El 26 de agosto de 2026, un análisis casual de una imagen del telescopio espacial Hubble condujo a la identificación de Oyashio, un tenue flujo de estrellas asociado a la galaxia enana UGC 9050-Dw1. La estructura podría convertirse en un nuevo laboratorio para estudiar la materia oscura, la sustancia invisible que representa más del 80 % de la materia del universo y que todavía no ha sido detectada directamente.
El hallazgo comenzó a finales de junio de 2023, cuando David Hendel, antiguo astrónomo, viajaba en tren hacia su trabajo en Nueva York. Mientras revisaba en su teléfono un artículo reciente de astronomía, reparó en una imagen tomada un año antes por el Hubble. En ella aparecía UGC 9050-Dw1, situada a unos 115 millones de años luz de la Tierra, como una débil mancha de luz azul blanquecina.
La galaxia pertenece a la clase de las galaxias ultra difusas, objetos con una población estelar muy dispersa cuya masa se cree dominada por la materia oscura. Sin embargo, lo que llamó la atención de Hendel no fue la galaxia, sino una frágil banda de estrellas que se extendía desde ella y casi se confundía con otras manchas del campo de visión.
Hendel reconoció varios rasgos característicos: el color compartido por las estrellas, la trayectoria curvada del arco y un pequeño nudo brillante situado en la misma dirección. En conjunto, esos indicios apuntaban a un flujo estelar desprendido de un cúmulo globular, un compacto conjunto de estrellas que estaría siendo desgarrado por la gravedad de UGC 9050-Dw1. De confirmarse la interpretación, se trataría del primer flujo de este tipo identificado fuera de la Vía Láctea.
Antes de llegar a su destino, Hendel tomó una captura de pantalla, rodeó aproximadamente la estructura y se la envió a Sarah Pearson, profesora asociada de astrofísica en Technical University of Denmark's DTU Space y antigua compañera de sus años de posgrado en Columbia University. El mensaje dio paso a una colaboración dirigida por Pearson y Julie Kiel Holm, estudiante de doctorado en el Niels Bohr Institute de la University of Copenhagen.
El equipo bautizó la estructura como Oyashio, nombre japonés de una corriente fría del Pacífico. La denominación sigue la tradición de nombrar estos débiles rastros estelares con cuerpos de agua en lenguas indígenas, como reconocimiento a culturas de todo el mundo con antiguas tradiciones astronómicas.
Los astrónomos han identificado aproximadamente un centenar de candidatos a flujos estelares desprendidos de cúmulos globulares dentro de la Vía Láctea. Encontrar uno alrededor de otra galaxia es mucho más difícil. Los flujos producidos por la destrucción de una galaxia enana completa suelen ser más fáciles de observar porque aparecen en las regiones exteriores y poco pobladas de una galaxia mayor. En cambio, los originados en cúmulos globulares se forman en zonas interiores, donde la luz de las estrellas del sistema anfitrión puede ocultarlos.
En el caso de Oyashio, la escasa población estelar de UGC 9050-Dw1 habría proporcionado un fondo suficientemente tenue para que el flujo pudiera distinguirse. Emily Cunningham, profesora asistente en Boston University y especialista en flujos estelares y halos de materia oscura, describió el descubrimiento como un paso adelante muy importante. Según explicó, futuras observaciones del Vera Rubin Observatory y del Nancy Grace Roman Space Telescope podrían permitir encontrar muchos más flujos alrededor de otras galaxias.
Un catálogo amplio de estas estructuras, observado en distintos entornos galácticos, permitiría buscar las pequeñas perturbaciones que la materia oscura debería producir a escalas reducidas. Para Hendel, esta línea de investigación constituye una de las vías más prometedoras para obtener nuevas restricciones astrofísicas sobre la naturaleza de la materia oscura.
UGC 9050-Dw1 fue identificada por primera vez en 2017 a partir de imágenes del Canada–France–Hawaii Telescope, instalado en Mauna Kea, durante un estudio de galaxias enanas difusas. Un trabajo posterior, publicado en 2023 y basado en las mismas imágenes del Hubble en las que Hendel encontró Oyashio, registró una población excepcionalmente numerosa de cúmulos globulares cerca de la galaxia, pero no señaló la presencia del flujo. Fuente: Space.com.