que orbitan la Tierra. Su reentrada no está provocada principalmente por el rozamiento atmosférico. Al desplazarse por órbitas muy elípticas, su regreso está determinado por interacciones gravitatorias a largo plazo con la Tierra, el Sol y la Luna. Esta dinámica permite planificar sus trayectorias y dirigir las reentradas hacia una zona concreta.

La observación de Salsa ya aportó algunos resultados inesperados. Los datos mostraron una diferencia de hasta el 20 % entre la densidad atmosférica prevista y la observada, lo que puso de relieve las incertidumbres existentes en la atmósfera superior y su influencia en las predicciones de reentrada. Además, la fragmentación pareció comenzar algo antes de lo que indicaban los modelos.

Durante el paso por el perigeo inmediatamente anterior a su reentrada, los satélites de Cluster permanecieron intactos y operativos al descender hasta unos 110 kilómetros de altitud mientras viajaban a más de 10 kilómetros por segundo. La ESA señaló que fueron, en ese momento, las naves activas que habían volado a menor altitud. Sin embargo, el aumento de temperatura en los paneles solares provocó una grave falta de energía y un reinicio, por lo que los datos registrados no pudieron conservarse ni recuperarse.

Según la ESA, Samba y Tango se encuentran en una situación energética algo mejor que los dos primeros satélites de Cluster que reentraron, lo que podría permitir recopilar datos complementarios, siempre que no sufran un nuevo reinicio.

La campaña forma parte de las actividades de seguridad espacial de la ESA y respalda su enfoque Zero Debris, orientado a favorecer un uso sostenible del espacio. La agencia también prepara Draco, una misión que registrará desde el interior su propia reentrada mientras es observada por científicos desde un avión. Fuente: ESA.